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Homenaje a Florence Delay en el 24° FICM: Emilio Maillé presenta LOS AÑOS ARRUZA

Como parte del programa Florence Delay: Una vida de cine del 24° Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), se proyectó la película Los años Arruza (1996) para cerrar el homenaje a la actriz y escritora Florance Delay.

La función fue presentada por el director franco-mexicano Emilio Maillé, curador de la sección, en la que también se presentaron Procès de Jeanne d'Arc (1962) y Sans soleil (1983), estableciendo un profundo diálogo sobre el legado de la actriz. 

Los años Arruza narra la caótica y prolongada historia detrás de la filmación de la película Arruza (1968), un largometraje sobre el célebre torero mexicano Carlos Arruza, que fue dirigido por el cineasta Budd Boetticher.

Durante la presentación de su ópera prima, el director Emilio Maillé compartió los detalles detrás de la creación de este proyecto cinematográfico, destacando que la inspiración inicial nació en los años 80 a partir de una edición especial de la revista Cahiers du Cinéma.

Cuando Maillé se puso en contacto con Bill Krohn, corresponsal de la revista, este lo comunicó directamente con Budd Boetticher, autor de un libro biográfico sobre su vida, material que sentó las bases de la narrativa de la cinta.

Delay colabora directamente en la escritura y narración de la obra de Maillé, con un formato inmersivo que combina el texto original en francés con subtítulos adaptados para resaltar la prosa del autor, por lo que la función ofreció al público del FICM una experiencia única.

Esta colaboración aportó una perspectiva fundamental: confrontar la historia oficial y mostrar la fragilidad humana de un creador talentoso que se enfrenta al colapso, alejándose de los estereotipos de éxito absoluto. 

Maillé reflexionó sobre cómo la película expone la vulnerabilidad humana y profesional de un director talentoso que de pronto “se mete en una locura” y se derrumba, alejándose de la imagen tradicional del éxito absoluto.

Asimismo, el director resaltó el meticuloso trabajo de investigación visual, empleando un extenso archivo de imágenes, recortes y fotografías que funcionaron como un storyboard histórico. El uso de este material de archivo, con sus texturas y huellas del paso del tiempo, dota a la película de una fuerza estética única que enriquece la mirada íntima al cine.