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El ombligo de Guie’dani, un espejo de la sociedad mexicana: entrevista con Xavi Sala

Por: Aranza Flores @Alvayeah

El ombligo de Guie’dani (2018), ópera prima del director Xavi Sala, cuenta la historia de una niña y su madre, ambas originarias de una comunidad indígena de Oaxaca, que se van a la Ciudad de México a vivir con una familia de clase media acomodada para laborar como trabajadoras domésticas. A través de la mirada de Sala, el filme retrata el racismo, clasismo y  la discriminación que sufren los pueblos indígenas en la sociedad mexicana.

La película formó parte de la Selección Oficial de Largometraje en la 16° edición del Festival Internacional de Cine Morelia (FICM). Este 4 de octubre, se estrena en salas comerciales y tuvimos la oportunidad de platicar con el director y su experiencia con su primer película.

Cuauhtémoc Cárdenas Batel, Xavi Sala, Sótera Cruz, Valentina Buzurro y Érika López en la 16° del FICM

FICM: ¿Cómo fue el proceso de rodaje?

Xavi Sala: El rodaje fue muy duro; es una película guerrillera hecha sin apoyos previos ni cooperativa, con gente muy joven con poca experiencia y con mucho corazón. Fueron 23 días de rodaje y el deadline venía marcado porque la niña estaba creciendo y no podía esperar más. Conseguí que varias personas del equipo y los actores aceptaran la cooperativa para rebajar su sueldo. 

Además, ser guionista, director y productor fue muy complejo, sin embargo, mi experiencia previa, es decir, varios cortometrajes que había escrito, producido y dirigido fueron fundamentales para poder hacer El ombligo de Guie’dani.

Fue muy duro, no pude disfrutarlo realmente como me hubiera gustado porque hubo demasiada presión y demasiados problemas. Todos los rodajes tienen sus batallas. Lo que quiero decir es que cuando no tienes apoyos y tienes un equipo poco experimentado, se vuelve muy difícil, pero finalmente el amor de todos y la pasión por el proyecto lo sacó adelante. Esta película no se hubiera hecho sin el interés de todos en lo que estábamos contando, en la esencia de la historia.

Yo quería filmar cronológicamente, pero no fue posible por diferentes motivos. Tuvimos una parte importante acá: el 90% de la película se filmó en la Ciudad de México y el inicio fue en el Istmo de Tehuantepec. Paradójicamente fue al final del rodaje el principio de la película, y eso nos puso a prueba a mí y a Sotera Cruz, ya que tuvimos una complicidad muy fuerte para poder lograr los tiempos. 

FICM: ¿Por qué la decisión de poner diálogos en zapoteco? 

XS: Tiene que ver con contar la verdad. Yo soy mexicano y soy de origen catalán, mi lengua no es el español. De ahí arrastro la necesidad de que las historias que hablan de uno tienen que ser en su lengua, cosa que por desgracia, en mi territorio, no es fácil. Muchas películas no tienen verdad por culpa de que no son narradas en su lengua originaria. 

El problema con el Estado español es que dobla las películas. En el catalán, las pocas que se hacen son dobladas al español. En México, en cambio, no se doblan, al menos la películas independientes no tienen doblaje.

Cuando yo planteé la película, no podía hablar de una niña y su mamá, ambas provenientes de la comunidad zapoteca del Istmo de Tehuantepec, si no estaba hablada en la lengua de esa comunidad; por desgracia, la mayoría de las veces no suele suceder así. Faltan a la verdad. Están mintiendo al espectador y viene de un complejo de inferioridad.

La verdad de un película es fundamental y creo que uno de los éxitos de El ombligo de Guie’dani es que respira verdad por todas partes. Para mí era muy importante que la gente de la comunidad viera la película y dijera “son de acá, son mías”. 

El rigor llegó hasta el punto en que la niña tuvo que adaptarse a la variante de zapoteco del pueblo de donde es la protagonista, porque ella no es de ahí; está a pocos kilómetros, pero en Juchitán hablan un zapoteco diferente a Xadani, entonces ella tuvo que aprender la variable y hasta la tonadita; para mí eso es rigor. Lo más laborioso fue la traducción de los diálogos a un zapoteco que fuera auténticamente actual. 

