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Una lucha que continúa: Entrevista a Iria Gómez Concheiro

Por: Juan Roilan Salgado Z.

Platicamos con la directora mexicana Iria Gómez Concheiro sobre su más reciente largometraje Antes del olvido, que fue parte de la Sección de Largometraje Mexicano de la 16ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). Hablamos sobre el particular proceso realización de la película, el contexto de los desalojos en la Ciudad de México y el importante proceso de formar una comunidad alrededor de un proyecto.

Antes del olvido cuenta la historia de Fermín, un hombre que vive entre el trabajo de diablero y su encierro en casa. Como él, otras familias viven en una vecindad del centro de la Ciudad de México. Un día una empresa coludida con el gobierno amenaza con desalojar la vecindad para convertirla en un centro comercial. Ante la amenaza del desalojo, los inquilinos de la vecindad se unen solidariamente para salir de su ensimismamiento y luchar por una causa común.

Iria Gómez Concheiro

Iria Gómez Concheiro

FICM: En tu trabajo hay un tema recurrente: darle voz y visibilidad a grupos y comunidades que no la tienen comúnmente, ¿cómo fue orientar tu trabajo creativo con este contexto?

Iria Gómez Concheiro: De alguna manera, las luchas sociales han sido un interés siempre en mi vida, las pequeñas y grandes batallas, pero también en la parte pedagógica tengo mucho interés dando clases, siento una especie de responsabilidad de regresar un poco lo que se me ha dado teniendo el privilegio de estudiar cine y después ser cineasta. Arranqué en el FARO de Oriente dando clases a comunidades marginadas hace casi 15 años, ahí me pude dar cuenta cómo la posibilidad de un espacio que le de chance a los chavos de integrarse en una comunidad y ser parte de algo, transforma el tejido social.

Posteriormente hicimos un centro cultural en Nicaragua 15, justo donde filmamos Antes del olvido, que se llamaba “La central del pueblo” donde estuvimos siete años en una sobrevivencia bastante complicada porque se impartían talleres de artes y oficios gratuitos para la comunidad, desde niños hasta adultos mayores.

Mi experiencia ahí, a parte de ser de mucha enseñanza, me permitió meterme realmente a conocer la forma de vida de las vecindades y de los barrios de la Lagunilla, Tepito, Centro Histórico y otros. Fue una larga aventura donde de alguna manera me metí sin tener que ser otra cosa más que lo que soy, hubo una aceptación de ida y vuelta muy interesante en la comunidad que se formó.

Antes del olvido (2018, dir. Iria Gómez Concheiro)

FICM: ¿Cómo fue el proceso para llegar a la idea, el guion y todo lo que conlleva realizar un proyecto cinematográfico como el tuyo?

IGC: Cuando ya no era posible seguir con el centro cultural, al no poder seguir consiguiendo y gestionando los recursos para mantenerlo, yo ya traía en mente hacer una película que retratara a personajes emblemáticos del Centro Histórico de la Ciudad de México, y me refiero a una cosa más amplia pues es también la Lagunilla, Tepito, Morelos, Guerrero y aledaños.

En esos siete años realmente vivimos muy de cerca la cantidad de desalojos que ha habido en el Centro Histórico. Hay un censo que refleja que tan solo del 2016 a la fecha hubo 63 desalojos, realmente es alarmante y no solo estamos hablando del centro. La gentrificación como un modelo del sistema que saca a la gente originaria de sus predios y convierten estos espacios en centros comerciales, hoteles, restaurantes, etcétera, sube evidentemente el valor del suelo y ese sistema no solo ocurre aquí sino en todas las grandes ciudades alrededor del mundo.

En ese sentido pienso que Antes del olvido no solamente le da la voz a los habitantes del centro, sino también a los habitantes de muchos otros barrios y ciudades. Traté de hacer una especie de abanico de todas las generaciones, porque estas son las que se ven afectadas por el destierro de su lugar de origen, y no sólo es la gente la que se ve afectada, también la cultura de un barrio. Cuando sacan a la gente de su barrio este se queda sin su historia, tradiciones y arraigo cultural, es por eso que la película puede abarcar tanto, desde un chavo de 16 años, hasta una persona mayor de 95 años. Realmente ese ha sido mi interés, retratar de manera muy intima, tratar de alejarme del cliché, del folclore, de una mirada paternalista que mira todo desde fuera y señala a “aquellos pobres”, busco dignificar a esta gente.

