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Inicia el programa de Cinematográfica Marte en el 15º FICM

Por: Gabriel Andrade Espinosa

Con la proyección de Siempre hay una primera vez (1969), de José Estrada, Guillermo Murray y Mauricio Walerstein, inició el programa dedicado a la productora Cinematográfica Marte, en el marco del 15º Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

La película narra tres historias de mujeres de distintas edades y clases sociales, que tienen en común el haber perdido la virginidad fuera del matrimonio, de cara a las convicciones y prejuicios a los que se veían sometidas las mujeres en el México de los años sesenta.

Este programa, curado en colaboración con la Cineteca Nacional, estará presentando durante los días del festival otros seis títulos: Los caifanes (1967, dir. Juan Ibañez), Patsy, mi amor (1969, dir. Manuel Michel), Las puertas del paraíso (1970, dir. Salomón Laiter), Trampas de amor (1969, dirs. Tito Novaro, Manuel Michel, Jorge Fons), Paraíso (1970, dir. Luis Alcoriza) y Para servir a usted (1971, dir. José Estrada).

La casa productora fue fundada en la década de los sesenta por los jóvenes empresarios Mauricio Walerstein y Fernando Pérez Gavilán. El proyecto surgió en una época en la que el gobierno estaba implementando políticas estatizantes a la industria cinematográfica y al mismo tiempo era evidente la existencia de cineastas nóveles dispuestos y deseosos de debutar a nivel industrial. Cinematográfica Marte aprovechó la necesidad urgente de una renovación de la temática y el lenguaje cinematográfico en el cine mexicano para producir varios filmes que constituyeron el inicio de brillantes carreras en el cine nacional.

A la presentación de la película asistieron la directora general del FICM, Daniela Michel, y el director de la Cineteca Nacional, Alejandro Pelayo.

Daniela Michel, Alejandro Pelayo.

Alejandro Pelayo sobre el contexto en el que surge Cinematográfica Marte:

“El contexto en el que surge Cinematográfica Marte son los años sesenta, en los que, como en otras partes del mundo, hay una revolución cultural en México que no es solamente social y sexual, sino también artística. Lo que conocemos como la época de oro da sus últimas bocanadas a finales de los años cincuenta. Después hubo una transición en la que, por cuestiones sindicales, no podían debutar nuevos directores y entonces florece el cine independiente”.

Alejandro Pelayo sobre Los caifanes y su formato de varias historias pequeñas:

“A fines de los sesenta surge una película emblemática que se llama Los caifanes (1966, Juan Ibañez), que de alguna forma es ya el inicio de una nueva generación de realizadores y que está basada en un relato de Carlos Fuentes junto con Juan Ibáñez. Y esta es la primera película de Cinematográfica Marte cuyo gran aporte es que permite el debut de esta nueva generación de directores en pequeños cortometrajes porque era la única forma de hacerlo. Las películas se podían pasar en cualquier sala comercial porque estaban hechas en los Estudios América. Que no nos extrañe que la película que se presenta ahora —Siempre hay una primera vez— sean tres cortos sobre la iniciación sexual de tres mujeres de diferentes clases sociales, porque era en la única forma en que se podían hacer. Por un arreglo anterior, Estudios América sólo podía hacer cortometrajes, entonces al igual que en Los caifanes hacen como varias historias, pero en realidad es una misma película”.

Alejandro Pelayo sobre lo que siguió después de Cinematográfica Marte:

Cinematográfica Marte, fundada por Mauricio Walerstein y Fernando Pérez Gavilán, cumple esta función de ser preámbulo a la política estatal que va a venir a partir de 1961 de cine de autor producido por el estado”.