06 · 11 · 18

Dos monjes, de Juan Bustillo Oro, pionera del cine gótico mexicano

Por: Chloë Roddick

La 32ª edición de Il Cinema Ritrovato en Bolonia, Italia, proyectará Enamorada, de Emilio “El Indio” Fernández, Rosauro Castro, de Roberto Gavaldón, esto gracias al invaluable apoyo de la Cineteca Nacional y la Filmoteca de la UNAM.

Durante la edición anterior de Il Cinema RitrovatoDaniela Michel, fundadora y directora general del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), presentó en compañía de la escritora y productora Olivia Harrison la cinta Dos monjes (1934) de Juan Bustillo Oro, la cual fue rescatada y restaurada por The Film Foundation y la Filmoteca de la UNAM.

A propósito de esta película, Chloë Roddick, programadora del FICM, escribió un texto donde habla de la importancia de Dos monjes (1932) en el desarrollo del llamado cine gótico mexicano.

DOS MONJES de Juan Bustillo Oro, pionera del Cine gótico mexicano

Dos monjes (1934, dir. Juan Bustillo Oro)

Los comienzos del cine sonoro en México, a principios de los años treinta, vieron nacer un nuevo género extraño que razonablemente podría llamarse “gótico mexicano“. Se puede decir que, en parte, una respuesta más sutil y oscura a la violencia que había permeado la psique colectiva por la Revolución, fueron películas como el remake en español de Drácula (1931), de Tod BrowningLa llorona (1933), de Ramón Peón; El fantasma del convento (1934), de Fernando de Fuentes o, de hecho, Dos monjes, de Juan Bustillo Oro. Estas películas trazaron el camino hacia un nuevo tipo de cine, que lidiaba con la paranoia y el miedo reprimido a través de historias que rompían con las normas establecidas. El género llegó a tomar vuelo en las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta, con directores como Fernando Méndez, Rogelio A. González y, más tarde, Carlos Enrique Taboada y Juan López Moctezuma. La propia carrera de Bustillo Oro abarcó 38 años como director, productor, guionista, y también como autor de relatos negros y de crimen.

Dos monjes sigue siendo una de las obras tempranas más significativas y representativas del género. La película cuenta la historia de dos monjes que están envueltos en una compleja lucha psicológica por el amor de la misma mujer y su futuro desenredo. La influencia del expresionismo alemán se vuelve a evidenciar en el uso del blanco y negro cambiante y matizado de la película y en la imagen del célebre fotógrafo mexicano Agustín Jiménez, que junto con el director crea una atmósfera extraña y distorsionada. Según algunos informes, el surrealista y escritor francés André Breton se sorprendió cuando vio la película durante una visita a México y la catalogó como un “experimento audaz e inusual”.