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Alex Phillips, constructor de atmósferas

Por: Héctor Orozco
Este texto fue escrito por Héctor Orozco, curador de Fundación Televisa, para la exposición fotográfica Alex Phillips, constructor de atmósferas, que se presentará en la 16ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

 

La invención iconográfica de México construida y difundida en los años que siguieron a la Revolución por artistas de las más diversas disciplinas, contó con creadores provenientes de diferentes países que ayudaron a trasladar nuestra identidad a los nuevos lenguajes artísticos. En el campo de las imágenes en movimiento destacan los nombres de: Paul Strand, Sergei Eisenstein y Eduard Tissé quienes exaltaron los paisajes, las costumbres y las fisonomías de México.

Alex Phillips, un joven cinefotógrafo canadiense que trabajaba en Hollywood, llegó en esos mismos años a nuestro país para filmar la que se considera la primera película sonora de nuestra industria: Santa (1931, dir. Antonio Moreno), segunda adaptación de la popular novela de Federico Gamboa. Llegó a México con un contrato de cinco semanas, no hablaba español y prácticamente no conocía nada del país que se convertiría en su patria a partir de entonces. “Sólo pasé a ver al Indio Fernández, que vivía cerca y me dijo con su exaltado temperamento: ¡No lo dudes más! Vete y sabrás lo que es México“[1].

Phillips, cuyo verdadero nombre era Alexander Pelepiock, nació el 11 de enero de 1900 en Ontario. Durante la Primera Guerra Mundial formó parte de la Canadian Expeditionary Force en los frentes de Francia y Bélgica. Ahí tuvo su primer contacto con la fotografía y también ahí conoció a la estrella de cine Mary Pickford, quien fungía como madrina del regimiento canadiense enviando misivas de aliento a los soldados y visitándolos en el frente. Herido de gravedad Pelepiock fue trasladado a California para recuperarse. Según relataba, lo primero que hizo al salir fue ir a los estudios en busca de la diva canadiense para agradecer su bondad.

Alex Phillips

Alex Phillips | Imagen: Fundación Televisa

En 1921 Pickford creó la Motion Picture Relief Fund, una organización de ayuda para los actores y técnicos del cine perjudicados por la guerra. Christie Film Co., una pequeña compañía fundada por los hermanos Al y Charles Christie, también originarios de Ontario, fue su principal aliado. Entre los artistas favorecidos estuvo el aspirante a actor Alec Phillips (como apareció escrito en sus primeros créditos), quien pronto pasó detrás de la cámara para especializarse en “la fotografía de comedia, estilo Charles Chaplin. Todas las comedias seguían esa técnica. Christie pensaba que la fotografía tenía que ser plana, sin luces altas ni efectos, para que nada distrajera los ojos del actor”[2].

Al iniciar el cine sonoro Christie fue a la quiebra y Alex Phillips se integró a la productora de Samuel Goldwyn como foto-fijas, alumbrador y asistente de algunos de los cinefotógrafos más talentosos de la época. “Ahí fue donde realmente inicié mis conocimientos sobre la fotografía, la de Goldwyn era la mejor escuela en todo el mundo”. Phillips montó un estudio fotográfico al que acudían productores y directores en busca de caras nuevas. Trabajaba ahí por las noches y organizaba veladas con sus amigos y las hermosas aspirantes a estrella. “Eran los tiempos de bohemia y alegría en ese mundo fascinante de Hollywood” —recordaba.

Las dobles jornadas mermaron su rendimiento y fue despedido. La actriz Carmen Guerrero le avisó que la Compañía Nacional Productora de Películas buscaba en Hollywood técnicos solventes para realizar la primera película sonora del cine mexicano. El cinefotógrafo fue reclutado con el director español Antonio Moreno, los hermanos Rodríguez, como sonidistas, y los actores Lupita Tovar y Donald Reed. Viajó solo desde Los Ángeles por carretera y al llegar a la ciudad le escribió al Indio agradeciendo su consejo. El 8 de noviembre de 1931, El Universal informó: “Se encuentra ya en esta capital el cinefotógrafo Alec Pillips, considerado como uno de los más competentes cameramen de los estudios de Hollywood”.

