19 · 02 · 26 John Sayles en Morelia. 30 años de una joya: ESTRELLA SOLITARIA Compartir en twitter Compartir en facebook Compartir con correo Copiar al portapapeles Rafael Aviña Previo autor de varias novelas y múltiples guiones para filmes de bajo presupuesto y de explotación genérica, John Sayles (Nueva York, 1950) se convirtió en un realizador atípico que supo ingeniárselas para llevar a la pantalla grande historias muy opuestas entre sí, que él mismo ha escrito, dirigido y en ocasiones editado sin la ayuda de los grandes estudios. De alguna manera, Sayles es la imagen viva del cineasta independiente que curiosamente produce sus trabajos personales colaborando a fondo en la misma industria sin contaminarse jamás; por el contrario, nutriéndose de todo lo que el cine de Hollywood tiene de aprovechable.Sayles, quien participó en el primer Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) con La casa de los babys (2003), filmada en el Hotel Flamingos del puerto de Acapulco y producida por el mexicano Alejandro Springall y quien presentara junto con el actor Edward James Olmos en Morelia 2013, Go for Sisters, ambas dirigidas y escritas por él, rueda por igual una comedia social de ciencia ficción, The brother from another planet (1984), un drama sexo-conyugal sobre la toma de conciencia de una incipiente lesbiana, Lianna (1983), o una agridulce tragicomedia sobre los diferentes rumbos tomados por exjóvenes radicales de los años sesenta en Return of the Secaucus Seven (1980). John Sayles A él se le debe también un alegato crítico social sobre una masacre de mineros en 1920, Matewan (1987), una notable cinta con temática beisbolera como: Fuera de línea (1989), un retrato de la corrupción política en La ciudad de la esperanza (1992) o una mezcla entre la fantasía y el drama, el sueño y la realidad, en el choque cultural de dos mujeres en pleno trance de liberar sus demonios personales que les impiden rehacer sus vidas en Pasión de mujer/ Passion Fish (1993). Sus películas, casi todas de bajísimo presupuesto, filmadas en pocos días y con actores desconocidos —una práctica bien aprendida durante su paso con Roger Corman—, muestran el ingenio de un autor completo cuya buena parte de su obra se desconoce aquí. A Sayles, se le deben, a su vez, los argumentos para cintas como Piraña y Aullido, de Joe Dante; Alligator y La dama de rojo, de Lewis Teague, o Batalla más allá de la galaxia, de Jimmy Murakami, un curioso western de ciencia ficción que fusionaba Los siete samurais, Los siete magníficos y Star Wars.Estrenada justo hace tres décadas, Estrella solitaria/ Lone Star (1996), sin duda su mejor película, toca un tema hoy en boga: la frontera México-Estados Unidos y sus irreconciliables diferencias, así como una historia de amor transcultural, la crisis generacional y algunos elementos de suspenso alrededor de un cadáver. Aquí, John Sayles construye una pequeña épica bicultural sobre el arraigo y las raíces que se mezclan o se pierdan y las heridas emocionales al respecto. La vida de Sam Deeds (Chris Cooper), comisario del pueblo de Río Grande, ha estado marcada por la figura legendaria de su padre, Buddy Deeds (Matthew McConaughey), muerto años atrás, y exalguacil de la misma comunidad. Sin embargo, un día descubre un esqueleto y una oxidada placa de sheriff que, se piensa, perteneció al corrupto y cruel antecesor de su padre, el comisario Charlie Wade (Kris Kristofferson). De la idolatría infantil, Sam ha pasado al rencor hacia su padre e intentará probar que el asesino de Wade es precisamente su progenitor.Aquel era el arranque de Estrella solitaria cuyo título hace referencia a un bar de red necks en la frontera méxico-estadunidense y al espíritu del mismo protagonista, en un filme coral que habla de fronteras físicas y emocionales como microcosmos de una sociedad estadunidense a punto de estallar como la de hoy en día. De hecho, importa más la relación explosiva que se establece entre todos los protagonistas que el crimen por resolver; un pretexto para ahondar en las relaciones personales de un grupo de personajes motivados por odios raciales y secretos de familia.De hecho, el filme de Sayles resultaba una curiosa mezcla de drama a lo David Lynch —la comunidad que oculta un secreto terrible en apariencia— y tragedia multirracial a lo Spike Lee como sucedía en Haz lo correcto, con reminiscencias de Sombras del mal de Orson Welles. En ella, Sayles consiguió su mejor trabajo a partir de las visiones oblicuas de la verdad que cada personaje emite derivando en un inquietante filme fronterizo y de suspenso.Charles Wade al igual que el personaje de Welles en Sombras del mal es una alegoría de la corrupción. Sin embargo, Buddy no fue una blanca paloma justiciera como lo parece. De hecho, se vio involucrado en algunos asuntos turbios y tuvo una hija con una joven mexicana que ahora rechaza a sus compatriotas desde su exitoso restaurante de ese lado de la frontera. Pero Sam no es el único que tiene una deuda emocional con su progenitor; también está un duro coronel afroestadunidense que se reencuentra con su padre quien lo abandonó en su infancia.Estrella solitaria era un filme que no sólo tomaba prestados elementos de Welles, sino también algunos rasgos estilísticos de Wim Wenders (París-Texas) y de viñetas que se entrelazan al estilo de Vidas cruzadas, de Robert Altman, o las relaciones emocionales y fronterizas de Loco amor del mismo Altman a partir de una obra de Sam Sheppard adaptada por él mismo, sin faltar los elementos corales y transculturales de un cineasta original como Lawrence Kasdan, el mismo de Gran Cañón. Basta ver cintas como Lianna, La masacre de Matewan, La ciudad de la esperanza, o Go For Sisters, para comprobar los alcances inimaginables de un autor fuera de serie como John Sayles gran invitado en Morelia 2013.