Estoy muy identificado con las luchas identitarias de muchos otros pueblos, pero acá es donde vivo y de donde soy. Creo que me sensibiliza mucho. Yo ya había tratado el tema de la identidad en otros trabajos, no era la primera película. No quiero decir que todas mis películas vayan a ser sobre comunidades indígenas y sobre la identidad como tal, pero la identidad desde otro punto vista seguramente en otros proyectos sí me interesa tratarla.

El ombligo de Guie’dani. Dir. Xavi Sala. Tráiler Oficial español (2019) from Xavi Sala on Vimeo.

FICM: Mencionas que buscaste ofrecer una mirada “antiaspiracional” en el sentido de que las trabajadoras del hogar deben aspirar a ser como las clases altas, ¿cómo la buscas transmitir?

XS: Tradicionalmente, la televisión, cine y publicidad mexicanas son aspiracionales tanto con los comunidades indígenas como al público en general. Todos tienen que aspirar a lo que se nos dice y hace creer que son los valores de la felicidad, que no son de la clase alta necesariamente, sino de las clases medias también. Cuando llegas a las grandes ciudades, a esto hay que aspirar. Guie’dani, yo y un montón de gente de México nos rebelamos contra eso.  

Creo que tradicionalmente la mexicaneidad se ha entendido desde lo aspiracional, nos dicen que nos disolvamos en una única lengua en común, que es el español. Hay un centralismo absoluto político de la mexicaneidad. Lo aspiracional forma parte de eso, dicen que la felicidad está aquí, pero es una falacia, en realidad está interesada en tener mano de obra barata. Creo que esa mirada aspiracional que tradicionalmente ha adquirido la sociedad, el cine, la televisión es una cuestión muy importante para mí.

La niña quiere regresar a su pueblo, hablar su lengua, usar su vestuario, quiere todo lo suyo; esa voluntad es políticamente incorrecta. Eso desde acá está mal visto, y no sólo desde esa familia, sino desde muchas clases sociales de la gente de la grandes ciudades. Finalmente, están haciendo sentir extranjeras a las comunidades indígenas en su propio país. 

FICM: ¿Por qué el proceso de casting tuvo tanta importancia para ti?

XS: En una película, para mí el casting es lo más importante después del guión. Le invierto mucho. Lo hago personalmente, no me gusta delegar, quiero ir yo, quiero saber quiénes son las y los candidatos. No me conformo con lo primero que llega, tiene que ser el personaje.

Durante dos años busqué a Sótera Cruz (Guie’dani); hacía viajes sin presupuesto al Istmo de Tehuantepec, visité muchos pueblos y me obsesioné porque estaba ahí la esencia de la película. 

Cuando conocí a Sótera Cruz me cautivó su mirada, creo que ella representa la esencia de la mujer zapoteca y a las nuevas generaciones zapotecas y de otras comunidades originarias que son contestatarias y rebeldes aunque les han intentado arrancar su identidad. Yo escribí el personaje, pero ella le puso el corazón.

Hice casting en la Ciudad de México también, yo quería dos profesionales que pudieran apoyar la inexperiencia de los otros actores, que eran la mayoría. Juan Ríos alabó en los primeros ensayos la naturalidad de las actrices sin experiencia. También estuvo presente en el rodaje Valentina Buzurro.

Fue paralelo en el Istmo de Tehuantepec y en la Ciudad de México. Y lo que más tiempo llevó fue el personaje de Guie’dani. El de Claudia, que lo interpreta Majo Alfaro también me costó muchísimo trabajo, porque no llegaba la chica ideal. No encontraba quién podría hacerlo bien.

El ombligo de Guie’dani (2018, dir. Xavi Salas)

FICM: La revista Forbes llamó El ombligo de Guie’dani como la antítesis de Roma de Alfonso Cuarón por cómo aborda la realidad de las trabajadoras del hogar, ¿qué opinas de eso? ¿Crees que hay un punto de comparación?

XS: La película Roma tiene muchos aciertos, pero no es una película social que hable sobre la mujer indígena o la trabajadora del hogar. Como el propio director de Roma lo dijo, es una mirada subjetiva a sus vivencias de niño y la protagonista es la colonia Roma. No coincidimos ni yo, ni muchos espectadores y críticos que es una película social.

