13 · 01 · 26 La actuación es una profesión rarísima: entrevista a Stellan Skarsgård Compartir en twitter Compartir en facebook Compartir con correo Copiar al portapapeles Alonso Díaz de la Vega Stellan Skarsgård saluda una por uno a quienes lo esperamos para su entrevista. Afuera, el público se deja poseer por un fervor religioso, y es la gente arrebatada la que desea estrechar su mano. Sin embargo, aquí, en una habitación del Palacio Clavijero, en Morelia, Michoacán, es Skarsgård quien ofrece el saludo al equipo del festival. Esto da la imagen de un hombre relajado, afable y además gracioso. Cuando una asistente de producción cierra la claqueta enfrente de él para la versión en video de esta entrevista, Skarsgård se sobresalta excesivamente con tal de hacernos reír. Pareciera que es él quien nos recibe, y no al contrario, pero es que se trata de una estrella auténtica, de esas que se saben un cuerpo hecho imagen, pero que revierten el proceso mediante la sencillez y consiguen hacerse más grandiosas.Skarsgård se ha ido graduando en nivel de fama desde los años setenta, cuando empezó a hacerse una reputación en el cine sueco; en los ochenta colaboró con uno de los cineastas más importantes de su país —y de quien dice haber aprendido más—, Bo Widerberg, y hacia el final de la década apareció al lado de Juliette Binoche en La insoportable levedad del ser (The Unbearable Lightness of Being, 1988). Los noventa fueron cruciales: en esos años comenzó su trabajo con el danés Lars von Trier, que los llevó a ambos a consolidarse como figuras de renombre internacional a partir de Rompiendo las olas (Breaking the Waves, 1996), aunque ya habían colaborado juntos en televisión. Stellan Skarsgård La oportunidad de entrevistar a Skarsgård se da durante el 23er Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). El actor ha venido a presentar su película más reciente, Valor sentimental (Affeksjonsverdi, 2025), dirigida por el danés-noruego Joachim Trier. Skarsgård interpreta a un cineasta noruego de padre sueco (los idiomas escandinavos son mutuamente inteligibles, así que este detalle sirve para explicar el acento del actor), decidido a filmar la que bien podría ser su última película en el marco de la industria moderna, que ya le resulta ajena. Gustav (Skarsgård) decide por eso reclutar a gente de confianza —aunque su director de fotografía ya está muy destartalado— y planea darle el rol principal a su hija Nora (Renate Reinsve). El problema es que Gustav ha sido un padre ausente durante la mayor parte de su vida y Nora se rehúsa a ayudarlo. La producción lo va acercando también con Agnes (Inga Ibsdotter Lilleaas), su otra hija, a quien ya había dirigido, y a una estrella estadounidense, Rachel Kemp (Elle Fanning). Estas tres mujeres tendrán un efecto en Gustav que acentuará las tensiones entre su familia y su obra.A continuación puede leerse la entrevista completa con Stellan Skarsgård, editada para su mejor comprensión.FICM: Estaba pensando en la escena de la entrevista en Valor sentimental. Esta no va a salir del mismo modo, lo juro. Pero me preguntaba: como actor, ¿le gustan las entrevistas? ¿Revelan mucho sobre el arte de la actuación?Stellan Skarsgård: Es una pregunta interesante. Porque es una profesión rarísima y es muy difícil ponerla en palabras; entonces, podría hablar sobre la actuación, pero no podría explicarla apropiadamente. ¡No se la he explicado ni a mis hijos! Tienen que descubrirlo por su cuenta. Hacer giras de medios es interesante cuando tienes un poco más de tiempo; cuando los periodistas tienen más tiempo y son de periódicos serios y son ambiciosos. En esos casos se preparan y puedes tener una discusión normal, interesante. Y aprendes cosas sobre las películas que hiciste, en las que no habías pensado. Porque mucho de lo que produces, por supuesto, no es planeado.FICM: Creo que es interesante que interprete a un director a quien le preocupan mucho las imágenes pero también los personajes. Me preguntaba qué tipo de director prefiere usted: ¿alguien que trabaje más cerca de los actores o que se concentre en la imaginería?SS: No hay contradicción entre esos dos [roles] en Joachim Trier, por ejemplo. Él hace películas hermosas; se concentra en lo que son sus películas, qué las orienta, o a los personajes, y las relaciones entre ellos. No tiene una narrativa normal, en realidad. Es más impresionista, pero está siempre junto a la cámara. No mira el monitor. Se sienta junto a la cámara y observa y observa y observa. Entonces él ve todo lo que sucede en tu rostro y lo usa. Y así consigue actuaciones muy matizadas.FICM: ¿A quién tiene usted en mente cuando está actuando? ¿Es el director con quien trabaja en un determinado proyecto o es la audiencia? ¿O busca la verdad del personaje? ¿Está consciente de la cámara?SS: Por supuesto, estoy consciente de la cámara. Incluso aunque el director no suele querer eso. Pero para mí la cámara es otro actor. Sé dónde se ubica; la siento. Y actúo con la cámara. Pero al mismo tiempo debes ser tan bueno como un amateur. No puedes mostrar la técnica al trabajar. Es una contradicción, pero aprendes a esconderla.