09 · 30 · 19

Conmemorar la lucha a través del arte: entrevista a Daniel Mandoki y Luis Curiel, protagonistas de Olimpia

Por: Aranza Flores @Alvayeah

Olimpia (2018), del director J.M. Cravioto, es una película que cuenta la historia de Rodolfo, Hernán y Raquel, tres miembros de una brigada en la UNAM durante el Movimiento del 68. El filme fue presentado durante la 16ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) y el 27 de septiembre tuvo su estreno comercial.

A través de la técnica de animación conocida como rotoscopía, que consiste en dibujar cada fotograma de una película sobre un soporte original, utilizado sobre archivo —videos y fotografías—, Cravioto hizo un homenaje al movimiento y a las expresiones artísticas de esa generación. Varias brigadas conformadas por estudiantes de la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fueron los encargados de animar y editar la cinta.

Tuvimos la oportunidad de platicar con Daniel Mandoki y Luis Curiel, quienes interpretan a Hernán y Rodolfo, respectivamente, en Olimpia.

Olimpia

Olimpia (2018, dir. J.M. Cravioto)

FICM: ¿Cómo fue revivir el Movimiento del 68 a través de sus personajes en el marco de su 50° aniversario?

Luis Curiel: Fue una experiencia bien padre. Tener la oportunidad de contar una historia que marcó al país y conmemorar la lucha y el esfuerzo de todos los estudiantes que fueron partícipes de un movimiento tan grande, que unió a muchos sectores, como el obrero, ferrocarrilero, a las madres y padres de familia, fue muy especial.

Desde la proyección que tuvimos en Tlatelolco, justo el dos de octubre el año pasado conmemorando los cincuenta años, que fue un evento con una energía muy particular, atascado de gente justo en el lugar de los hechos, fue muy conmovedor para nosotros. Tener la oportunidad de estrenarlo en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) también fue muy especial. 

Sin duda creo que, desde sus entrañas, esta película conmemora a los jóvenes, a todos los estudiantes de la Facultad de Artes y Diseño que se unieron y organizaron a través de brigadas para rotoscopiar cuadro por cuadro. Es una película que nos dio oportunidades únicas y una de ellas para mí fue, desde la mirada de Rodolfo, compartir por qué era importante unirse al movimiento, cómo los jóvenes tenían una inquietud por cambiar las cosas.

Me recuerda a mí como actor que siempre la lucha debe de existir, que el movimiento debe continuar, que hay que recordar que está bien reclamar por lo queremos, aunque nos digan idealistas.

Daniel Mandoki: Algo que me encanta del proyecto es que conocemos el Movimiento del 68 a partir de una fecha, que es el dos de octubre, y en realidad fue mucho más que eso. 

Yo también la conocía solamente como “el dos de octubre” y al trabajar en este proyecto me di cuenta que aparte de la fecha, que fue una tragedia, hay mucho que rescatar de todo el movimiento. Para mí eso es la película: una ofrenda para ellos, para la manera en la que expresaron sus ideas a través del arte, la manera en la que se organizaron y eliminaron cualquier división política y socio-económica que había entre todos.

FICM: Cravioto ha mencionado que detrás de Olimpia hay un gran trabajo de documentación e investigación, ¿cómo fue ese proceso de retroalimentación documental para construir los personajes?

DM: Yo siempre digo que cuando se trata de un tema así de importante para el país y el mundo tienes que entender exactamente qué pasó a nivel a histórico antes de meterte a crear tu personaje. Las primeras semanas fueron completamente de investigación, de empaparse de todo lo que hay: algunos testimonios que encontramos y documentales. Luis y yo fuimos juntos al memorial que hay ahí en Tlatelolco, que es muy especial y poderoso. Es muy fácil entender ahí todo el timeline y tiene unos testimonios muy poderosos de donde yo me pude agarrar.

LC: Sí, fue justo eso, empaparse primero de los hechos, de cómo habían sucedido. Y también es importante para honrarlo de la mejor manera, sobretodo desde distintas perspectivas, porque fue un evento muy censurado y manipulado por los medios de comunicación. El reto era cómo llegar a la entraña, entender cómo vivieron este movimiento los estudiantes, no solamente los líderes políticos, porque también la película habla de los que estaban detrás, de los que hacían pequeñas contribuciones de las que nunca hemos hablado.

Son estudiantes que, a través de su arte, transmiten su visión, su postura y su contribución al movimiento. Raquel lo hace con sus escritos y poemas, Hernán con su fotografía y Rodolfo con su cámara de cine. Para poder acercarnos a esos personajes teníamos que encontrar aquellos a quienes no les habían dado voz. 

Para ello, nos pusimos de acuerdo para ir a la UNAM y al Politécnico a sentir la atmósfera, a ver cómo era la dinámica de los estudiantes cuando salían de clases, a sentarnos en el pasto a comernos una torta, a leer, a sentirnos involucrados. 

También vimos mucho material filmográfico que había, desde El grito (1968, dir. Leobardo López Arretche), Tlatelolco, verano del 68 (2013, dir. Carlos Bolado), Rojo amanecer (1990, dir. Jorge Fons); son los referentes más conocidos, así como todo el material que nos compartía José Manuel cuando lo veíamos.

