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Miércoles de ceniza, una historia de dolor y arrepentimiento

By: Gabriela Martínez @Gabmartivel

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De acuerdo con la religión católica, el miércoles de ceniza representa el final del tiempo de carnaval y el comienzo de la cuaresma rumbo a la Semana Santa. En la antigüedad, los judíos cubrían sus cuerpos en cenizas luego de cometer un pecado o para prepararse antes de algún acontecimiento importante, pues las cenizas son consideradas un símbolo de mortalidad e igualdad, de manera que esta tradición fue adoptada como una forma de acercarse a Dios mediante el arrepentimiento.

Hoy en día, la tradición continúa entre los fieles católicos, quienes anualmente acuden a los templos religiosos para recibir las cenizas de las palmas, ramos e imágenes bendecidas durante el Domingo de ramos del año anterior.

Es precisamente con esta explicación como empieza la película Miércoles de ceniza (1958), dirigida por Roberto Gavaldón, una cinta ambientada en los años veinte, durante el desarrollo de la Guerra Cristera en México.

La cinta cuenta la historia de Victoria (María Félix), una mujer que es violada por un sacerdote católico y a partir de ese momento se vuelve enemiga de la religión, especialmente de los sacerdotes, de tal forma que decide convertirse en espía del gobierno para combatir a los cristeros. Un día Victoria conoce y se enamora del Dr. Federico Lamadrid (Arturo de Córdova), quien representará todo un desafío para ella pues más adelante descubre que él en realidad es un sacerdote infiltrado.

Miércoles de ceniza (1958, dir. Roberto Gavaldón)

Miércoles de ceniza (1958, dir. Roberto Gavaldón)

La película tuvo como una de sus locaciones Pátzcuaro, Michoacán, uno de los estados que tuvieron mayor radicalización durante la Guerra Cristera, junto con Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Aguascalientes, Nayarit, Colima, parte de San Luis Potosí y Zacatecas.

La también llamada Guerra de los Cristeros o Cristiada, fue un conflicto armado que se desarrolló durante 3 años, desde 1926 hasta 1929, donde se enfrentaron el gobierno mexicano y milicias de laicos, presbíteros y religiosos católicos que se oponían a la Ley Calles que buscaba limitar y controlar el culto a la religión católica en el país.

La historia de Miércoles de ceniza se desarrolla principalmente a lo largo de 1927, en pleno auge de la guerra, año en el que empezó el acopio de armas y se formaron las primeras guerrillas compuestas por campesinos.

En este contexto, Roberto Gavaldón realiza este melodrama en el que la protagonista es una mujer incapaz de perdonar, pues nadie, ni siquiera ella misma, se ocupó de sanar las heridas del daño causado por un pecador. Sin esperarlo, el amor entra a la vida de Victoria con una fuerza incontenible y en él encuentra la oportunidad de renacer.

Luego de una serie de circunstancias, Victoria decide dejar de lado el odio y el rencor hacia la iglesia y encuentra en Silvia, interpretada por María Rivas, la oportunidad de redimirse por el sufrimiento que causó a otras personas a lo largo de su colaboración con el gobierno.

Silvia le pide ayuda para liberar a su hermano que ha sido capturado, pero Victoria se niega. Sin embargo, al enterarse de que el Dr. Federico Lamadrid está en peligro de muerte, como el hermano de Silvia, decide intervenir y enfrentar el dolor que le ha causado alejarse del amor, específicamente del amor de los hombres.

A partir de este momento, lo que parece ser un destello de esperanza en la vida de Victoria, en realidad es el comienzo de su desgracia pues descubre que el hombre al que ha decidido entregar su corazón, no puede amarla de la forma en que ella espera.

Miércoles de ceniza (1958, dir. Roberto Gavaldón)

Miércoles de ceniza (1958, dir. Roberto Gavaldón)

El miércoles de ceniza como elemento en esta historia toma mayor relevancia hacia el final de la película, pues este gesto bíblico que significa tristeza y dolor por haber ofendido a Dios, marca el principio y el desenlace del sufrimiento de Victoria, ya que después de mucho tiempo la vida le ha otorgado “el don de las lágrimas y el arrepentimiento”, liberándose así del dolor que la llevó a convertirse en una pecadora ante los ojos del hombre que ella amaba.

María Félix, Arturo de Córdova y Roberto Gavaldón ya habían trabajado juntos anteriormente en el clásico del cine negro mexicano La diosa arrodillada (1947), inspirada en un relato del húngaro Ladislao Fodor, con guion de José Revueltas y el propio Gavaldón. Aunque ambos fueron actores recurrentes en su filmografía, los tres volvieron a colaborar hasta la realización de Miércoles de ceniza, cinta que formó parte de la Selección Oficial de Largometrajes en el Festival de Berlín en 1958.