06 · 08 · 26 En la muerte de Manolo Solo (1964-2026) y CERRAR LOS OJOS Compartir en twitter Compartir en facebook Compartir con correo Copiar al portapapeles Rafael Aviña Nacido en Algeciras (Cádiz), España, Manuel Jesús Fernández Serrano, conocido como Manolo Solo, quien estudió la licenciatura en Educación y Teatro en Sevilla, falleció de cáncer la semana pasada. Indudable rostro característico del cine español contemporáneo, Solo participó en filmes emblemáticos de aquella cinematografía aportando una sensibilidad, sobriedad y eficacia a los múltiples personajes que interpretó en cintas como: El laberinto del fauno o Biutiful, de los mexicanos Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu; 15 días contigo, La isla mínima, La sombra de la ley o Tarde para la ira con la que obtuvo el prestigiado premio Goya a Mejor Actor de Reparto.Solo interpretó al director de la prisión en la exitosa cinta de Daniel Monzón, Celda 211, responsable de lidiar con el brutal motín que lidera el violento y carismático asesino Malamadre (Luis Tosar) y la presencia un joven funcionario de prisiones que entre la confusión es herido y tiene que hacerse pasar por preso. Asimismo, tiene un notable papel en la extraordinaria El buen patrón de Fernando León de Aranoa, por la que fuera nominado de nuevo al Goya, donde encarna a la “mano derecha” del patrón Julio Blanco (Javier Bardem), dueño de una fábrica de básculas industriales. Manolo Solo Miralles, su personaje, se ha mantenido desde niño a la sombra de Blanco: su padre le cargaba los rifles al padre de Julio Blanco cuando solían ir de cacería. Responsable de la producción de la fábrica, se encuentra distraído, fuera de control, más al pendiente de los problemas en su matrimonio que de los estándares de productividad de la empresa. A su vez, Solo sería el protagonista de la agradable fábula moral Una quinta portuguesa, de Avelina Prat, en la que encarna a un profesor cincuentón experto en cartografía y trazado de mapas, cuya esposa, una inmigrante serbia, desaparece voluntariamente sin dejar pista y él terminará por emprender un viaje por un mundo que desconoce y en una finca en Portugal suplantará a un hombre para trastocarse en jardinero sembrando plantas, regando campos y metiendo las manos en esa tierra que sólo conocía por sus mapas.No obstante, su mejor trabajo y su película más importante es y será Cerrar los ojos, que representó el regreso a la dirección del legendario Víctor Erice y que abrió la programación de la edición 21 del Festival Internacional de Cine de Morelia en 2023. Se trata de una insondable reflexión sobre la contemplación como extensión de la propia mirada cinematográfica, el peso de la memoria y el inevitable transcurso del tiempo. El creador de las magistrales El espíritu de la colmena, El sur y El sol de membrillo, realiza aquí un ensayo fílmico sobre su propio mito, su concepción sobre la creación y su honestidad ante el oficio de cineasta como extensión de los sueños y esa agridulce dicotomía entre la frustración y la eterna esperanza. Cerrar los ojos (2025, dir. Víctor Erice) A lo largo de casi tres horas, la película traza un misterioso mapa sobre la trascendencia de los actos mínimos y el olvido como escape a la realidad que nos aprisiona. Cada escena es una clave que anticipa un nuevo enigma por resolver, como sucede con ese programa televisivo sobre casos no resueltos que indaga en la búsqueda de un actor desaparecido: Julio Arenas (José Coronado) deja inconclusa la ópera prima del cineasta Miguel Garay (Manolo Solo, espléndido), cuando se esfuma del rodaje de un filme ambientado en los años cuarenta, sobre un hombre maduro y desahuciado que busca con desesperación a la hija que tuvo con una cantante china y cuya única pista es una fotografía de la niña, la cual entrega al responsable de encontrarla, encarnado por Arenas.Como la policía solo encuentra sus zapatos a la orilla del mar, pero no el cadáver, concluye que el actor ha muerto ahogado. Más de dos décadas después, el serial de televisión sobre casos no resueltos, trae de nuevo el misterio de Julio Arenas, incluyendo sus últimas escenas filmadas nunca antes vistas proporcionadas por su amigo Miguel Garay, quien abandonó el cine por una vida libre en un pueblito pesquero. No obstante, la difusión del programa arroja una nueva pista que lleva a Garay a un asilo de ancianos que dirigen un grupo de monjas.Cerrar los ojos es un thriller y a su vez, un relato intimista, un drama sobre la amistad y la honestidad y es tal vez, el testamento fílmico de Erice sobre la vejez y su propia obra. Pero, sobre todo, su película es un emotivo y sutil poema de gran belleza plástica acerca de la mirada, la memoria, la pérdida y lo inasible que subyace y subyacerá en el interior de una sala cinematográfica y la presencia de Manolo Solo con su sensibilidad y honestidad como intérprete cinematográfico y en ese, su papel de cineasta que se busca a sí mismo, lo confirma. Descanse en paz.