08 · 30 · 21

Los ojos del mar: una mirada íntima y real al duelo y la búsqueda de consuelo

Por: Andrea Mora

Los ojos del mar, del director mexicano José Álvarez, formó parte de la Sección de Largometraje Documental Mexicano en el 15° Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) en 2018 y actualmente forma parte de la segunda etapa de Cine para todxs, una iniciativa del festival que tiene como objetivo revitalizar, por medio del cine mexicano, espacios dedicados a la promoción cultural en sus comunidades, en el difícil contexto de la crisis provocada por la pandemia de Covid19.

El documental actualmente puede verse en Prime Video.

Los ojos del mar (2017, dir. José Álvarez)

Los ojos del mar (2017, dir. José Álvarez)

Los ojos del mar cuenta la historia de Hortencia, una mujer oriunda de Tuxpan, Veracruz, con un pasado tormentoso, que emprende un viaje por mar y tierra para recuperar testimonios y recuerdos de la tripulación de un barco pesquero que naufragó hace cinco años en los mares veracruzanos.

Poco a poco, el viaje se convierte en una reflexión sobre el sentido de la vida y la muerte, construida a partir de las mitologías y anhelos más íntimos de las personas con las que se cruza.

El FICM tuvo la oportunidad de platicar José Álvarez, director de la película, quien nos habló del proceso de filmación de la película y las libertades de realizar cine documental.

FICM: ¿Qué tan complejo fue el proceso de grabación en el mar, cómo fue la relación con los pescadores?

José Álvarez: Los ojos del mar fue mi cuarto documental y la verdad es que no había tenido una película tan compleja de producir como esta. Además de la temática, que es una temática muy compleja y fuerte, grabar en un barco camaronero fue muy complicado. Estos barcos son muy pequeños deben tener más o menos como 20-25m de largo y 7m de ancho, tienen un solo camarote con camas, cuatro camas. Los pescadores eran cinco y el crew que íbamos era grande, unas veces más, otras menos pero siempre al menos cinco, entonces estar en un barco de esas dimensiones hace más complejo el proceso de grabación pues no hay mucho espacio para descansar, además, la pesca siempre se hace de noche. Fue muy complicada la filmación en un barco que siempre esta en movimiento y sobre todo el espacio que es muy reducido.

Los pescadores se van más o menos 90 días a altamar y entonces nosotros los teníamos que alcanzar en una lancha tres o cuatro horas hasta donde estaban ellos para poder llegar y luego pues estar ahí, comer, cenar, desayunar; llevar comida para los pescadores y todo el crew. Fue una aventura sin duda muy fraternal y muy profunda; es una experiencia fuerte estar en el mar y filmar, más por el motivo de la película, que es un poco rudo, pero fue muy gratificante la verdad. Filmar en el mar si es muy complejo, sobre todo por el tema del espacio.

FICM: En muchas de tus películas la naturaleza esta íntimamente vinculada con ciertas temáticas, historias sociales. ¿Por qué vincular el mar con el sentido de pérdida y despedida?

JA: La verdad es que desde hace mucho tiempo yo quería hacer una película sobre el mar, creo que es un objeto cinematográfico —al menos para mí— muy profundo. Desde que llegué al puerto de Tuxpan, al puerto pesquero desde donde zarpan todos estos barcos atuneros y camaroneros, nos encontramos con Hortensia e inmediatamente nos empezó a contar del naufragio que había sucedido hace cinco años cuando iniciamos la película y fue un drama muy profundo.

Esta idea del naufragio, de que los familiares y los amigos no vuelven a encontrarse con el cuerpo para darle una santa sepultura y que se queda ahí en el mar un cuerpo que nunca se ve, al que nunca se le puede rendir el culto natural de un fallecido impacta mucho a las familias y a los amigos. Queríamos saber que pasa realmente con un náufrago, como se le rinde culto y nos dimos cuenta que en ninguna parte del mundo existe un rito para despedirse de los náufragos. A partir de ese momento nos dimos cuenta que ahí estaba la película; era una película que no tenía resulto el consuelo. A veces a las obras artísticas se les deja que vayan caminando solas, sin meter demasiado la mano en ellas y eso fue lo que sucedió con Los ojos del mar, nos dimos cuenta que la película iba a hablar por si sola.

Después de todos los viajes que hicimos al mar, nos dimos cuenta que Hortensia tenía una idea de reconciliación y de consuelo que valdría la pena llevarla a cabo, vamos a llevar esas cartas a los pescadores. Para los pescadores era una reconciliación con la muerte y la pena y para Hortensia también que es la que conduce esta ceremonia de reconciliación con el dolor. Dejamos que corriera la historia tal como se la imagino ella. Incluimos algunos ritos del catolicismo —que es la creencia más común entre los pescadores—, fuimos también con el hombre rayo, un brujo, y pues de cierta manera estas cartas llevan cierto misticismo para que lleguen al lugar donde fue el naufragio.

La relación con los pescadores fue muy cariñosa, ellos estaban muy felices de esta idea de la reconciliación y entonces la película fluyo muy natural, no se tuvo que forzar nada pues les gusto la idea de la ceremonia que había propuesto Hortensia. Nosotros fuimos filmando las situaciones tal cual sucedían.

