20 · 10 · 26 Reconoce el FICM al cineasta y la persona de Béla Tarr con la proyección de EL CABALLO DE TURÍN Compartir en twitter Compartir en facebook Compartir con correo Copiar al portapapeles Gustavo R. Gallardo El caballo de Turín (2011), la última película de Béla Tarr, fallecido el 6 de enero de 2026, fue proyectada como un homenaje al director de cine húngaro dentro de las actividades de la 24° edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).En 2009, Béla Tarr presentó esta película como parte de la novena edición del festival, luego de ganar el Oso de Plata en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Ocho años después volvió a Morelia como presidente del jurado en la edición 15 del festival, en la que fue condecorado con la Medalla Filmoteca UNAM y se develó una butaca con su nombre antes de la proyección de El caballo de Turín.Aquel día, Tarr se mostró agradecido y contento de estar en la ciudad, incluso dio muestras de lo cómodo que se sentía en el festival cuando acudió a una peluquería vecina. La imagen de él siendo peluqueado le dio la vuelta al mundo.“La presencia de Béla en el festival dejó algo mágico. Tuve la enorme bendición de haberlo conocido, de contar con su amistad, de constatar que era un hombre profundamente caritativo, bondadoso, amoroso, generoso… dedicó los últimos años de su vida a la enseñanza y eso tiene un valor impresionante”, dijo entre lágrimas Daniela Michel, fundadora y directora general del FICM, y añadió: “Es el artista más magnífico que uno pueda concebir. Su obra es absolutamente monumental: el cine como debe ser el cine”.La filmografía de Béla Tarr incluye, además de la mencionada, La condena (1987), Sátántangó (1994), Las armonías de Werckmeister (2000) y El hombre de Londres (2007).“Fue un maestro y un amigo muy intenso, le aprendí muchísimo y como persona más”, dijo el realizador mexicano Carlos Reygadas, quien estuvo presente junto a tres estudiantes de Tarr, la productora de la cinta Marie-Pierre Macia, el periodista y crítico Jonathan Romney y la productora Amila Ramovic.“En El caballo de Turín no hay alegorías, no hay símbolos, no hay cuestiones metafísicas. Cuando volví a ver a Béla, me dijo que estaba filmando la que sería su última película. Cuando la veas, me dijo, vas a entender por qué”, narró Romney para luego describir a Tarr como un “observador del abismo”.“Tenía el valor de contemplar y mirar con profundidad el abismo, como Beckett y como Dostoievski. Esto necesita ternura, esperanza y amor por la humanidad”, agregó.En los últimos años, Béla Tarr impulsó la visibilización de las personas sin hogar en Viena con el proyecto Missing People (2019), un proyecto artístico que combinó cine expandido y una performance en vivo, creado especialmente para un festival de arte en Austria.