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Trasfondo social o historias interesantes: entrevista a Cristian Mungiu

Por: Ira Franco

Dueño de un prestigio ganado a pulso, Cristian Mungiu es un cineasta como los de antes: él mismo escribe, dirige, produce y distribuye sus películas con presupuestos reducidos y constantemente rechaza ofertas para dirigir en otros países porque no concibe ceder su libertad creativa. Comparado con sus contemporáneos, Mungiu trabaja con muchas más pausas y cautela, concibiendo su cine desde una suerte de naturalismo que pone en relieve cuestiones de la Rumania actual, un país donde aún choca la moral de generaciones pasadas, de raíces comunistas, con los jóvenes nacidos después de la llegada del capitalismo rampante.

En 2007, Mungiu ganó la Palma de Oro en Cannes con la cinta 4 meses, 3 semanas, 2 días, una historia descarnada sobre el aborto y las repercusiones de las decisiones personales en la vida de otros que, sin embargo, también tiene un tinte político si entendemos que todo acto personal lo es.

Invitado como miembro del jurado para la decimoquinta edición del Festival Internacional de cine de Morelia (FICM), Mungiu charló con nosotros acerca del panorama general del cine y la problemática de filmar temas de moda como hacen algunos cineastas contemporáneos.

Entrevista a Cristian Mungiu, Festival Internacional de Cine de Morelia,(FICM).

Entrevista a Cristian Mungiu en el FICM.

Ira Franco: En esta edición del festival hay cintas que tratan el tema de la migración, como jurado, ¿crees que sea un tema constante para los cineastas actuales?

Cristian Mungiu: Sí claro, hay una tendencia de hablar sobre la migración hoy en día, es un tópico muy importante, sin embargo, yo empecé a hacer películas con este tema hace 20 años. No está necesariamente conectado con el estado del mundo y para ser honesto, no aprecio particularmente el cine que habla del tópico de moda. Creo que el cine debería mantener su diversidad y los temas que no están de moda, pero que son humanos y universales. Estos a la larga pueden ser más duraderos y visitarse en distintas épocas. Siento que a veces algunos cineastas tratan de identificar algún tema muy actual y sólo si tienes un talento especial para esas cosas podrás sacar una buena película. El cine no es periodismo, la ficción debería moverse en otros ámbitos que el documental, por ejemplo.

IF: ¿Deberíamos buscar, como en su cine, hablar de un trasfondo social o simplemente buscar historias interesantes?

CM: Creo que no hay nada más gracioso que una película que al principio dice “basada en hechos reales”. ¿Y qué con eso? ¿Estar basado en hechos reales hace a la película más real? ¡Para nada! Es cuestión de perspectiva, nada más. Puedes inventar una situación que lleva más verdad que cosas basadas en eventos históricos. En el cine hay diferentes voces, es importante desechar tendencias, es más importante tener cineastas con puntos de vista personales y fuertes, evitar la creación de olas o escuelas de cine.

IF: En sus películas hay una constante preocupación por las decisiones morales que tomamos cada día…

CM: Creo que esto está conectado con el estado actual de nuestra sociedad occidental, hace tiempo que empecé a hablar acerca de las decisiones que tomamos cuando hay otros involucrados, esta necesidad de pensar verdaderamente en las consecuencias de nuestras decisiones. Finalmente a lo que apunto es a una búsqueda de la naturaleza humana. Mis películas tienen muchas capas para su lectura, siempre hay una especie de trasfondo social y a veces la falta de valores de hoy en día. Somos muchísimos en el mundo y es fácil caer en la indiferencia, nuestra incapacidad de mantener cierta empatía hacia los otros, más allá de tu propia lucha por sobrevivir.

IF: ¿Cómo puede hacerse cine que vaya en contra de la indiferencia cuando la noticia más vista en un periódico como The Guardian, por ejemplo, es la de un caracol que encontró novia y no la de miles de niños que mueren de hambre en Siria, en Palestina, en Birmania, por poner sólo unos ejemplos?

CM: Estoy seguro que si las noticias se hicieran como las películas, sobre una sola persona, en lugar de hablar de números –como el caso del niño que apareció muerto en una playa del Mediterráneo– estoy seguro que la gente podría tomarse el tiempo para ser más empática. La cuestión es que si realmente pudieras imaginar el número de muertos en una desgracia de gran magnitud, quizás te volverías loco. Es un mecanismo de defensa, la gente no quiere ver la verdad, el horror del mundo y la falta de humanidad, es una manera de disfrutar su momento.

IF: ¿Cree que el cine venga a religarnos, a hacernos pensar o a liberar nuestra mente del peso diario?

CM: Es bueno darle una porción de tu pensamiento a estas cosas, no creo que sea bueno estar triste todo el tiempo, pero sí hay que pensar en ello porque también hay que hacer algo, no sólo películas, acciones que puedan cambiar tu entorno. Yo empezaría con lo que tienes más cerca, esperando que más gente lo haga y haya un pequeño cambio en el mundo.

IF: Esta es la segunda vez que vienes al FICM, ¿cómo crees que ha evolucionado este festival, ahora desde tu postura como jurado?

CM: Creo que es fantástico, se trata de un festival en donde todavía puedes ver películas, está en la categoría correcta. Desgraciadamente hay muchos festivales hoy en día en los que sólo vas a platicar, a sacarte fotografías o a hacer networking, una palabra que odio, por cierto, y donde el cine no importa. Lo que todavía aprecio de este festival es el silencio, la calma, donde la gente va a platicar pero de las películas que ha visto. Esta es la razón por la que insisto en que el cine debe verse en salas cinematográficas y no en una televisión o en una computadora. Es la misma película pero definitivamente no la misma experiencia: te guste o no la cinta, el hecho de verla junto a otra persona, quizás un desconocido, lo cambia todo, y si aparte tienes oportunidad de hablar de ella camino a casa, alguien dirá algo que dispare una memoria, así que se convertirá en algo nuevo. De lo que he visto, Morelia es uno de estos festivales todavía y espero venir al aniversario número XVI y que siga así.