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Las fiestas decembrinas. La tradición mexicana y nuestro cine | Primera parte: Posadas y pastorelas

By: Rafael Aviña

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Desde sus orígenes, las historias navideñas a nivel mundial se trastocaron en eficaces pretextos de cientos de películas con mensajes tiernos y dulzones que intentaban dar fe de ese espíritu perdido en la parafernalia consumista de los regalos y las fiestas, sepultando el verdadero mensaje de amor y esperanza que trae consigo el nacimiento de Jesús. No obstante, la cinematografía nacional ha aportado curiosos giros al tema navideño y las festividades decembrinas, partiendo de las costumbres mexicanas como son las posadas, las pastorelas, las cenas y festejos de Nochebuena, incluso, jugando con la figura de Santa Claus.

El primer acercamiento se remonta al corto animado Las posadas (1935), en el que Alfonso Vergara Andrade ilustraba esa verbena mexicana, anticipando a su vez ese espíritu de buena fe que aparece en las secuencias finales de La casa del ogro (1938), de Fernando de Fuentes, ambientada en una vecindad porfiriana llamada “Apartamentos López”, cuyo lema es la frase “Moralidad y tranquilidad”. Fernando Soler, un viudo amargado, padre de dos hijas, es dueño de esta vecindad habitada por personajes variopintos de una sociedad entre moderna y conservadora, hipócrita y liberal. En la posada de Nochebuena, se puede distinguir entre los extras al futuro galán David Silva entonando el Kyrie eleison.

En un tono más dramático e inserto en un relato noir, destaca una perturbadora secuencia en otra vecindad donde vive una mujer quien ha decidido asesinar y suplantar a su millonaria hermana gemela —ambas interpretadas por Dolores del Río— en La otra (1946). Su director, Roberto Gavaldón, y su guionista, José Revueltas, sacaron enorme provecho de esa escena que sucede justo durante la posada. En el momento del crimen, la piñata se rompe y queda colgada la cabeza del monigote y al mismo tiempo, observamos a la hermana muerta meciéndose grotescamente en una sombra proyectada en la pared y a la homicida despojándose de su ropa.

La otra (1946), dir. Roberto Gavaldón

La otra (1946, dir. Roberto Gavaldón)

Ya que hablamos de Piñata, este es el título de un cineminuto de animación de Magali Reyes exhibido en el 14º Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), centrado en una muñeca atrapada en el interior de una piñata como alegoría de los instantes que se viven en una crisis de ansiedad. También en en el FICM, en su emisión 17ª, se exhibió el corto documental de Carlos Hagerman, Los Nacimientos de Celia (2019), que muestra la impresionante colección de Nacimientos de Celia Chávez de García Terrés, realizados por artesanos mexicanos.

Los Nacimientos de Celia (2019, dir. Carlos Hagerman)

Los Nacimientos de Celia (2019, dir. Carlos Hagerman)

Otra notable secuencia de una posada y de la representación de una pastorela se aprecia en La ilusión viaja en tranvía (1953), de Luis Buñuel. Lilia Prado, como Lupita, luce un minúsculo atuendo tarzanesco, con el cual exhibe gran parte de su cuerpo y transgrede, en buena medida, la tradición cristiana de la pastorela, acompañada de su hermano “Tarrajas” (Fernando Soto “Mantequilla”) y de “Caireles” (Carlos Navarro), ambos trabajadores de la línea de tranvías, se emborrachan en la posada y hurtan el tranvía 133 para emprender un extraño viaje por una fascinante Ciudad de México.

La ilusión viaja en tranvía (1953, dir. Luis Buñuel)

La ilusión viaja en tranvía (1953, dir. Luis Buñuel)

Por supuesto, estos temas no se limitan al género dramático, como lo muestra la comedia Pastorela (2011), de Emilio Portes, con la que el egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) construye una divertida épica de barriada como respuesta contemporánea a aquellos ambientes heredados por Ismael Rodríguez, Alejandro Galindo, Gilberto Martínez Solares o José “El Perro” Estrada, donde se mezcla el humor negro de la nota roja y la corrupción policiaca con la doble moral cristiana.

Pastorela (2011, dir. Emilio Portes)

Pastorela (2011, dir. Emilio Portes)

Como colofón, se encuentra Mi niño Tizoc (1971). En esta película, Ismael Rodríguez intentó sumergirse en un drama humanitario de temporada decembrina proponiendo un exacerbado relato filmado en Xochimilco con un improbable viudo indígena interpretado nada menos que por el cantante de rock Alberto Vázquez y su hijo Tizoc (Cuitláhuac Rodríguez). Ambos son rechazados por la comunidad, por lo que tienen que celebrar su propia posada en solitario. Finalmente, en oposición a este melodrama, aparece la comedia de Fernando Cortés Viaje a la luna (1957). En ella, Tin Tan y un grupo de dementes entre los que figuran Ramiro Gamboa “Tío Gamboín”, Xavier López “Chabelo”, Eduardo Alcaraz, Alfonso Arau y más, entonan la letanía en una improvisada posada con todo y velitas en un manicomio, como último mensaje de amor, paz y felicidad…

Esta historia continuará…