02 · 11 · 15

Consejos de vida de Werner Herzog

Por: Ma. Cristina Alemán, editora en jefe (@mcristina)

La voz de Werner Herzog es tan emblemática que el Internet se ha plagado de parodias de este cineasta alemán, por ejemplo, un video en el que “Herzog” lee un libro de la serie infantil Donde está Wally? y tarjetas con frases inspiradoras como “La vida humana es parte de una cadena eterna de catástrofes, la caída de los dinosaurios fue sólo uno de esos eventos. Parece que seguimos nosotros”.

Herzog, Invitado Especial del 1er FICM, se caracteriza por nunca hacer concesiones a lo políticamente correcto. En documentales como Grizzly Man (2005) o La cueva de los sueños olvidados (2010) sus reflexiones son solemnes, muy honestas y en ocasiones francamente extrañas… incluyendo la comparación entre un grupo de cocodrilos albinos (falsos) y la condición humana, por mencionar alguna.

Werner Herzog. Imagen de nerdist.com

Werner Herzog. Imagen de nerdist.com

No es necesario recurrir a imitaciones para acercarse a la fantástica sabiduría de Herzog. El portal Brain Pickings publicó un artículo en el que Maria Popova reúne citas del libro Werner Herzog: A Guide for the Perplexed, de Paul Cronin. Aquí pueden leer la traducción de algunas de las mejores frases del director:

Sobre la vida:

“No hay nada de malo con las dificultades y los obstáculos, pero todo está mal con no intentarlo.”

“Nunca podremos saber lo que es la verdad. Lo mejor que podemos hacer es aproximarnos… La verdad nunca podrá ser capturada o descrita, aunque la búsqueda de respuestas es lo que le da significado a nuestra existencia.”

Sobre el proceso creativo:

“El problema no es que lleguen las ideas, es cómo controlar la invasión. Mis ideas son como gorrones. No tocan a la puerta; entran por las ventanas como ladrones que se aparecen a la mitad de la noche y hacen un escándalo en la cocina mientras vacian el refrigerador. No me siento a pensar con cuál voy a lidiar primero. La que tenga que ser sometida antes que las demás es la que viene hacia mi con más vehemencia. A lo largo de los años he desarrollado métodos para lidiar con los invasores de la manera más rápida y eficiente posible, aunque los ladrones nunca dejan de llegar. Invitas a algunos invitados a cenar, pero la puerta se rompe y hay cientos de personas empujando para entrar. Puedes lograr deshacerte de ellos, pero a la vuelta de la esquina aparecen otros cincuenta casi inmediatamente… Terminar una película es como quitarme un gran peso de encima. Es alivio, no necesariamente felicidad. Pero te deleitas lidiando con estos ladrones. Me da gusto deshacerme de ellos después de hacer una película o un libro. Estas ideas son como gorrones, pero eso no quiere decir que no son bienvenidas.”

“Trabajo mejor bajo presión, con las rodillas en el lodo. Me ayuda a concentrarme. La verdad es que nunca he estado guiado por la disciplina estricta que veo en algunas personas, esas que se levantan a las cinco de la mañana para salir a correr una hora. Mis prioridades están en otro lado. Puedo organizar todo mi día para tener una buena comida con amigos.”

Sobre hacer cine:

“Las películas malas son las que me han enseñado más sobre hacer cine. Encuentra esta definición negativa. Toma asiento frente a la película y preguntate, ‘si me dieran la oportunidad, ¿cómo lo haría yo?’ Es una experiencia educativa interminable, una manera de descubrir qué dirección deben tomar tu trabajo y tus ideas.”

“El mejor consejo que puedo ofrecer a quienes se aventuran al mundo del cine es: no esperes a que el sistema pague tus proyectos y que otros decidan tu destino. Si no te alcanza para hacer una película de un millón de dólares, consigue diez mil y producela tu mismo. Eso es todo lo que necesitas para hacer un largometraje hoy en día. Ciudado con los trabajos inútiles burocráticos en compañías productoras de cine. Mejor, siempre y cuando sea posible, sal al mundo real. Enróllate las mangas y trabaja como cadenero de un antro o como guardia de un asilo psiquiátrico o como operador de máquinas en un rastro. Maneja un taxi durante seis meses y tendrás suficiente dinero para hacer una película. Camina, aprende idiomas y una habilidad que no tenga nada que ver con el cine. El cine – como la gran literatura – debe tener a la vida como fundamento. Al leer Conrad o Hemingway puedes notar cuanta vida real hay en esos libros. Mucho de lo que se ve en mis películas no es inventado, es la vida misma, mi vida. Si tienes una imagen en la cabeza, atesórala porque – por remoto que parezca – en algún momento podrás usarla en una película. Yo siempre he procurado transformar mis experiencias y fantasías en cine.”

“La idea de felicidad me parece extraña… nunca ha sido una meta mía; sencillamente no pienso en esos términos […]
Intento darle significado a mi existencia a través de mi trabajo. Esa es una respuesta simple, pero si soy feliz o no, no importa. Siempre he disfrutado mi trabajo. Tal vez ‘disfrutar’ no es la palabra adecuada; amo hacer películas y significa mucho para mi que puedo trabajar en esta profesión. Estoy muy consciente que hay aspirantes a cineastas con buenas ideas que nunca logran establecerse. A los 14 años, una vez que me di cuenta que hacer cine era un deber para mí, no tuve alternativa más que realizar mis proyectos. El cine me ha dado todo, pero también me ha quitado todo.”

Sobre el rigor documental, (en una entrevista en el programa de Steve Colbert), Herzog dijo lo siguiente:

“Quiero a la audiencia conmigo en una fantasía loca que los ilumine. Sabes, si sólo nos basáramos en los hechos, el libro de libros en literatura sería el directorio telefónico de Manhattan – cuatro millones de entradas, todas correctas. Pero eso entra en un oído y no sabes: ¿sueñan en las noches? ¿Acaso el Sr. Jonathan Smith llora en su almohada por la noche? No sabemos nada cuando vemos las entradas en el directorio telefónico. No soy ese tipo de cineasta.”

Las curiosidad existencial de Herzog no se limita a los cocodrilos mutantes o al hipótetico Sr. Jonathan Smith. Su cine suele hacer más preguntas que ofrecer respuestas y posiblemente eso es lo más importante que hay que aprenderle. Para terminar, presento un fragmento del documental Encuentros en el fin del mundo (2007) en el que el cineasta se preocupa por la salud mental de un pingüino (sin subtítulos en español):