07 · 3 · 19

“Ella me abrió las puertas de su vida”: Entrevista a Bruno Santamaría y Abril López, director y productora de Margarita

Por: Gabriela Martínez @GabbMartivel

Tras su paso por varios festivales nacionales e internacionales, Margarita, de Bruno Santamaría, llegará al circuito cultural de la Ciudad de México, Guadalajara, Tijuanay Querétaro, a partir de este 5 de julio.

Margarita (2016, dir. Bruno Santamaría)

Margarita (2016, dir. Bruno Santamaría)

El documental retrata la vida de una mujer que vive en las calles de la Colonia Del Valle de la Ciudad de México. Al intentar reunir los fragmentos de las historias de aquel singular personaje que transita entre la lucidez y la locura, se muestra el desarrollo de una relación entre ambos y el director descubre el pasado de Margarita como actriz en Eva y Darío (1973), de Sergio Véjar.

De acuerdo con las notas del director, Margarita es familiar de Sergio Véjar, quien fuera operador de cámara de Luis Buñuel e hizo 70 películas en México. “Margarita se quedó atrapada en el papel de Eva y por eso sigue viviendo donde se filmó la película, por eso vive fuera de la iglesia, está buscando su perdón”.

En el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), tuvimos la oportunidad de platicar con Bruno Santamaría y Abril López, director y productora del documental, quienes nos contaron sobre su experiencia al trabajar en este proyecto tan personal.

Margarita (2016, dir. Bruno Santamaría)

Margarita (2016, dir. Bruno Santamaría)

FICM: ¿Cómo surgió la idea de hacer un documental sobre Margarita?

Bruno Santamaría: Desde que yo era muy chavito, ella se metía a dormir en el edificio donde vivía. Siempre viví en la misma colonia, en la Del Valle. En un principio ella era “la señora que estaba en la azotea”, dormía atrás de los tinacos, a todos les daba un poco de miedo.

En una ocasión, mi papá me contó que había visto una película en la que creía que salía esa mujer, a partir de ahí surgió la duda de quién era esa señora.

Pasaron muchísimos años de investigación, de intentar acercarse a ella hasta que entré al Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), un poco también motivado por querer contar una historia que tuviera que ver con esa mujer. Ahí nos conocimos Abril López y yo, ella estudiaba producción y yo documental. Le conté toda esta historia, este proceso de regalarnos dibujos Margarita y yo, de contarnos historias, tomarnos fotografías, de establecer un vínculo.

En 2013 surgió la idea de hacer una película. Fue un 15 de septiembre porque estábamos Margarita y o en la calle, empezaron a sonar los cuetes por la independencia y a ella le daba mucho miedo el ruido. Ella me dijo que si podíamos entrar a mi casa. Ella insistió y después de un rato entramos al edificio y luego al departamento. Al principio fue un poco incómodo para los dos. Ella no sabía dónde sentarse, le dije que donde quisiera. Se sentó a un lado de mi en el comedor, saqué mi cámara y me preguntó si era Kodafilm, y le dije que no. Me contó que su tío tuvo muchas de esas, y me empezó a contar su historia como Vania Véjar, la actriz. En mi casa vio el póster de la película en la que sale y me preguntó si la tenía, quería verla. Ese fue el punto de partida en el que ella entró más en confianza, cuando le abrí las puertas de mi casa, así ella me abrió las puertas de su vida, de su historia.

Eva y Darío (1973, dir. Sergio Vejar)

Eva y Darío (1973, dir. Sergio Vejar)

FICM: ¿Cuáles fueron los retos que enfrentaron para poder estrenar la película?

Abril López: Creo que justo con este proyecto fue el mayor aprendizaje. Es la ópera prima de Bruno y éramos estudiantes que nos aventuramos a hacer un proyecto más grande. Casualmente este proyecto tuvo mucha aceptación en los fondos para producción, nos aprobaron desde nuestra primer aplicación. Tuvimos una entrada bastante cómoda para que Burno tuviera todas las herramientas para filmar este tipo de película que tomo año y medio, casi dos, para filmarse.

El momento de la distribución fue uno de los más difíciles porque no teníamos tanta noción de cuál era el proceso ni cómo teníamos que acercarnos con las distribuidoras. Fue hasta este 2019 que decidimos aventurarnos a hacer la distribución independiente, en un circuito cultural. Afortunadamente es un muy buen momento para la carrera de Bruno porque ya viene su segunda película, está es posproducción. Sí, el estreno no fue en el momento ideal, pero lo importante es que ya está llegando. Otra cosa que nos importaba mucho era que el estreno fuera en la Cineteca Nacional, entonces hasta ahora logramos tener la confirmación del espacio y decidimos esperar para lograr este estreno.

FICM: Dices que fue un año y medio o dos de filmación, ¿fue un reto editar todo el material?

BS: De entrada, tuvimos una aliada muy importante, Paloma López, la editora. Desde antes de empezar con este proceso, ella estuvo en la película viendo material con nosotros, encontrando la forma de la película, proponiendo cuestiones fotográficas. Teníamos cien horas de material que había que transformar en hora y cuarto, que es lo que dura la película. Digamos que el proceso que hicimos fue que cada día de filmación, se hacía un pequeño armado y se guardaba como una secuencia de lo que ocurrió ese día, entonces al terminar de filmar fue relativamente fácil poder ver la esencia de ese año y medio porque teníamos ya esos ladrillos de secuencias que contenían lo más importante de cada día.

El reto fue entender la estructura y fueron como ocho meses de encontrar la forma de contar de la mejor manera la película y curiosamente es algo muy parecido a mi acercamiento con Margarita durante estos veinte años.

FICM: ¿Siguen en contacto con Margarita, ella ya pudo ver su documental?

BS: Sí, creo que la película fue el motor potencializador de una relación entre nosotros. Había una curiosidad genuina por conocer al al otro, pero la película hacía que yo tuviera en la cabeza algo que no me permitía escuchar a profundidad a Margarita. Ahora que la película está terminada, siento que ahora hay una relación mucho más fuerte porque ella sigue visitando mi casa, a mi familia. La película potenció el proceso de acercamiento entre dos personas que quizá en un principio se daban miedo.

FICM: ¿Les dejó algún aprendizaje toda la convivencia con Margarita?

AL: Para mí, que no tenía tanta cercanía con ella como Bruno, aprendí que ella es una mujer muy segura de sí misma, de las decisiones que toma, de los comentarios que dice. Es una mujer bastante serena y dulce. Esa dulzura la percibo mucho en el documental porque así es la relación que tiene con Bruno, como de amiga, madre e incluso un poco de coqueteo. Esa interacción me permitió ver a una mujer bastante admirable.

BS: Creo que lo más importante para mí, es obviamente que Margarita tiene una historia muy fuerte. Tiene más de cuarenta años viviendo en la calle y sin embargo, de pronto tiene una actitud dura, pero basta acercarse un poquito más para ver que está llena de belleza, de sensibilidad, fragilidad. Me impresiona mucho cómo alguien puede mantener esa delicadeza en su vida a pesar de la dureza de la calle.

FICM: ¿De qué se trata el nuevo proyecto?

BS: Se llama Cosas que no hacemos, es un documental situado en una isla en la frontera entre Nayarit y Sinaloa, que sigue a unos niños que están creciendo en un lugar lleno de manglares, aves y caballos, que de pronto enfrentan la vida adulta con risas, baile y alegría. Creo que ese es un tema en común con Margarita.