FICM: Cada personaje es una clave para ir hilando la historia que contaste, ¿cómo fue la construcción de tus personajes principales?

IGC: Primero hice una investigación profunda de personajes que me interesaban, por ejemplo, el personaje de Elvirita está inspirado en un personaje emblemático del centro que fue Elvirita Mena, una mujer que vivió 103 años, que nació y murió en el Centro Histórico, una mujer que te contaba una cantidad de historias sobre el centro, sus calles, sus edificios, sobre la vida de vecindad. Una contadora de historias nata del lugar de donde ella era. Después me encontré con un taquero que tenía el sueño de ser el trompetista de una banda de salsa, después a un diablero que había perdido a su mujer, digamos que todos estos personajes de alguna manera están inspirados en personas verdaderas.

Después evidentemente hicimos un tejido ya en la ficción a la hora de escribir el guion junto con Juan Pablo Gómez, para lograr articular a todos estos personajes en un mismo universo, el cual es el contexto de los desalojos. Qué pasa cuando una comunidad como esta, que parece que nada los une y nada los tiene en relación, se ven ante el peligro de perder lo más básico que es el lugar donde uno vive y a parte sabemos como se pierden estas vivencias, de una manera realmente agresiva y sin ninguna dignidad les arrojan sus cosas a la calle. Vemos cómo realmente esta gente lo pierde todo al arrebatarles su casa.

FICM: El concepto de comunidad está presente en todo momento en el filme, ¿querías resaltar el valor que tiene una comunidad unida con Antes del olvido?

IGC: Creo que de alguna manera nos han quitado la esperanza de que juntos podemos hacer cosas más grandes y nos hemos clavado en el discurso que mientras tú hagas las cosas bien, estarás bien y yo no comparto eso.

La resistencia sin memoria histórica no existe, en este caso la resistencia la simboliza el personaje de Maco y la memoria histórica la representa Elvirita, una mujer mayor que de alguna forma, al pasarle verbalmente al joven la historia de su país, hace que este la reinvente y la resignifique y no se pierda, sobre todo un movimiento como fue el de la década de los veinte que realmente la gente no conoce este movimiento, no sabe que hubo muchísimos presos, reprimidos, muertos y que al final fue una lucha que triunfó logrando detener 200 desalojos y que se promulgara una ley en apoyo al inquilino, con lo que se vienen las rentas congeladas. Después eso acarreó muchísimos problemas porque el Estado no se hizo cargo de los edificios, pero no es responsabilidad de la gente que habita ahí, que generalmente eran obreros y comerciantes.

De pronto miras al de a lado y te das cuenta que tiene la misma problemática que tú, aunque es distinto a ti, aunque es el otro. Si nos organizamos somos capaces de transformar las cosas, no sólo nuestro contexto sino a nosotros mismos, así dejas de vivir en un ensimismamiento profundo —que es lo que al sistema le interesa— para salir de él, mirar al otro, organizarnos y construir. El filme se titula de esta manera, pues pienso que está por acabarse, tal vez a nuestros hijos ya no les tocará ver como era la vida de vecindad y realmente es un ecosistema muy particular donde se vive en comunidad.

Eso se permeó al guion, pero después sucedió en el rodaje, que fue muy interesante porque todos los actores son de la Lagunilla, de Tepito, del Centro, y realmente durante ocho semanas hicimos una comunidad que hizo el proyecto. Fue así como todos los involucrados tomaron en sus manos la película logrando apropiársela. Yo pase a ser un canal de comunicación de la historia que estábamos contando, pero ellos aportaban realmente una vivencia que no hubiera podido lograr sin su trabajo.

Dos años después fue muy claro, estrenamos en Morelia y de pronto había una caravana de ocho coches desde Tepito —con todos los actores para llegar al estreno— y en ese momento pensaba que algo habíamos hecho bien. Hicimos una familia y eso que se ve reflejado en la pantalla, en la película sucedió también y en las vidas personales de la gente involucrada en este proyecto.

FICM: En cuanto al financiamiento, ¿cómo fue el proceso para captar los recursos necesarios para materializar el proyecto?

