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La libertad de ser tu misme: Entrevista con Dano García sobre MICKEY

Todxs hemos escuchado alguna vez la frase “dejalo ir”. Decirlo parece sencillo, pero hacerlo es otra historia. Mirar hacia el pasado, reconocer aquello que nos ha marcado y encontrar la manera de seguir adelante no siempre es fácil. En Mickey, Dano García explora los recuerdos, los deseos y la posibilidad de construir nuevas realidades, junto a la amistad y la libertad de poder ser tu misme. 

En el 24° Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), tuvimos la oportunidad de conversar con Dano García quien nos compartió información sobre su proceso creativo y la libertad de hacer cine desde la amistad. 

FICM: ¿Cómo surgió la idea de hacer Mickey y cuánto tiempo te tomó desarrollar todo el proyecto?

Dano García: Tardamos diez años en hacerla. La idea surgió en un cuarto. Mickey y yo éramos roomies y empezamos a ver el material que Mickey tenía desde la infancia, desde la adolescencia. 

Les dos fuimos a la misma escuela católica allá en Mazatlán. Empezamos a recordar y ese proceso lo grabé en videollamadas, en grabación de pantalla. Fue como mi intuición que decía que después de diez años, se convertiría en este proyecto. imagínate todos los cambios y transformaciones que vivimos viendo la película, o sea, imaginando la película que queríamos. 

Es una película que se hizo con videos de celular, con webcam, hay una cámara de seguridad por ahí; o sea, con todas las herramientas que teníamos para crear imágenes y para contar este collage de la historia de Mickey. Habla más de los deseos, de deseos trans, de los sueños trans, también de los miedos que vivimos a la hora de revisitar el pasado, de viajar a Mazatlán, de hablar con los directores de la escuela en la que íbamos Mickey y yo, de pedirle al papá que actúe también una de las secuencias más importantes, que es la de las gotitas. En esa secuencia, el papá cuenta que le daba gotitas con testosterona a Mickey en su licuado. Es bien importante cómo él actúa y, en medio de la escena él comienza a reflexionar en lo que hizo a partir de la actuación y del performance. Entonces, es una película muy libre que nos tomó más de diez años hacer.

FICM: ¿Qué buscabas expresar a partir de la idea de hacer un collage? ¿Y qué tan difícil fue retomar todos estos formatos tan distintos para plasmarlos en una sola idea?

DG: Creo que tiene mucho que ver con el lenguaje, en el sentido de que se diluyen las fronteras de lo que es ficción, de lo que es documental, de lo que son las redes sociales. 

Entonces, con todas estas herramientas que tenemos de creación de personajes en línea y el uso de los nuevos medios, hacen que sea una película que va diluyendo esas fronteras creando una narrativa muy específica de Mickey, lo cual creo que es una de las cosas que siento muy liberadoras. 

Hacer una película desde la laptop, con una webcam, desde tu celular da mucha libertad creativa. Está fuera de este formato industrial que te dice: “hay que meter un guión, una carpeta, bajar los recursos”, sino simplemente con el pretexto de hacer cine con tus amigos en un cuarto. Y creo que esta película ayuda mucho a que eso suceda; inspira a otros también. 

FICM: Anteriormente te has referido a la película como transcinema, ¿qué significa para ti este concepto? y ¿qué posibilidades encontraste en este nuevo formato? ¿Qué nuevas formas de hacer documental se destaparon a partir de esta experiencia?

DG: Yo siento que lo de transcinema o cinema trans es más desde una búsqueda de deseos y a través de esos deseos es que se empieza a confabular la película y una orden lineal.

Creo que la pensamos como una película trans, porque está construida con base en esos deseos, en esos sueños. Y creo que no nada más es el tema se habla desde la perspectiva de Mickey, sino también en toda la forma de la película. 

Cuando de habla de películas trans, se enfocan en la transición hormonal como algo lineal: “Ella salió del closet y ahora es una chica trans”, como si fuera realmente así. Yo siento que somos muchísimo más que eso. No solamente hablamos de la transición, sino que hablamos de deseos, de sueños. Es importante porque así se crean otras realidades.

FICM: Parece ser un trabajo muy íntimo porque eres amigue de Mickey, ¿cómo lograste mediar entre ser su amigue y, al mismo tiempo, ser cineaste en este trabajo? ¿Fue complicado? ¿Tuviste que tomar decisiones que tal vez, a nivel personal, fueron complicadas? 

DG: Las decisiones siempre se tomaron de la mano con Mickey. Yo pude crear, digamos, mi perspectiva de ciertas situaciones en la película, se lo enseñaba a Mickey y me daba su punto de vista. Entonces, de alguna manera, era una colaboración muy fuerte y ella también me iba guiando con sus intuiciones. Creo que por eso fue un proceso muy divertido. 

Por ejemplo, decíamos: “Oye, vamos a hacer esta secuencia emo, que haya una bañera de sangre y que haya un patito flotando”. Y después del patito flotando, vemos a los directores hablando y diciendo: “¡Ay no!, que eran satánicos, que volaba, que no sé qué”. Esas intuiciones que se van haciendo creo que vienen particularmente del juego y de una confianza muy cercana. Creo que solamente el cine hecho con amigues puede lograr esa intimidad y también esa libertad creativa, porque mi equipo es eso. Experimentábamos y Mickey también se divertía en el proceso y experimentaba, o empujaba a que estuviéramos jugando más. Creo que por eso la película es muy libre.

FICM: Finalmente, ¿qué te gustaría que el público se quedará como mensaje después de ver a Mickey? 

DG: Pues que la libertad es contagiosa y que, cuando te atreves a hacer tú misme, todo lo demás cambia alrededor y eso inspira a otres. Entonces, creo que es eso: explorarlo y llevarlo al límite, ya sea en lo que hagas, en el cine o en lo que tú quieras hacer. Tener esa libertad para crear, para ser tú misme.