10 · 18 · 26 La muerte, la imagen y la necesidad de contar historias: entrevista con Nicolás Gutiérrez, director de REPORTAJE Share with twitter Share with facebook Share with mail Copy to clipboard En su acercamiento a la nota roja, Nicolás Gutiérrez encuentra una forma de explorar la relación entre la muerte y la necesidad humana de narrar. A partir del encuentro con fotógrafos, periodistas y actores de teatro, Reportaje cruza los límites entre documental y ficción, mientras observa el proceso material que transforma los hechos en noticia.Luego de su presentación durante el 24° Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), conversamos con el realizador sobre la construcción de la película, el uso de la imprenta como eje narrativo, la materialidad del cine y su regreso a Morelia, un lugar que describe como una casa para su trabajo. Reportaje (2026) de Nicolás Gutiérrez FICM: Reportaje es una película muy interesante desde que inicia, confunde porque, de repente, no sabes qué estás viendo; además, muestra una vida nocturna que suele dejarse de lado en las representaciones que se hacen de México, ¿qué fue lo que te hace voltear hacia la nota roja y decidir que querías documentarla?Nicolás Gutiérrez: Reportaje justamente es una película que busca agarrar ciertas concepciones que tenemos sobre la verosimilitud y el código del cine, para sacudirlas. A mí me gusta mucho que eventualmente en la película no importe si lo que estás viendo es real, no es real, es ficción o no es ficción. No importa, porque mientras esté en la pantalla es una película y es tu realidad momentánea. En ese momento no tienes escapatoria, estás encerrado en una sala de cine y ya está.Me interesa mucho relacionarme con la realidad en el cine y hacer una película con las personas, los lugares o los procesos que suceden en lo cotidiano. Entonces, yo conocí a un fotógrafo de nota roja y le dije que me encantaría acompañarlo; lo acompañé una noche y me pareció un fenómeno extraordinario.Me parece muy curiosa la fascinación que tenemos los seres humanos por la violencia, que al final yo creo que tiene que ver con la muerte. Vivirla no nos encanta, pero verla como un espectáculo, como un entretenimiento, nos maravilla porque nos acerca a lo más peligroso, que es perder la vida.La película nace y explora ese tema, la relación que hay entre narrativa y muerte. Muestra cómo estas personas, que se dedican al periodismo de nota roja y a la interpretación teatral, se relacionan con la muerte; cada uno de ellos lo hace a través de una forma diferente de narrar: tomar fotografías, redactar, actuar. A fin de cuentas, todo tiene que ver con la necesidad humana que tenemos de contar una historia.Entonces, creo que todo esto viene del miedo que tenemos a morir, pues lo que queremos es dejar algo, algún testigo de nuestro tiempo aquí. A partir de ahí fui platicando estos temas con personas a las que también les interesa, se fueron sumando y quedó una película muy coral, muy caótica, con muchas capas, pero que a mí me gusta.FICM: En este ensamble de personajes hay muchos contrastes entre uno y otro, tanto en sus personalidades como en la manera en que se aproximan a la nota roja. ¿Cómo lograste llegar a todos ellos y que se sintieran en confianza para entablar este diálogo?Nicolás Gutiérrez: Algo que me ha ayudado en mi hacer casi antropológico y cinematográfico es conocer a las personas; observarlas, retratarlas e interesarte por lo que hacen. Otra cosa que me ha ayudado mucho es relacionarme a través del trabajo, mi trabajo es hacer cine, tu trabajo es ser periodista, el trabajo de los demás es “X”, “Y”, o “Z”. He encontrado que cuando estamos en disposición de hacer algo juntos, un trabajo, es cuando se crea un equipo. En esa dinámica una cosa te va llevando a la otra; de repente conoces a un fotógrafo y te dice, “deberías conocer a esta persona”, y así sucesivamente.Esta película es prácticamente el guion que escribí años antes de hacerla, pero en el camino fui encontrando cómo nutrirla y qué voces le aportaban algo; por ejemplo, todo el equipo de teatro son quienes interpretan la parte ficticia, el hecho violento que los periodistas retratan. A ellos los conocí unas semana antes de empezar el rodaje, porque yo quería que alguien que tuviera una relación muy directa con la muerte interpretara a la persona que dispara el gatillo. Encontré a Ismael, que se vuelve, para mí, uno de los protagonistas de la película. Él, a los 17 años, ingresó al reformatorio para menores por haberle quitado la vida a alguien. Fue ahí que descubrió el teatro, algo que le ayudó a lidiar con la muerte.Lo que encontré en común con todas estas personas es que todos los seres humanos tenemos, de una u otra forma, una relación con la muerte, no te queda de otra porque te va a suceder. Tengas o no un punto de vista, trates muertos o no, hayas matado a alguien o no, vas a tener algo que decir. Es tal vez el tema más universal, lo que todos compartimos; rico o pobre, joven o viejo, todos contamos historias a partir de eso.FICM: El proceso de la nota roja dicta la estructura narrativa de esta película; además, te da imágenes muy bellas, llenas de ritmo visual y