04 · 24 · 21

Gabriel Figueroa, el hombre que inmortalizó el cine mexicano

Por: Andrea Mora

“Estoy seguro de que si algún merito tengo, es saber servirme de mis ojos, que conducen a las cámaras en la tarea de aprisionar no solo los colores, las luces y las sombras, sino el movimiento que es la vida” Gabriel Figueroa.

Gabriel Figuera fue una de las figuras más destacadas de la época de oro del cine mexicano, su gran legado: las imágenes. Figueroa Mateos fue un cinematógrafo y director de fotografía, nació el 24 de abril de 1907 en la Ciudad de México.

Gabriel Figueroa

Gabriel Figueroa

Desde joven mostró una gran inclinación e interés hacia el arte, después de cursar la preparatoria en la Escuela de San Idelfonso, estudia pintura en la Academia de San Carlos y música en el Conservatorio Nacional de Música. Es su amigo José Guadalupe Velasco quien lo acerca a la que sería una de sus mayores pasiones: la fotografía. Desde los 16 años entró en contacto con el mundo visual y se hace amigo de los fotógrafos Gilberto Martínez Solares y Raúl Solares.

Ya con veinte años de edad, Figueroa trabajó en un estudio fotográfico, después en su propio estudio siguió con la producción retratística, una de sus grandes influencias fue Hollywood. Por su lente desfilaron estrellas del cine y teatro en México como Emilio “El indio” Fernández, Dolores del Río, María Feliz, Esperanza López Mateos.

En la década de los años treinta Figueroa comenzó a participar en el mundo del cine; fue contratado como fotógrafo de películas como Revolución (1933, dir. Miguel Contreras Torres), Enemigos (1934, dir. Chano Urueta) y Vámonos con Pancho Villa (1936, dir. Fernando de Fuentes), por mencionar algunas. Comenzó tomando fotos promocionales de las películas y también documentando el proceso de rodaje. En 1935 obtuvo una beca de la empresa cinematográfica CLASA que le permitió estudiar en Hollywood; ahí fue alumno de Gregg Toland.

Allá en el Rancho Grande (1936, dir. Fernando de Fuentes)

Allá en el Rancho Grande (1936, dir. Fernando de Fuentes)

Con la película Allá en el rancho grande (1936), del director Fernando Fuentes, ganó su primer premio de fotografía en la Muestra Internacional de Cine de Venencia. Figueroa fue de los primeros mexicanos en obtener un premio de ese nivel. Durante 1939 y 1943 trabajó en más de 40 películas, varias de ellas al lado del “Indio” Fernández, con quien formaría un gran equipo de trabajo conocido como Fernández-Figueroa. Con la película La perla (1948, dir. Emilio Fernández) se llevó varios premios internacionales como el Premio de Fotografía en la Muestra de Venencia, el Premio de Fotografía en el Festival de Madrid y el Globo de Oro.

En 1946 fundó la primera Academia de Estudios Cinematográficos y la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de México. Desde 1950 trabajó al lado de Luis Buñuel, encargándose de la fotografía de películas como Los olvidados (1950), Él (1952-1953), Nazarín (1958), Los ambiciosos (1959), La joven (1960), El ángel exterminador (1962) y Simón del desierto (1964-1965). También durante los cincuenta visitó Cuba para hacer la fotografía de una película sobre la vida de José Martí.

El ángel exterminador (1962, dir. Luis Buñuel)

Su exitosa trayectoria artística fue reconocida con diversos premios y distinciones, sólo por mencionar algunos: en 1950 la OEA realizó una exposición en su honor, en 1964 fue nominado para el OSCAR por su trabajo fotográfico en La noche de la iguana (dir. John Huston), en 1972 recibió el Premio Nacional de las Artes y el Premio Salvador Toscano de Ciencias y Artes al mérito cinematográfico. En 1984 recibió un homenaje en el Festival de San Francisco por su aportación a la industria cinematográfica y en 1987 recibió el Ariel de Oro de la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas.

Gabriel Figueroa murió a los 90 años de edad, el 27 de abril de 1977 en la ciudad que lo vio nacer.