IGC: Fue muy difícil lograr obtener recursos para este largometraje, estuvimos casi tres años y medio buscándolos. Fue una película producida con tres millones de pesos y realmente sabíamos que era muy poco para un filme con los valores de producción que tiene Antes del olvido. Junto con el productor Rodrigo Ríos logramos construir una forma de trabajo que se adaptaba a los recursos que teníamos, sin sacrificar la parte artística y del discurso que tenía la película.

Hicimos una especie de modelo de cooperativa donde todas las cabezas de departamento cobrábamos lo mismo, estábamos cobrando menos de lo que realmente se paga en una producción cinematográfica o de una serie, pero era un sueldo digno que nos permitía a todos sobrevivir para poder entregarnos al proceso de producción de la película. De ahí hicimos una especie de tabulador, es decir, tomamos a las cabezas de departamento como referencia y de ahí hacia abajo.

Todo el mundo cobró, a todos se les dio de comer con un catering comunitario donde las señoras hacían esta labor, no llevábamos planta de luz, ni campers, logramos resolver todo dentro de la vecindad pues los espacios de las vecindades se transformaban y de pronto se convertían en bodega de arte, al día siguiente era una locación y después oficina; se iban mutando los espacios para permitir que la película se realizara.

Creo que esta parte nos llevó a entender que la gente estaba comprometida más allá de un sueldo, estaba involucrada porque el proyecto nos interesaba a todos. Fue así como determinamos que si teníamos tan poco dinero, era importante tener tiempo para filmar. Filmábamos pocas horas al día para que la gente tuviera posibilidad de hacer otras cosas y sabíamos que teníamos a personas mayores en el equipo y que no podíamos tener llamados de catorce horas, pues era muy difícil para ellos; es así como fuimos adaptando el modelo de producción a la película que estábamos haciendo, no al revés.

Siempre nuestro actuar fue afrontar todos los inconvenientes del rodaje, no con recursos económicos porque no los teníamos, sino con mucha creatividad y mucho compromiso de gente muy talentosa con gran experiencia, sobre todo las cabezas de departamento, que son unos profesionales del cine y después el compromiso de los actores que fue magnifico, pues no nos esperábamos esa entrega de su parte.

Elenco de la película en el 16° FICM.

FICM: ¿Cómo fue tu experiencia al participar en la 16ª edición del FICM?

IGC: No sabía como sentirme. Cuando me dieron la noticia que estábamos seleccionados en Morelia, entré en una especie de pánico, primero por no saber si íbamos a llegar, y luego también una sensación muy extraña, pues la película la habían visto un máximo de diez personas en todo el mundo, entonces sabíamos que al llegar no solo la iban a ver nuestros actores, sino también el público que convoca el FICM, que en ese sentido, es un festival realmente extraordinario porque la gente va al cine y se llenan las salas, entonces sabíamos que íbamos a tener 350 espectadores. Había mucha expectativa y nerviosismo de saber cómo iba a llegar la película al público.

Fue realmente muy emotivo, yo estaba todo el tiempo al borde de las lágrimas pues era muy fuerte lo que habíamos construidos juntos. Fue extraordinaria la reacción del público, la gente siento que salió muy contenta, muy sensibilizada y conmovida. Realmente no teníamos mucha idea de como iba a suceder esto y terminamos muy contentos porque no solamente el estreno fue una función muy linda. Con la segunda función en Las Américas, se armó una especie de sesión de preguntas y respuestas en el lobby del centro comercial al final de la función. La gente se nos acercó y casi una hora estuvimos respondiendo sus dudas. Hay una necesidad de la gente de hablar del tema y fue ahí donde me di cuenta que estaba sucediendo algo más de lo que yo había pensado, eso fue extraordinario.

FICM: ¿En el plano cinematográfico, qué viene para Iria en un futuro?

IGC: Realmente ahora estamos en una especie de hoyo negro, pues no sabemos cómo vamos a lograr que la película se distribuya y encuentre realmente su espacio y su público. Es algo que nos interesa mucho porque creemos que es una película que sí llega a los espectadores, nos encontramos buscando cual será la ruta de distribución esperando respuesta de varios festivales para concretar su estreno internacional, que tal vez nos de la entrada a otro tipo de distribución.

Es también una coproducción colombiana, parece que tal vez será más fácil en Colombia distribuirla primero que en México, pero realmente estamos a la expectativa. Por otra parte, ya tengo dos proyectos que estoy jalando, uno en particular donde ya tengo guion y demás cosas desarrolladas, esperemos que para el próximo año podamos volver a filmar.