sonoro dentro de la imprenta. ¿Cómo surge esta idea de utilizar el proceso editorial como columna de la narración?Nicolás Gutiérrez: Siempre me han maravillado mucho los procesos, proceso entendido en muchos sentidos. Por ejemplo, en mi documental anterior, Sísifo, hicimos un retrato de un proceso de rehabilitación en un anexo. Al final, quisimos escapar de la idea de montarlo como un proceso, pero no pudimos, pues hay algo en los procesos que evidencian que son resultado de dinámicas sociales históricas. El proceso del periódico es incluso coral porque involucra muchas personas y toda una cadena que, a lo largo del tiempo, ha reformulado su metodología.Me fascina porque en este proceso encontramos gestos que tienen que ver con evoluciones de cientos de años, ¿por qué un periodista escribe? ¿por qué una máquina aplasta? ¿por qué una persona jala el gatillo? Creo que esos procesos tan grandes son un reflejo nuestro, un reflejo de nuestro cuerpo, de nuestra manera de pensar y de nuestra vida.Hay procesos en todo y son una guía, inconsciente o consciente, para condensar el tiempo. Al final el proceso te ayuda a lidiar con el tiempo, por eso las personas usamos esa expresión, “Este es mi proceso”.FICM: En el documental, uno de los personajes dice “Las historias siguen siendo las mismas, no podemos superarlas, necesitan estar inmortalizadas”. Como realizador, ¿de qué resuena esto con tu trabajo, con tu mirada sobre el cine y con los motivos que tienes para hacer documental y ficción?Nicolás Gutiérrez: Es una frase muy linda. Es de esas frases que tú buscas; de alguna manera, ese diálogo estaba escrito en el guion, pero yo no se lo di para que lo dijera. Es un diálogo que sucede cuando todo está en consonancia, lo encuentras. La película también surge de ese asombro, al menos de manera personal, por todas las personas que participan en ella. Es muy valioso escuchar de forma oral y cercana, estas experiencias.Respecto al proceso cinematográfico, para mí ha sido muy enriquecedor deshacerme de la categoría de “documental” o “ficción”. Lo que se tiene que entender es que vivimos en una realidad y que la mente, las manos, el cuerpo, la voluntad, juegan con ella. Lo que sea que uno haga va a afectar la realidad y, por lo tanto, afectará a uno de vuelta. Si uno pierde la pista de que una película está situada en una realidad e intenta aislarla a un mundo imaginario, pierde un poco del encanto de lo cotidiano.En esta película es algo que procuré mucho porque de eso habla, de la pérdida de un medio que hace material lo que quiere transmitir. Se imprime en un periódico con tinta, con papel, con máquinas gigantes; es un proceso ambicioso de transformar la realidad en algo tangible. Es una convicción política sobre la realidad y contra la virtualidad.Para mí, el cine, la virtualidad y la imagen son bellísimas, pero siempre es necesario regresar, porque si no, pasa lo que pasa ahora. Por eso está desapareciendo el periódico, nos quedamos en la imagen de las cosas; para mí la película tiene este elemento corpóreo material de la tinta, la sangre, el cuerpo y el papel. De alguna manera es un llamado a regresar, a tocar las cosas, a escuchar a las personas, a voltear a ver lo que está alrededor de ti, no lo que está en la imagen porque eso no existe. Al final somos un cuerpo que va a dejar de latir y que hay que recordar. Aunque muestres lo que quieras en tus redes sociales, tienes un cuerpo, tienes a alguien al lado que te escucha, tienes un aire que te rodea.Para mí era muy importante poder transmitir eso; desde el formato de filmación en 16 milímetros quisimos hacer una película tangible, que pudiera verse, escucharse y sentirse imperfecta. Por eso hay mucho gesto, hay muchas manos, hay mucho papel. Esas fueron algunas de las ideas y herramientas que intentamos plasmar en la película.FICM: Hace dos años presentaste Reportaje en Impulso Morelia 10. ¿De qué manera esa experiencia, así como la de otros espacios de retroalimentación, moldearon el proyecto para llegar a este corte final y qué representa para ti volver a esta ciudad para presentarlo?Nicolás Gutiérrez: Impulso Morelia fue muy importante para la película en términos de posproducción, pues pudimos encontrar, gracias a uno de los premios que nos dieron, una alianza y coproducción con Estudios Churubusco; ahí pudimos hacer la mezcla sonora de la película y fue una experiencia muy grata.Espacios como este te ayudan a lanzar la película hacia afuera y recibir retroalimentación. El proceso de edición fue largo, duró un año y lo disfruté mucho. El primer montaje fue muy rápido porque toda la película estaba ya preconcebida, entonces quedó tal cual. Lo que fue más difícil fue encontrar la oralidad de la narración. Con lo que las personas nos dijeron fuimos tejiendo qué cosas queríamos ver conviviendo entre sí. Hicimos muchas entrevistas y encontrar lo que, desde nuestro punto de vista, haría que el espectador dudara y se sumergiera en la narración que construimos, fue lo que más tardó.Estoy muy contento de poder estrenar la película en el Festival de Morelia, muchos otros trabajos míos los he podido mostrar ahí y siempre es un placer volver, es una casa para mí.