03 · 22 · 21

Song of Mexico…maquillaje de la realidad

Por: Rafael Aviña

Al inicio de 1946, época en la que el galán David Silva “viril, refulgente astro del cine nacional”, anunciaba la Cerveza Corona Extra y Negra Modelo y se publicitaban productos como: “Ungüento 666”, “Cigarros Rialto”, “Pastillas Penetro para la tos y “Maracas… el mejor ron para cubas libres y cocktails”, el desaparecido semanario El Redondel publicaba el 3 de febrero en su página de cine una nota firmada por Alfonso de Icaza acerca del estreno de Canción de México / Song of Mexico (1945) de James Anthony FitzPatrick.

“He aquí una película simpática, hecha con auténtica ‘buena voluntad’. Su trama es de lo más sencilla […] dos novios que riñen en los Estados Unidos […] ella, se viene a México a vivir con una amiga; él que la sigue, y ambos que recorren los principales sitios de nuestra capital, de Cuernavaca, de Taxco y de Acapulco […] Lucen más en esta película hollywoodense las bellezas de nuestro suelo y aún la vida social de México, que en todas las producciones salidas de nuestros estudios […] Realmente los ‘gringos’ que la hicieron y la interpretaron han demostrado querer a México. ¡Thanks!”.

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En contraste, lejos de la complacencia y veneración de Alfonso de Icaza, Armando Morán, crítico de El Cine Gráfico, quien escribía bajo el seudónimo de “Anotador”, publicaba una semana después: “Si los productores de Hollywood se proponen hacer películas en México como Canción de México, en verdad que nada progresaría ya que hicieron lo que llamamos vulgarmente un churro pese a James FitzPatrick, célebre trotamundos que hasta que no vino la guerra no se acordó de que existía México […] Lo que tenemos que agradecer a FitzPatrick es que no recurrió a la guardarropa y dejó los trajes regionales auténticos tal y como se visten los mexicanos…”.

Canción de México/ Song of Mexico producida por la legendaria compañía Republic especialista en seriales de aventuras, fue una de las pocas cintas de “ficción” dirigidas por James Anthony FitzPatrick (1894-1980), oriundo de Connecticut, especializado en películas “turísticas” o diarios de viaje, en las que incidía sobre todo en la arquitectura y el paisaje de diferentes naciones. Viajó por todo el orbe y realizó más de 300 mediometrajes con esta estructura, conocidos como los “Traveltalks” de FitzPatrick, en las que destacó su famosa serie de Song of… En nuestro país, FitzPatrick filmó cortos como: Vislumbres de México (1940), Ciudad de México moderna (1942), Automovilismo en México (1943), Mérida y Campeche (1945) y Visitando Veracruz (1946).

Song of Mexico fue escrita por Sidney Fields y Edmundo Santos, célebre por sus participaciones en los doblajes nacionales de las cintas de Walt Disney. La fotografía compartida corrió a cargo del mexicano Jorge Stahl y el húngaro John Alton, experto en cintas de cine negro serie B, y Jesús Bracho fue el responsable de la escenografía. Junto con los actores estadunidenses Adele Mara, Edgar Barrier y Jacqueline Dalya aparecen algunos mexicanos como José Pulido, Raquel Alba, Carmen Molina, así como una breve intervención musical de Germán Valdés “Tin Tan” y su inseparable carnal Marcelo Chávez en el cabaret “El Patio”.

Su estrenó tuvo lugar el 30 de enero de 1946 en el cine Teresa —”el cine dedicado a las damas metropolitanas”—, ubicado en San Juan de Letrán 109, hoy Eje Central Lázaro Cárdenas, y el costo de entrada era de dos pesos. El filme se promocionaba con un enorme cartel que mostraba los canales de Xochimilco y que recurría a frases como: “Una película dedicada a México por la belleza de sus mujeres” o “Con la actuación especial de Tin Tan”.

Canción de México, comedia musical con argumento mínimo, adornada con los paisajes mexicanos de Acapulco, Cuernavaca, Taxco, Teotihuacán y la pulsante Ciudad de México, así como con canciones de Manuel Esperón, Alfredo Núñez de Borbón, Pedro Galindo, Ernesto Lecuona y Pablo Marín, entre otros, mostraba ya el impacto que ofrecía Germán Valdés con su vestimenta de pachuco y su estilo musical, y sería un antecedente importante de otras similares como: Happy Holidays (1949), de Ted Stauffer, que ayudaron a promover con ahínco la transformación de Acapulco como una suerte de gran resort paradisiaco con exuberante vegetación, arenas doradas, playas vírgenes, modernos hoteles y restaurantes que se alzaban sobre la flamante costera Miguel Alemán que separaba la pobreza de la opulencia.

Resulta relevante mencionar que Walt Disney, Francis Alstock, Louis B. Mayer y el propio James A. FitzPatrick habían sido condecorados por el gobierno mexicano poco tiempo atrás en el año de 1943. En efecto, el gobierno de Manuel Ávila Camacho galardonó con la prestigiosa “Águila Azteca” una obra fílmica efectiva para el acercamiento entre México y Estados Unidos. Un reconocimiento a autores de “películas documentales de México, cintas de caricaturas y trabajos destinados para el público norteamericano, en los que no se refleja la realidad auténtica de México, sino que se le presenta con un sentido de fraternidad y cariño”, según apuntaba el diario El Universal, el 15 agosto de 1943.

Es decir, el gobierno de Ávila Camacho estaba consciente de la pobreza de varias de las regiones rurales de nuestro país, pero celebraba el maquillaje que aquel grupo de cineastas hacía de México, sin faltar su visión paternalista, colonialista y folclórica de una nación envuelta en el colorido, la alegría, la sumisión y el servilismo propio del tercer mundo. Con la presencia del presidente y el entonces secretario de Relaciones Exteriores, licenciado Ezequiel Padilla, se impondría la presea y con tal motivo se anunciaba, a su vez, la presencia de estrellas como Heddy Lamarr, Joan Crawford, Judy Garland, Marsha Hunt, Katherine Grayson y Lana Turner, más tarde, célebre por sus escándalos sexuales en el puerto de Acapulco, paraíso para los turistas extranjeros ajenos a la pobreza que vivía el estado de Guerrero.