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Voladores de San Pedro Tarímbaro

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Cuatro hombres pájaros danzan en caída libre representando los puntos cardinales, ellos surcan lo terrenal y lo divino, acompañados por un caporal o volantín que con flauta y tambor sonoriza la ceremonia dedicada a su santo patrón San Pedro Apostol, mientras todo el pueblo, con la mirada clavada al cielo, admira la festividad.

Es la localidad de Tlalpujahua de Rayón, en Michoacán, reconocida por su producción de esferas navideñas; pueblo mágico de la eterna navidad, que cada 29 de junio celebra el vuelo de sus danzantes. Motivo que los ha hecho acreedores del reconocimiento en 2009 por La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), como Patrimonio Cultural Inmaterial. 

Una ceremonia ritual que comienza con la selección del árbol adecuado, con una altura de más de 20 metros y gran grosor, lo que hace su recolección más ardua. Cuando se tiene el árbol indicado se limpia y es transportado, con ayuda de toda la comunidad, hasta la iglesia de San Pedro. Si son muchas las dificultades para trasladarlo los lugareños ofician una misa, alrededor del árbol pelón, para poder llevarlo a su destino, la cima del cerro donde se encuentra el templo.

El día de la celebración audaces hombres, con vestimenta representativa para el señor San Pedro, ropajes de manta roja y blanca, pañuelos rojos en la cintura y gorros tricolores; conquistan la cúspide del palo volador para dar gracias al sol por los bienes recibidos, las lluvias, la familia, las buenas cosechas y los dones otorgados.

Los Voladores de San Pedro Tarímbaro

Los voladores dejan caer su cuerpo, que se sostiene por una soga a la cintura, haciendo que la gravedad los atraiga de nuevo a la tierra, hacia sus raíces, con las manos extendidas para recoger las bendiciones. Los cuatro hombres dan alrededor de 40 vueltas, con un vuelo que no dura más de 5 minutos. 

Una tradición prehispánica reconocida desde 1603, que mezcla el sincretismo religioso del oriente michoacano con la cosmovisión mazahua; que se lleva en la sangre, que se busca transmitir de generación en generación, por lo que el pueblo creó un consejo con la comunidad para reavivar la danza aérea e integrar a los jóvenes, pequeños que a partir de los 6 años se preparan con un palo chico.

Los Voladores de San Pedro Tarímbaro, son hombres valientes que navegan entre el viento del pasado, presente y hacia el futuro. Que no dejan morir las tradiciones que nos conectan con nuestra historia y nos recuerdan porque Michoacán es #ElAlmaDeMéxico.