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Dos mulas para la hermana Sara, un western Juarista

By: Rafael Aviña

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El jueves 5 de septiembre de 1968, el periódico Cine Mundial anunciaba: “En dos meses llega Liz Taylor, viene a filmar Dos mulas para la hermana Sara, aún no hay candidato para el estelar masculino”. En efecto, el protagónico femenino fue pensado para Elizabeth Taylor; al rechazar el papel se especuló el nombre de Natalie Wood, incluso el de Silvia Pinal. Sin embargo, Shirley MacLaine se adueñaría del estelar al lado del joven Clint Eastwood, quien tomaría el personaje rechazado por Frank Sinatra y cuyo argumento era obra del escritor y director estadunidense Budd Boetticher, quien radicaba en México desde hacía varios meses, y autor de cintas como: El torero y la dama, La ciudad bajo el agua y el documental Arruza.

Dos mulas para la hermana Sara, filmada a partir de febrero de 1969, sería dirigida por el eficaz y brillante artesano Don Siegel, responsable de títulos clásicos hasta ese momento, como: El gran robo —filmada también en México en 1949—, Crimen en las calles y la original Usurpadores de cuerpos —ambas de 1956—, o Mi nombre es violencia (1968), esta última protagonizada, a su vez, por Clint Eastwood, con quien haría mancuerna en varios de sus éxitos posteriores como: El seductor, Harry el sucio y La fuga de Alcatraz.

Dos mulas para la hermana Sara (1970, dir. Don Siegel)

Dos mulas para la hermana Sara (1970, dir. Don Siegel)

En México ha estallado la guerra entre los seguidores de Benito Juárez y las tropas francesas del emperador Maximiliano de Austria. Hogan (Eastwood), un duro mercenario, salva a una monja (Shirley MacLaine) del ataque de tres hombres que pretenden violarla (Enrique Lucero, John Kelly y Armando Silvestre). Accede a acompañarla a un campamento juarista, ya que ella guarda información de una guarnición que Hogan se ha comprometido atacar para obtener un dinero pactado con el Coronel Beltrán (Manolo Fábregas). Consiguen evadir a unos indios yaquis (comandados por Regino Herrera), no obstante, estos hieren a Hogan con una flecha que Sara consigue extraer con dificultades, no sin antes emborracharlo para que aguante.

Ambos dinamitan un puente para detener un tren que lleva explosivos para los franceses y emprenden un accidentado viaje en el que, pese a sus diferencias, queda claro que tienen mucho en común. El extraño comportamiento de ella intriga a Hogan, ya que la monja fuma puros, bebe whisky y su lenguaje es cada vez más obsceno. Casi hacia el final, se revela que no es una monja sino una prostituta. Atacan el fuerte francés con la ayuda de Beltrán y sus patriotas y los juaristas ganan la batalla mientras la pareja huye con el oro robado del fuerte. René Cardona y Gabriel Torres fungieron como codirector y fotógrafo de la segunda unidad, en esta historia filmada en Texas, Sonora, Chihuahua, Sierra Madre Occidental y en los municipios de Tlayacapan, Tepoztlán, Jantetelco y Cuautla, en Morelos.

Boetticher pretendió dirigir la película y llevar como protagonista a Silvia Pinal, aunque también se habló de Jeanne Moreau. Siegel, que apostaba por la Taylor, tuvo que conformarse con MacLaine con la que sostuvo muchas discusiones durante el rodaje. De hecho, la actriz de cintas cómo: El apartamento e Irma, la dulce, tampoco congenió muy bien con el propio Eastwood, que tuvo el segundo crédito, en un papel muy cercano a sus personajes para Sergio Leone y al igual que James Coburn, en Héroes de Mesa Verde (1971), de Leone, utiliza dinamita todo el tiempo.

De cierta manera, Dos mulas para la hermana Sara recuerda esa complicada y agria relación entre la pareja dispareja que integraban Humphrey Bogart y Katharine Hepburn en La reina africana (dir. John Huston, 1951). Aquí, los franceses se fascinan con el folclor mexicano: la piñata, por ejemplo, que hacen estallar los patriotas con dinamita y queroseno; las mujeres que la transportan cantan “Las mañanitas” y llevan una pancarta que reza “¡Viva Francia!”… Por su parte, Fábregas consigue un buen trabajo, sobre todo cuando enfrenta a Eastwood en un inicio.

La cinta abre con una curiosa y eficaz secuencia de créditos en la que se aprecian varios de los animales de los hermanos Gurza: un puma, una serpiente, o una tarántula, aplastada por la pata del caballo del antihéroe Hogan. Las imágenes espectaculares son obra del maestro Gabriel Figueroa —con fotografía adicional del gran Bruce Surtees—, aderezadas con una increíble banda sonora de Ennio Morricone y, por supuesto, los bellos paisajes de Morelos, incluyendo la vista del volcán Iztaccíhuatl. Los diálogos resultan muy divertidos y la pareja protagónica muestra encanto y carisma pese a su supuesta rivalidad en el set, con escenas como la del puente, la flecha que ella extrae, aquella donde Hogan corta una víbora en dos y se la entrega a la monja, o el encuentro en la casa de las prostitutas donde él se percata de la verdadera profesión de Sara y en la que aparecen las actrices mexicanas Rosa Furman y Aurora Clavel.

Las secuencias de acción resultan de una eficacia notable, sobre todo la del tren y algunos momentos de la toma de la guarnición francesa, o el encuentro con el Coronel francés. Abundan las explosiones, el trabajo de los stuntmen y algunas escenas muy violentas: un hombre quemado, a otro le arrancan el brazo y uno más recibe un machetazo en el rostro. Se aprecia asimismo, el hermoso exconvento de San Juan Bautista en Tlayacapan: su interior y su techumbre y escaleras, así como el Chumil o Cerro Gordo, vistoso monte en Jantetelco y su también bello exconvento de San Pedro Apóstol, construido por la orden de los Dominicos. Entre otros actores mexicanos que acompañan a las estrellas hollywoodenses, se encuentran: Pancho Córdova, Ada Carrasco, Hortensia Santoveña, Xavier Marc, José Ángel Espinosa Ferrusquilla, José Torvay, José Chávez Trowe, Margarito Luna y Pascual García Peña y la coordinación de caballos corrió a cargo de José María “Chema” Hernández.

Como curiosidad, el equipo de producción de Dos mulas para la hermana Sara se hospedaría en el flamante Hotel Hacienda Cocoyoc de Paulino Rivera Torres, inaugurado un año antes, en enero de 1968, y el filme se estrenaría el viernes 13 de agosto de 1970 en los cines: Roble, Ermita y Venus, el mismo año que fallecería el padre de Clint Eastwood a los 65 años.