DM: Por lo que dice Luis, el libro de Poniatwoska es tan especial. Es muy difícil encontrar justo testimonios de gente que no son políticos o líderes políticos. La noche de Tlatelolco sí tiene esos testimonios de gente de todo tipo y es un documento que apreciamos mucho.

FICM: ¿Cómo fue el proceso y la dinámica de rodaje con el director?

DM: Es muy bonita la colaboración con él porque siente que hace su chamba al hacer su casting y que una vez que castea bien te suelta. Te da chance, de vez en cuando sí te dice “aquí”, “muévete para allá”, “aquí haz tal cosa”, pero en general se volvió una relación de mucha confianza; éramos un grupo de artistas colaborando de una manera muy libre. Pone un ambiente de trabajo muy agradable en ese sentido.

LC: Creo que desde la preproducción, la película capturó la esencia del movimiento: hicimos comunidad, hicimos equipo, que de eso iba el 68, de crear colaboración, de hacer una fuerza motora a través de voluntades individuales para crear algo colectivo. Y así fue con José Manuel, nos daba la libertad creativa de proponer, experimentar, de crear, de opinar acerca de nuestros personajes y del guión. 

Es un director que escucha mucho a sus actores, que nos acompaña y que sientes como un cómplice. Si la regamos, la regamos todos y si acertamos, acertamos todos. Nada está bien o mal. Vamos a explorar y vamos a echarnos un clavado; que nos sorprenda la escena, que nos sorprenda el momento. Esa fue mi experiencia al trabajar con José.

FICM: ¿Qué opinan del resultado final y de la implementación de la rotoscopía en la película?

DM: A mí me fascina, porque siempre he sido fan de la técnica de rotoscopía, en especial con el director Richard Linklater y sus películas. Formar parte de algo así es una sensación muy interesante. Como actor, siempre colaboras con el fotógrafo, con el que te ilumina, pero ahora también con artistas que te van a pintar encima. Formar parte de un proyecto que, en mi opinión, es una gema del cine mexicano, es una colaboración muy especial. 

Creo que Olimpia es una película que emociona, que es divertida, que conmueve y que aunque acaba en una tragedia no es una película trágica, es una película que te deja esperanza al final. Es de esos proyectos que te reconectan con el porqué decidiste volverte artista.

LC: Sin duda es abrir brecha, explorar cosas distintas. Es la primer película que implementa la rotoscopía en México. A nosotros nos causó incertidumbre, porque no sabíamos qué esperar, pero todos entramos al proyecto con mucha voluntad. Es muy lindo ver cómo la manera en que José decidió contar esta historia no te saca de la conexión con los personajes y con lo que tienen que contar. No es un estorbo, al contrario, es una herramienta en función de la historia que lo vuelve una especie de oda, algo muy poético.
Es una visión amorosa de un momento doloroso que nos marcó tanto. Al menos desde mi experiencia, yo salgo de ver la película y salgo esperanzado, salgo creyendo nuevamente en nosotros como jóvenes, en nuestra fuerza, en nuestro brío, en nuestra voluntad de cambio.

FICM: ¿Tienen más proyectos tienen en puerta?

DM: Ahorita estoy haciendo una obra de teatro de terror que se llama POGO. Me voy en octubre al FICM con un corto que hice. Ahí con otras cosillas estamos viendo si salen o no.

JC: Yo estreno tres series; una serie para Amazon Prime que sale a finales de año; una serie para Netflix que viene para el siguiente año, no puedo decir mucho pero es uno de los papeles protagónicos y estoy muy contento con eso, y otra serie para Sony Televisión que se llama Manual para galanes, que es una comedia. También teatro, una gira que voy a empezar y un cortometraje.

Daniel Mandoki, Luis Curiel, J.M Cravioto, Mariana Franco y Nicolasa Ortiz en el 16° FICM.

FICM: Daniel, el año pasado estuviste como parte del elenco en Olimpia en el FICM, este año regresas como director del cortometraje Neither junto a Justin Giegerich, ¿cómo te sientes al respecto?

DM: Yo estaba estudiando en Nueva York cuando lo grabé y todo mi crew vino de allá. Es un corto en donde me aventé por primera vez a escribir, a codirigir, a producir y también a actuar en él. Me siento muy feliz de regresar, amo el FICM. Ahí acabas conociendo gente que te marca. Creo que es un festival que realmente honra el cine; para mí siempre es un honor ser invitado.

FICM: ¿Cómo es el proceso de protagonizar series, a protagonizar una película experimental? ¿Es diferente?

LC: Con esta película siento que me estoy involucrando más hacia la idea que tengo de mi carrera. Te conecta con tu propósito como artista, con qué quieres contar y de qué manera lo quieres hacer, cómo quieres contribuir, a qué historia le quieres dar voz. 

Uno empieza por donde puede, por donde se abre la brecha y ya depende de ti direccionar los esfuerzos hacia donde proyectas tu discurso como artista. Este es un proyecto que me hace sentir identificado, en el que tuve la oportunidad de trabajar con creadores con quienes comparto la misma visión. Me siento muy afortunado y contento de hacer cine, quiero seguir haciéndolo. Y eso es lo que espero para mi carrera.