07 · 09 · 26 El cine de los hermanos Coen Share with twitter Share with facebook Share with mail Copy to clipboard Rafael Aviña En el sitio web del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) se dio a conocer la noticia de que los cineastas estadunidenses Joel y Ethan Coen serán homenajeados con el prestigioso Premio Lumiere que otorga el Festival homónimo a celebrarse del 10 al 18 de octubre de este año en Lyon, Francia. De Simplemente sangre (1983) a La balada de Buster Scruggs (2018), los hermanos Joel y Ethan Coen —en definitiva, hay que hablar de ellos en plural— han construido una de las visiones más ácidas de la sociedad estadunidense, manteniendo una enorme autonomía respecto a las fórmulas y los mecanismos que la industria de Hollywood impone.Su perspectiva abarca a los parias sociales y los marginados de una ciudad como Los Ángeles o de un pueblito perdido en el medio este, ya sea el desempleado sucio y vulgar perdido en los años setenta y fanático del boliche, los criminales ambiciosos que piensan salir de pobres con un secuestro jugoso; el gángster segundón y sus conceptos de lealtad; el escritor aterrado ante la hoja en blanco; el mediocre vendedor de autos que pretende plagiar a su esposa, o los intrincados planes para estafar maridos estúpidos en una sociedad enajenada que clama por más morbo. Simplemente sangre (1983, dir. Joel y Ethan Coen) Un supuesto cadáver bañado en sangre que aún da sus últimos estertores en un camino solitario. Matones que bailan de manera grotesca bajo el siniestro ritmo de una ametralladora Thompson. Un brutal gigantón que lleva en su motocicleta a un bebé raptado. Un vendedor de seguros con una endemoniada facilidad para contar historias y que oculta tal vez en una caja, una cabeza humana. Un suicida observado por un inmenso reloj. Un asesino a sueldo que tritura a otro en una moledora de carne. Un golpeador que orina una sucia alfombra y desata con ello una delirante persecución. Un recluso parlanchín que, para volver a su hogar, inventa la historia de un botín bancario enterrado. Un barbero que utiliza sin emoción alguna la navaja y la tijera. Una bella “cazafortunas” que encuentra en un vanidoso y hábil abogado de divorcios la horma de su zapato. Un productor del Hollywood de los años cincuenta que no sólo limpia las finanzas de los Estudios, sino la porquería de los mismos: ocultar abortos, homosexsualidad, crímenes, alcoholismo y otros elementos que ensucian la imagen de la Meca del cine.A lo largo de su filmografía, los Coen han creado un universo tan caótico como anómalo y divertido cual reflejo de una sociedad descompuesta que convive con la nota roja y la frustración cotidiana. Tensión, sangre, sexo y elementos de thriller, cine negro y comedia de errores, que bien podrían remitir tanto al cine de Alfred Hitchcock como al de David Lynch, pasando por Frank Capra, sobre todo por sus personajes patéticos, grandilocuentes o inocentes redimibles. Es el cine de Joel Coen, director; e Ethan Coen, productor y coguionista, los maniáticos hermanos de Minneapolis que sorprendieron al público y la crítica con su primer e inquietante ejercicio de estilo en la mejor tradición del cine negro Serie B: Simplemente sangre. Simplemente sangre (1983, dir. Joel y Ethan Coen) Actores y actrices fetiche como Frances McDormand —esposa de Joel—, John Turturro, John Goodman, Steve Buscemi, Sol Polito, M. Emmet Walsh y estrellas como Jeff Bridges, Nicolas Cage, Tim Robbins, Holly Hunter, Jennifer Jason Leigh, Billy Bob Thornton, George Clooney, Juliane Moore o Catherine Z. Jones. Imágenes insólitas a cargo de cinefotógrafos como Barry Sonnenfeld o Roger Deakins, más los acordes anómalos y minimalistas de su extraordinario músico de cabecera Carter Burwell, dan como resultado un brillante trabajo de equipo donde se mezcla lo sombrío con lo luminoso, lo cómico con lo trágico y donde la sangre causa hilaridad y horror.En buena medida, los hermanos Coen han elaborado su filmografía con base en los encuentros inesperados: los del hombre común enfrentado a una situación fuera de toda lógica, un tema hitchcockiano por excelencia que los Coen han cultivado abandonando la finura del “amo del suspenso” para adentrarse en la cultura de los marginados y sus ambientes sucios y sórdidos.Responsables de títulos como: Educando a Arizona, De paseo a la muerte, El apoderado de Hudsucker, Barton Fink, Fargo, Identidad peligrosa, ¿Dónde estás hermano?, El hombre que nunca estuvo, El amor cuesta caro, Quémese después de leerse, Sin lugar para los débiles, Un hombre serio o Salve César, también han filmado por separado títulos recientes como: La tragedia de Macbeth, de Joel Coen; y el documental Jerry Lee Lewis: Trouble in Mind, más: El amor es un viaje en trineo al infierno y Honey Don´t!, a cargo de Ethan Coen.