Santa se filmó en un rudimentario set construido en Chapultepec y en locaciones de Chimalistac, escenario del relato de Federico Gamboa. Durante la producción, Phillips “no sólo fue el fotógrafo, sino el que hacía todo. Él fue quien vino a enseñar cine a México…”[3], recordaría el director Julio Bracho al referirse a su primer encuentro con quien sería su fotógrafo predilecto. Al terminar, las ofertas de trabajo se multiplicaron. Participó en una cuarta parte de todas las películas que se filmaron en la década de los treinta gracias a su enorme talento para dotar de significado a las imágenes. “El propósito de la fotografía, no es el de usar la luz mecánicamente y esperar como único resultado el capturar una imagen, sino el de lograr pintar una escena con la luz; crear una atmósfera, inspirar un arte verdadero…”.

Santa (1931, dir. Antonio Moreno)

Santa (1931, dir. Antonio Moreno) | Imagen: Fundación Televisa

Él mismo se consideraba el fotógrafo más lento del mundo por el tiempo que tardaba en iluminar para crear sus atmósferas. Con el rigor que lo caracterizaba integró a su trabajo la mística mexicanista que predominaba en el arte, aportando interesantes imágenes a la invención iconográfica de nuestro país. Películas como: Revolución (1932, dir. Miguel Contreras Torres), Enemigos (1933, dir. Chano Urueta), La mujer del puerto (1933, dir. Arcady Boytler) o Chucho el Roto (1934, dir. Gabriel Soria), fueron fundamentales en la formación de su aprendiz y amigo, Gabriel Figueroa.

Phillips fue maestro de muchos de sus compañeros y una figura muy respetada por el gremio. “Alex es un gran hombre, un hombre de una dulzura… de una bondad… de la que se debe sentir orgulloso. Tuve el privilegio de ser su discípulo y otro privilegio es ser amigo de él, a quien considero mi hermano”[4], dijo Figueroa. “Alex es un santo, es el hombre más bueno que he conocido, y como fotógrafo el mejor que he tenido”[5], le confesó Buñuel a Gustavo Alatriste. Y a Claudio Isaac lo impresionó al visitar el set de Foxtrot (1975, dir. Arturo Ripstein): “Don Alex llegó en silla de ruedas, por un caso avanzado de gangrena le habían amputado ambas piernas. Al ver su silueta avanzando desde la gran puerta del foro los técnicos, todos los miembros del staff, se congregaron en una clara actitud de reverencia”[6].

Pero son sin duda sus palabras las que mejor retratan el carácter afable del cinefotógrafo. “¡No hay palabras para agradecer lo que México ha hecho por mí! Me ha brindado una esposa, la mejor esposa del mundo, Alicia. Un hogar maravilloso y el cariño de todos mis compañeros. México no me tiene que agradecerme nada. Yo soy el que tengo que agradecerle mucho a este maravilloso país, que es el mío”[7]. Alex Phillips murió el 14 de junio de 1977 dejando tras de si un legado impresionante. Para Fundación Televisa es un orgullo contribuir a la difusión de la obra de este importante creador de imágenes que tanto aportó a nuestra industria, a nuestra cultura visual y a la formación de nuevas generaciones de artistas.

Exposición fotográfica presentada por la Fundación Televisa

[1] Juan Manuel Tort, “Los monstruos del cine mexicano”, en Ovaciones, jueves 24 de marzo de 1977.
[2] Alex Phillips en Testimonios para la historia del cine en México, tomo I, pág. 21, México, 1975.
[3] Julio Bracho en Testimonios para la historia del cine en México, tomo V, pág. 34, México, 1975.
[4] Juan Manuel Tort, op. cit.
[5] Documental Alex Phillips, la magia entre la luz y la sombra, director Ernesto Medina, 1998.
[6] Claudio Isaac, “Veintidós recuerdos póstumos del cine mexicano”, en Revista de la Universidad, no. 8, octubre de 2004.
[7] Juan Manuel Tort, op. cit.