05 · 07 · 26 5 de mayo: Batalla de Puebla y sus personajes fílmicos Share with twitter Share with facebook Share with mail Copy to clipboard Rafael Aviña La gloria histórica de la afamada Batalla de Puebla ocurrida el 5 de mayo de 1862 ha recaído siempre en el General Ignacio Zaragoza (1829-1862), nacido en Bahía del Espíritu Santo hoy Goliad, Texas, quien falleciera pocos meses después de la defensa de los Fuertes de Loreto y Guadalupe a la edad de 33 años infectado de tifus. No obstante, uno de los personajes trascendentales de esa contienda ocurrida durante el gobierno de Benito Juárez, fue el entonces Teniente General Porfirio Díaz, que defendió el ala izquierda de la ciudad de Puebla en aquel célebre enfrentamiento.Lo curioso es que nuestro cine prefirió retratar a un Porfirio Díaz inserto en una idealizada belle epoque mexicana representado como el anciano y carismático presidente de la nación, interpretado generalmente por el actor Antonio R. Frausto en múltiples evocaciones de su mandato, embellecido bajo las luces nostálgicas de aquel México anterior a la Revolución, en filmes como: En tiempos de Don Porfirio, México de mis recuerdos, Azahares para tu boda o Sobre las olas. En paralelo, el actor José Luis Jiménez encarnó también a Díaz en la película Don Porfirio (1944), de Raphael J. Sevilla. Mexicanos al grito de guerra (1943, dir. Álvaro Gálvez, Fernando de Fuentes, Ismael Rodríguez) Sin embargo, el filme que suma los acontecimientos del 5 de mayo en Puebla es Mexicanos al grito de guerra (1943), codirigida por Álvaro Gálvez y Fernando de Fuentes e Ismael Rodríguez. Se trata de un relato de excesos patrióticos como lo ejemplifica aquella secuencia en la que los soldados mexicanos parecen levantarse de la tumba para dar todo de sí al escuchar las notas del Himno nacional, aunque a su vez, cuenta con algunos momentos eficaces, sobre todo cuando se deja de lado la trascendencia histórica para concentrarse en la parte cotidiana.Ejemplo de ello, es aquella escena que corre a cargo de Carlos Riquelme y Margarita Cortés, en los respectivos papeles del poeta Francisco González Bocanegra y su prometida, musa y futura esposa, Guadalupe González del Pino y Villalpando. Esta última, lo conmina a que escriba en 1853, la letra del Himno Nacional para el concurso promovido por el entonces mandatario General Santa Anna (Salvador Quiroz) y por tal razón, lo encierra bajo llave en una habitación con un escritorio, papel y tinta, hasta que termine. Luego de una exhaustiva jornada de cuatro horas, el poeta le pasa por debajo de la puerta a su novia el resultado de su trabajo. Mexicanos al grito de guerra (1943, dir. Álvaro Gálvez, Fernando de Fuentes, Ismael Rodríguez) En esa película, un muy joven e inexperto Pedro Infante encarna al Teniente Luis Sandoval, quien se enlista en el ejército para defender a México del ataque de los franceses, al tiempo que se enamora de Esther Dubois (Lina Montes), joven sobrina del embajador de Francia (Miguel Arenas). Cuando el ejército mexicano se ve mermado en fuerzas, el Teniente Sandoval los alienta tocando con su corneta el Himno Nacional de México que pocos años atrás, ha compuesto el compositor Jaime Nunó (Salvador Carrasco) y González Bocanegra.Con ello y como sabemos, ya en tiempos del presidente Juárez (Miguel Inclán), el Teniente Sandoval consigue que los soldados se recuperen y derroten a los franceses en la batalla del 5 de mayo liderada por el General Ignacio Zaragoza que encarna el actor Miguel Ángel Ferriz. Por desgracia, Sandoval, es herido y muere justo cuando su amada logra escapar de un calabozo, reconciliándose a su vez con su padre (Arturo Soto Rangel) en un filme in extremis patriótico que homenajeaba a nuestro himno y el heroico sitio de Puebla.Escenas como éstas o aquella de las ventanas tapiadas para cobrar impuestos, así como las secuencias con pantalla dividida, efectos de montaje y manejo de varios extras, muestran ya el gran espíritu fílmico de Ismael Rodríguez. Cinco de mayo: la batalla (2013, dir. Rafa Lara) Finalmente, respecto a los acontecimientos de Puebla, se realizaría posteriormente Cinco de mayo: la batalla (2013) de Rafa Lara, que no sólo es ejemplo vivo de los problemas que suscita siempre el cine patrio. Es aún peor, ya que la película mexicana más cara de la historia, pretendió convertirse en el Señor de los anillos del cine histórico nacional. De ahí, su inclinación por la espectacularidad, los efectos especiales y visuales, las escenas épicas, los personajes históricos trastocados en galanes estilizados conscientes de su trascendencia como el propio General Zaragoza que encarna Kuno Becker y su antítesis el villano francés de larga melena rubia que interpreta el británico William Miller como el Conde de Lorencéz, para contar los hechos heroicos ocurridos durante la célebre batalla de Puebla en 1862, durante los años de la intervención francesa.