[Entonces] sí estoy consciente de la cámara. Del público no, al momento de filmar. Pienso en él antes cuando estoy planeando el papel y estoy tratando de descubrir qué clase de película quiere hacer el director, qué necesita, qué puedo hacer para ayudarlo. Y qué puedo hacer para no destruir su película, porque podría exagerar o equivocarme y demás. Entonces creo un marco dentro del que me siento libre.FICM: Al escoger un proyecto, ¿necesita estar de acuerdo con la perspectiva del director o del guión sobre lo que van a narrar? ¿O prefiere explorar un personaje en particular?SS: Sí tengo que estar de acuerdo con el director porque él tiene que —cuando hablamos de películas independientes y de arte— tiene que ser el centro. Así debe ser. La película debe ser suya. Totalmente. Pero como yo actúe es asunto mío. Y, por supuesto, si él no está de acuerdo, protestará. Pero usualmente no pasa. Eso va de la mano con hacer una película que pertenece al director; no al actor. Cuando trabajo con un director primerizo, por ejemplo, yo sé más de realización que él, claro, pero no puedo imponerle mi conocimiento. Puedo ponerlo en un montoncito de ideas y el director puede escoger lo que desee. Pero él podría revolucionar el cine haciendo las cosas de un nuevo modo. Eso no lo sé. Entonces dejo que haga lo suyo. Tengo que apoyarlo en eso.FICM: En la película, Gustav desea trabajar con sus amigos, ¿usted cree que ese sea un mejor ambiente de trabajo, el de colaborar con quienes conoce, y no participar tanto por la importancia de la obra, sino por la gente con quien desea trabajar?SS: De cierto modo, es muy importante. Sí, tengo suerte. He trabajado con muchos amigos. Y mucha gente se ha convertido en amigos míos. Además, no hay razón para pelearse por el arte cuando lo estás haciendo, porque entonces te sientes miserable y no puedes hacer nada bien. Me encanta trabajar con ellos y, ¿sabes?, los actores —la gente del cine, en general— crea una unidad social funcional en días o hasta horas. Y es muy íntimo. Es verdaderamente íntimo. Y luego, ¡puf!, desaparece; lo sueltan todo después de unos meses. Pero es una intimidad genuina. Y yo prospero en eso. Me encanta. Y los otros actores… son ellos quienes hacen mi actuación, de algún modo, porque yo reacciono a lo que hacen.FICM: ¿Usted cree que la actuación tenga más que ver con reaccionar que con crear?SS: Sí. Y no creas. Es decir, si estás construyendo a un personaje, es como pintar a alguien como tú. Le haces una historia, le dices cómo caminar, cómo hablar, cómo vivir en cada detalle. Pero, entonces, estás controlando demasiado y no puedes darle vida a esa idea. Y tienes que sorprenderte y dejar que el inconsciente trabaje para que te sorprenda a ti y a los otros actores, porque esa es la vida. Y la vida es lo más difícil de replicar.FICM: Justamente quería preguntarle al respecto de esto porque noté, por ejemplo, que Gustav abraza a distintas personas de distinto modo. ¿Los gestos son algo que planea o solo fluyen en el momento?SS: Sí los reflexiono en términos de si hay una expresión ahí. Dices que abraza a la gente distinto y ahí hay una expresión que significa algo, ¿no? Pero también depende del estado de ánimo en el que me encuentro al interpretar a Gustav y, en relación con un determinado personaje, el abrazo cambia. No tiene que ser tan calculado.FICM: ¿Se siente lejos de los personajes que interpreta o hay mucho de usted en ellos?SS: Soy mi propia arcilla, mi propia paleta de colores, ¿sabes? Tengo los colores que tengo y puedo usar solamente eso. Pero eso no significa que me interprete a mí mismo. Es decir, de repente puedo interpretar a un personaje que tiene más azul de mi paleta de colores, o luego uno que tiene más verde. Entonces reduzco el azul y el verde florece. Pero yo soy el recipiente.FICM: Valor sentimental es una película sobre la complejidad de vivir una vida artística y de equilibrarla con la vida familia, y sobre lo que sucede cuando ambas chocan. ¿Cree que el cine le provoque eso a muchas personas? ¿Es difícil ser un hombre de familia trabajando en cine?SS: Cualquier artista está obsesionado, de un modo u otro. Es tonto, pero sabes que tu trabajo significa más para ti que un empleo de nueve a cinco. E inevitablemente va a ser difícil. Siempre hay conflictos con la vida familiar, y no creo que sean resolubles, ya que no puedes construir una circunstancia en la que no existan. ¡Y eso se refiere a cualquier conflicto! Pero puedes vivir con ellos y puedes aceptarlos o decirles a tus hijos: “Lo siento, pero esto es así”. Si censuraras tu arte al punto de no obtener satisfacción de él, te convertirías en alguien más, y solo podrías esperar que tu esposa no quisiera estar casada con alguien más.FICM: Hay quienes piensan que el cine y el arte son más importantes que la vida ordinaria. ¿Usted cree eso?SS: No. Para nada. Pero es necesario. Y piensas: “Bueno, estoy haciendo ciertas películas de ciertos temas y voy a cambiar el mundo con ellas”, y luego no pasa. Pero creo que se puede al hacer algo como esta película. No tiene un mensaje como tal, pero está llena de humanismo. Y es una película gentil y podría hacer a la gente un poco más gentil. Podrían esperar cinco minutos antes de masacrar a otro ser humano.