En El ombligo de Guie’dani la excusa es una trabajadora del hogar, pero está hablando de muchísimas mujeres y muchísimos hombres indígenas que no son trabajadores del hogar. En ese sentido sí es una antítesis porque no es una mirada sumisa. Es mucho más fiel a la realidad que se vive en México y está contada desde su verdadero punto de vista. 

FICM: ¿Qué significa Xquipi’ Guie’dani y qué relación tiene con el filme?

XS: Es literalmente el nombre de la película, pero hace referencia a la tradición prehispánica mesoamericana de enterrar el ombligo al nacer. Realmente no es el ombligo, es el cordón umbilical y la placenta. En otros pueblos, además del zapoteca, como en los mayas y mixtecos, también se practica pero hay variantes. 

La tradición zapoteca consiste en que cuando nace el niño o la niña se entierra la placenta y el cordón umbilical en el patio de la casa junto a un árbol para que algún día, si es que se va, regrese a su hogar a morir. Entonces es una forma de conectar tu vida con la tierra: donde tengo mi ombligo tengo que regresar. 

De lo que habla en concreto la película es del cordón umbilical y la placenta. Y es lo que al principio de la película hace la niña: agarra tierra de donde tiene su ombligo y desvela, durante la película, el significado de su lugar de origen. Me pareció muy poético y muy bonito para definir el tema principal de la película que es la identidad.

El ombligo de Guie’dani (2018, dir. Xavi Salas)

FICM: ¿Qué papel tiene Claudia, la vecina de Guie’dani, en el sentido de la identidad?

XS: Claudia es un personaje muy importante porque muestra la lucha de clases. Guie’dani está llevando más su lucha identitaria, en cambio Claudia ya conoce mucho más de los roles de la servidumbre frente a los patrones, pero también representa la pérdida de identidad. Sin embargo, hurga en su memoria y se da cuenta que todavía mantiene sus raíces y eso le identifica mucho con Guie’dani, no se verbaliza, pero está ahí. 

Saca de Guie’dani esa vena rebelde, quién es muy políticamente correcta durante un rato, pero con ella se va agarrando confianza y hace una gran mancuerna, se complementan muy bien. Hay una complicidad de grandes amigas en donde encuentran consuelo. Guie’dani le aporta a ella una mirada fresca, un territorio no contaminado, con una lengua desconocida pero que le conecta con el origen de sus abuelos. Y luego Claudia le muestra a ella un conocimiento de los roles, amistad, confianza, todo lo que no tiene en la casa y con su mamá: se necesitan mutuamente. Se hacen fuertes y se empoderan entre ellas.

FICM: ¿Cómo podemos nosotros, espectadores, empezar a identificar este racismo, incluso interno, que retratas en la película?

XS: Yo creo que los espectadores tienen que reflejarse y dejarse llevar por la confrontación e incomodidad que les supone la película, que no pongan un freno. Me parece importante ver la película fluyendo y que cada uno haga sus propias conclusiones. La película plantea interrogantes y cada espectador tiene sus propias interpretaciones y sus propias respuestas, entonces lo ideal sería que se vieran y no miraran hacia otro lado. 

No sólo se tienen que ver en esa familia, sino que se tengan que ver en Guie’dani los que se tengan que ver en ella, en la mamá, en cada personaje hay una posibilidad de verse. La película no está solo para confrontar a los que sean clasistas o racistas, sino para confrontar a los discriminados también. El que tolera se acaba convirtiendo en racista también porque está tolerando y está aceptando ese juego. Todos se pueden mirar en el espejo que es El ombligo de Guie’dani

Hay muchísimos elementos en el día a día que, desde la educación, deben ir cambiando. Es un proceso.

FICM: ¿Cuál crees que sea el impacto del filme después de su estreno comercial? 

XS: Es una incógnita siempre. No tenemos el dinero suficiente para hacer la gran promoción que me habría gustado. Aún así vamos a llegar a 34 salas comerciales y 30 culturales de todo el país en diferentes momentos. Hasta la fecha la ha visto muchísima gente ya, ha tenido proyecciones en distintas comunidades y festivales, y la gente la está recibiendo muy bien.

Yo estoy muy halagado porque todos en general están hablando maravillas de la película, y lo más importante es que está inspirando reflexiones sobre temas que no habían sido tratados en el cine mexicano.