Los ojos del mar (2017, dir. José Álvarez)

Los ojos del mar (2017, dir. José Álvarez)

FICM: La idea de la caja como una ofrenda fue parte de lo que esperabas o en realidad surgió conforme se grababa la película. ¿por qué el espejo en ella?

JA: La idea fue de Hortensia, nosotros la apoyamos mientras iba creando esta historia. Nosotros queríamos que su sueño se cumpliera y ella me pregunto la manera en como podíamos hacerle llegar nuestros saludos a los pescadores. Ella propuso una especie de película y fue así como surgió la idea del espejo para que todos los familiares pudieran mandar un mensaje. También surgió la idea de poner un pedacito de su casa, la tierra de sus macetas, de su piso, para que sientan que también les mandan una parte de su hogar, también mandaron cartas, alimentos, saludos, una brújula.

La película cuenta esa conexión entre la tierra y el mar. De hecho, la película fue reconocida en Vision du Réel, Suiza, con el premio Signis, es un premio ecuménico que muchas religiosas otorgan a una película que aborde ritos religiosos. De hecho, ese premio también lo ganó Canícula en Francia. Es un premio muy interesante porque lo otorgan varias religiones, se junta la religión musulmana, católica y demás; para mi fue muy valioso pues en Los ojos del mar se inventa un rito, una ceremonia para poder encontrar el consuelo en los náufragos que no existe en ninguna otra religión.

FICM: Los ojos de mar es una mirada a la pérdida al duelo, pero en cierta parte también a la esperanza, aunque toda la película se desenvuelve entre la despedida el final rompe con esta línea.

JA: Creo que la película rompe con su objetivo. Se va crenado un ritual, al final de la película el baño de Hortensia no es gratuito pues lo que ella quiere es estar limpia y estar purificada para llevar la ceremonia. De una manera ella se convierte en la bruja o en el sacerdote de ese ritual, ella va con esa idea de generar un bienestar a las familias y creo que de alguna manera se cumple.

FICM: ¿Qué libertades has encontrado en el documental a diferencia de otros géneros?

JA: Pues yo creo que naturalmente soy documentalista. Cuando veo los procesos de una ficción me parecen tan complejos y en muchas ocasiones, incluso artificiales. A mi me parece que la propia vida de manera directa y fácil cuenta historias, desde mi punto de vista, muchos más interesantes que la ficción. La vida me atrae de manera más grande que la ficción, valga decirlo, me parece mucho más real; aunque entiendo que la ficción también tiene su dosis de realidad. A mi me parece que el documental te va llevando solo, es una especie de anzuelo, cuando tu persigues una historia documental es simplemente seguir un anzuelo hasta que te atrapa y en ese momento tu sigues una historia de una realidad y la vas documentando tal cual no necesitas artificios, solita te va llevando.

FICM: Como documentalista, ¿tú eliges las historias o crees que ellas te eligen a ti?

JA: Creo que uno puede bocetar algunas idea en su mente y en su corazón, en pensar por ejemplo en “Quiero hacer una película en el mar” entonces investigo que tengo que hacer, pero cuando llegas al mar te das cuenta que hay muchas historias del mar, el mar es un brote de historias permanente; además de esta idea romántica del infinito mar y de sus peligros y de tal, pues la idea del mar, vamos a montar una historia a partir del mar y las historias brotan solas y así fue con los ojos del mar. El día que llegamos al puerto nos encontramos con “La morena”, con Hortensia y ella empezó a narrarnos la historia del naufragio y fue muy fuerte, en ese momento empezó a brotar una historia llena de aventuras y de drama.

Uno medio esboza una historia, pero en el momento en que te topas con los personajes te das cuenta que cada uno tiene su historia que hay muchas historias y solito vas dejando que la historia fluya. Tiene que haber una relación muy profunda entre los personajes para que surja entonces la verdad, la transparencia del personaje. Creo que las historias surgen.

FICM: Tratar con personas reales con historias propias y profundas implica un acercamiento y una intimidad entre ellos y el director ¿Cómo se aborda al personaje? ¿Cómo se construye la intimidad entre tú y ellos?

JA: Yo creo que cada persona es un personaje, cada persona tiene una historia que contar porque tiene una voz interior y porque existe ese dialogo que tenemos todos con nosotros mismos, yo creo que cuando logras sacar la voz interior surge el personaje y automáticamente lo haces cinematográfico. Particularmente Hortensia es un personaje muy poderoso, ella nos contaba sus sueños, sus aventuras, nos contaba su vida; como empezó a entrar a los barcos a partir de la prostitución, su amor por el mar. La película en cierto sentido también te va contando la vida de Hortensia, incluso la vida intima de los pescadores, como viven. En el barco se crea una relación familiar, de ayuda y de apoyo.

FICM: ¿Cuáles son las historias que crees que debe contar el documental mexicano hoy?

JA: En México hay tantas historias, tanto que contar y tanto que abordar; hay muy buenas historias. En el cine mexicano hay buenos documentalistas, buenos fotógrafos y también buenas historias. A mí, por ejemplo, me interesa mucho el tema espiritual, en mis documentales se han abordado diferentes prácticas de la fe y ello es muy rico porque México es un país muy devoto, existe un mundo espiritual muy importante, que pertenece al México profundo. En mi caso las diferentes formas de practicar la fe, pero creo que el documental mexicano esta ahí, en el drama que vivimos, en la corrupción, en los muertos, en la violencia.