18 · 10 · 26 Memoria sonora de la juventud urbana: Presentan el libro Picnic a Go-Go en el Festival Internacional de Cine de Morelia Compartir en twitter Compartir en facebook Compartir con correo Copiar al portapapeles Brisa Naomi Rojas Laguna En el marco de la vigésima cuarta edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), se llevó a cabo la presentación del libro Picnic a Go-Go, un recuento de la música de la juventud urbana en el cine mexicano (1956-1969). La presentación contó con la presencia de Abril Alzaga, directora de PROCINE; Héctor Orozco, representante de Fundación Televisa; y los autores e investigadores del volumen: Adriana García, Ernesto Rivera y el Dr. Humberto Rodríguez Rauda, quienes compartieron con el público los detalles de este riguroso esfuerzo editorial.Durante su intervención, Abril Alzaga destacó el orgullo que representa para PROCINE apoyar este tipo de publicaciones que surgen de sus convocatorias de investigación. Señaló que el proyecto analiza un periodo clave y poco explorado: la irrupción de las juventudes en los años cincuenta y sesenta, un momento histórico de ruptura frente al deber ser tradicional y las transformaciones de la industria discográfica que acompañaron estos cambios. Abril Alzaga, Héctor Orozco, Adriana García, Ernesto Rivera, Humberto Rodríguez Rauda Por su parte, los autores explicaron que la obra nació de una minuciosa revisión de 206 películas, explorando cómo el fenómeno social de la juventud incursionó en la pantalla grande. El libro examina la transición desde el cine clásico de Época de Oro hasta la llegada de los ritmos de rock and roll, registrando la evolución de la industria discográfica.Explicaron que el título del libro hace referencia a un tema interpretado por la orquesta del compositor mexicano Pablo Beltrán Ruiz, incluido en el álbum Caliente Caliente. El volumen traza un recorrido detallado que va desde la emblemática 5 de chocolate y 1 de fresa, una película mexicana de 1968 dirigida por Carlos Velo, hasta la presencia de músicos icónicos y compositores, cuyas letras dotaron a las producciones de un profundo valor documental y cultural.El volumen recupera la importancia de músicos, en la construcción de este imaginario cultural, al reconocer que las canciones incorporadas a las películas también permiten rastrear las transformaciones sociales de su tiempo. Asimismo se recalcó cómo la música de los años 60 formaba parte esencial de estas nuevas generaciones, utilizándose no sólo como entretenimiento, sino como un documento de identidad cultural.Para complementar, como parte del material audiovisual que articula con el libro, se proyectó 5 de chocolate y 1 de fresa, la cual funciona como un documento clave que ayuda a poner sobre la mesa y visualizar los temas centrales analizados en el libro. La cinta retrata a la Ciudad de México como el espacio primordial donde las juventudes de los años 60 comienzan a apropiarse de los lugares urbanos y de su propia identidad. La película refleja cómo se edificaba la imagen del joven en aquella época, entrelazando las vivencias de los personajes en la ficción, el trabajo de los actores y la forma en que el público de la época las consumía.