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Wolf Ruvinskis. 100 años

Por: Rafael Aviña

Un día cualquiera en el tradicional Mercado de La Merced. El año: 1946. Un inmigrante de la República de Letonia sin papeles, sin dinero y con marcado acento argentino, cuya meta es llegar a los Estados Unidos, consigue trabajo como cargador de bultos. Sin embargo, al desconocer como se mueven ahí las cosas, le rompen la nariz en un pleito callejero, y ese extranjero de nombre Wolf Ruvinskis Manevic (1921-1999) es llevado con un tal Dr. Bolaños, médico de la lucha libre, que al atestiguar su imponente corpulencia, lo convence de dar el salto al pancracio. En pocos meses debuta en la Arena Coliseo enfrentando a Bobby Bonales, entonces decide abandonar el sueño estadunidense y establecerse en México.

Ruvinskis, nacido hace 100 años, tuvo una infancia de penurias constantes. De Letonia, se trasladó muy pequeño a Argentina y su padre murió. Su madre no hablaba español y él y su hermano tuvieron que vivir incluso de la caridad y en un orfanato. Wolf quería ser futbolista y boxeador y tenía aptitudes para ambas disciplinas y, sin proponérselo, se convirtió en pugilista y luchador sin máscara —salvo en la serie cinematográfica de  (1960-64)—. Así, mientras sumaba éxitos a su profesión como luchador, alguien le propuso ganar un dinero extra trabajando en pequeños papeles para el cine. Debutó en No me defiendas compadre (1949), de Gilberto Martínez Solares, al lado de Germán Valdés “Tin Tan”, que vio en ese hombre de gran presencia física, rudeza facial y cabello ensortijado, una opción atractiva para su equipo. En su primera escena, Wolf lleva a cenar a Leticia Palma a un restaurante donde sirve como mesero Tin Tan, que con sus torpezas provoca una batalla campal.

Wolf Ruvinskis. 100 años

Wolf Ruvinskis en Santo contra la invasión de los marcianos (1966), de Alfredo B. Crevenna

500 pesos fue su sueldo por golpearse con el cómico arriba del cuadrilátero en la secuencia climática; trabajo que marcó la relación profesional y amistosa entre Germán y Ruvinskis para trastocarse en el eterno villano de Tin Tan en: Simbad el mareado, El revoltoso, El sultán descalzo, Los tres mosqueteros y medio, Paso a la juventud y más. Al lado de Tin Tan, Wolf no sólo lució su musculatura, sino eficaces aptitudes cómicas en estupendas secuencias, como aquella donde encarna al hermano de la bella Rebeca Iturbide y comparte una brillante escena en prisión con Marcelo Chávez, en El revoltoso. Fue Tracatá, el cavernario antagonista en El bello durmiente; un gángster, en Me traes de un ala; y en El gato sin botas repite la frase: “¿Verdad, Tamalito?”, en referencia a uno de sus subalternos. Y fue el despiadado hombre fuerte de circo en El vagabundo.

El mismo año que debutaba con Tin Tan, en 1949, se integraba a los repartos de Hipócrita, Amor salvaje y La oveja negra, obra maestra de la comedia ranchera para enfrentar a Fernando Soler y después a Pedro Infante, en un improvisado cuadrilátero pueblerino, en su papel de “El campeón asesino”, un boxeador exhibicionista. A su vez, su aspecto duro le permitió concentrarse en algunos temas de ambiente criminal y cabaretil como en El hombre sin rostro, donde encarna al “monstruo asesino”, El medallón del crimen, Camino del infierno, Trotacalles o La noche avanza; en esta interpreta a El Bodoques, esbirro del gángster José María Linares Rivas, junto a Juan García Peralvillo, Margarito Luna y Armando Soto La Marina “El Chicote”, encargados de secuestrar y asesinar a Pedro Armendáriz, el antihéroe de este relato dirigido por Roberto Gavaldón.

A fines de los cuarenta, el director teatral Seki Sano preparaba la puesta en escena de Un tranvía llamado deseo, de Tennesse Williams, con María Douglas como Blanche Dubois y Ramon Gay como el forzudo y brutal Stanley Kowalski, actor que era todo lo contrario. Sin embargo, Sano descubrió a Ruvinskis que le robó el papel a Gay. Fue un gran éxito y se montó en Bellas Artes, no obstante Ruvinskis tuvo que aguantar la presión constante del inclemente Seki Sano, con quien tuvo serios pleitos, y Wolf estuvo a punto de golpearlo.

Wolf Ruvinskis

Wolf Ruvinskis

Junto con Crox Alvarado y Miroslava, Ruvinskis fue protagonista de La bestia magnífica, una de las primeras cintas del cine de la lucha libre en 1952, de La última lucha y Los Tigres del Ring, sin faltar los roles cómicos en El luchador fenómeno y Asesinos S.A. al lado de Adalberto Martínez Resortes. Y fue la estrella indiscutible de la serie Neutrón con Julio Alemán. Ruvinskis resulta inolvidable como el petulante retador pugilista “Bobby Galeana” en Pepe El Toro (1952), de Ismael Rodríguez, que enfrenta a Pedro Infante, luego de quitarle la vida a su mejor amigo Lalo Gallardo (Joaquín Cordero), quien muere a golpes en el ring dejando a su mujer viuda (Amanda del Llano) y dos niños pequeños.

Asimismo, Wolf Ruvinskis sobresalió en uno de los filmes de horror mejor logrados en nuestro cine: Ladrón de cadáveres (1956), de Fernando Méndez, y a su vez, se enfrentó al “Enmascarado de plata” en Santo contra la invasión de los marcianos (1966), de Alfredo B. Crevenna. Entre los años setenta y noventa, Ruvinskis consiguió algunos destacados papeles en cintas como: La isla de los hombres solos, El hombre del puente o El imperio de la fortuna.

En Nocaut, de José Luis García Agraz, donde el protagonista, Gonzalo Vega, es un boxeador que decide eliminar a un empresario sin escrúpulos que encarna con fuerza Wolf Ruvinskis; y en Días de combate, de Carlos García Agraz, interpreta a un estrangulador de mujeres que firma sus asesinatos como “Cerevro”.

Pugilista, luchador, actor y empresario, dueño del restaurante El Rincón Gaucho, donde ejecutaba actos de magia e ilusionismo, Wolf Ruvinskis se casó en varias ocasiones, entre ellas, con la bailarina clásica Armida Herrera nada menos que la espectacular Caramba en El Ceniciento con Tin Tan, y en sus años finales vivió con Lilia Michel. La industria fílmica de su momento acogió con benevolencia su presencia ruda y corpulenta, simbolizada en su impresionante tórax y sonrisa malvada para dejar honda huella dentro y fuera de la pantalla.