25 · 09 · 26 El michoacano José Rubén Romero Compartir en twitter Compartir en facebook Compartir con correo Copiar al portapapeles Rafael Aviña Aunque breve, la obra del michoacano diplomático, profesor y escritor costumbrista José Rubén Romero (1890-1952), fue llevada a la pantalla grande con enorme fortuna, de ahí que el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) en el año 2013 le rindiera un pequeño homenaje con las dos películas más celebradas de su obra. Adaptada al cine en tres ocasiones, la novela La vida inútil de Pito Pérez (1938), relato de picaresca y modorra provinciana, protagonizada por un ingenioso vago, alcohólico y filósofo pueblerino que recorre los caminos michoacanos, tuvo como intérpretes a tres enormes personalidades del cine nacional: Manuel Medel, Germán Valdés Tin Tan e Ignacio López Tarso en 1943, 1956 y 1969, respectivamente. José Rubén Romero La versión filmada a finales de 1943 fue el despegue de dos figuras; por un lado, Katy Jurado, una actriz de belleza diferente y de un porte distinto a pesar de llevar una línea similar a la de María Félix o Elsa Aguirre. Asimismo, la novela de Romero nacido en el municipio de Cotija de la Paz, brindaba la oportunidad cinematográfica de su vida al cómico surgido de las carpas, Manuel Medel quien se había hecho famoso en las primeras cintas de Mario Moreno Cantinflas. El personaje de la novela parecía realizado a la medida de Medel y de su curiosa picardía como lo muestran escenas tan singulares como aquella en la que ponía pies en polvorosa al ser descubierto en plena aventura amorosa con Dolores Tinoco, mujer del boticario. Además de su encuentro con Elvia Salcedo, la pueblerina coqueta y coestelar del filme dirigido por Miguel Contreras Torres, Medel sobresalía también gracias a la presencia de Katy Jurado como Soledad, la bella muchacha de la que Pito Pérez se enamora aunque ésta termina casada con un ricachón en lugar del pobrediablo que encarnaba Medel. El propio actor daría vida de nuevo al personaje en Bartolo toca la flauta (1944) y Pito Pérez se va de bracero (1947). La vida inútil de Pito Pérez (1943, dir. Miguel Contreras Torres) Por su parte, Rogelio A. González consiguió que Germán Valdés Tin Tan luciera por vez primera en un papel tragicómico, con el que comediante demostraba sus dotes de actor completo al pasar de la comedia al drama y viceversa como sucede en Las aventuras de Pito Pérez, la mejor de las tres versiones de la novela de José Rubén Romero dirigida por Juan Bustillo Oro. Por su parte, Rosenda, escrita en 1946 y adaptada al cine dos años después por Salvador Elizondo padre y el propio director del filme, Julio Bracho, resulta una joya de nuestra cinematografía poco valorada. Junto con Distinto amanecer (1943), Rosenda es quizá la mejor película del realizador, protagonizada por una hermosa y sensitiva Rita Macedo y de manera espléndida por Fernando Soler, en un papel hecho a su medida, en esta suerte de tragicomedia rural ambientada en tiempos de la Revolución con varios tópicos cercanos a los de Emilio Indio Fernández pero con el elegante estilo de Julio Bracho. Rosenda (1948, dir. Julio Bracho) La sensualidad otoñal y la pureza virginal, los horrores y los absurdos del conflicto armado, la ternura, el destino azaroso y la importancia de la educación, son algunos de los temas de Rosenda, con escenas bellísimas como la de la kermés o el desenlace en las líneas ferroviarias de un poblado michoacano la tierra de una enorme figura como José Rubén Romero.