23 · 04 · 26 José Revueltas como guionista: QUE DIOS ME PERDONE Compartir en twitter Compartir en facebook Compartir con correo Copiar al portapapeles Rafael Aviña En La otra (1946), la habilidad de José Revueltas —fallecido hace 50 años, el 14 de abril de 1976—, y la sensibilidad del realizador Roberto Gavaldón para internarse en extraños recovecos de la mente humana, dieron como resultado una obra atractiva e intrigante; la primera de una larga lista de colaboraciones juntos. Revueltas era dueño de un amplio conocimiento de clásicos literarios policiales y una aguda percepción de la realidad, a lo que se sumaba un combativo activismo marxista-socialista —habrá que recordar que, además de sus ensayos políticos y culturales y novelas como: Los muros de agua o El luto humano, Revueltas escribió sobre casos de nota roja en la prensa diaria, por ejemplo-— y escribió para Gavaldón: A la sombra del puente, La diosa arrodillada, La casa chica, Rosauro Castro, Deseada, En la palma de tu mano, La noche avanza, El rebozo de Soledad, Las tres perfectas casadas, Sombra verde y La escondida. José Revueltas No sólo eso, Revueltas fue un prolífico argumentista para cine que creó varios guiones más para otros realizadores con títulos como: El mexicano, Amor de una vida, Cantaclaro, Medianoche, Perdida, La ilusión viaja en tranvía, Amor y pecado, Donde el círculo termina, Zona Roja, El apando —inspirada en su propia novela— y más, entre ellas una intrigante curiosidad titulada Que Dios me perdone, dirigida en 1947 por Tito Davison. Se trata de una atractiva variante del noir en tono de relato bélico y espionaje, protagonizada por María Félix —vestida por Armando Valdés Peza—, cuya apabullante belleza consigue atrapar al espectador en un drama donde se funda la obsesión por un pasado lejano y clandestino y la imposibilidad de la historia de amor y del reencuentro familiar para conectar con las tramas del cine negro de aquel momento.La hermosa y evasiva Lena Kovach (María Félix) rechaza en un bar al viudo Esteban Velasco (Fernando Soler), dueño de una compañía metalúrgica. Velasco, fascinado con su porte y belleza, la sigue a un elegante cabaret donde Lena canta y ella accede a acompañarlo en su mesa. Ella menciona que habla bien el castellano ya que es una judía sefaradí nacida en Constantinopla. Al salir por la noche y al escuchar una sirena, Lena tiene un ataque de histeria. Sufre una psicosis de la guerra, de donde ha huido. Se hacen amantes y después se casan. Velasco le proporciona un lujoso departamento que ella llama "una jaula de oro". Más tarde, conoce a Ernesto Serrano (Tito Junco), novio de Alicia (Carmelita González), hija de Velasco, y al siquiatra Mario Colina Vázquez (Julián Soler). Que Dios me perdone (1948, dir. Tito Davison) Velasco viaja a Nueva York y el Dr. Colina recomienda a Lena que salga de la ciudad. Ella se entrevista con el espía Luigi Martino (José Baviera) para pagarle los 50 mil dólares exigidos por su silencio, ya que se trata de una espía de guerra: Sofía Hermond. Asimismo, se entrevista con Olga (Fanny Schiller), quien le pide 25 mil dólares para rescatar a su hija de un campo de concentración. Lena le entrega un brazalete regaló de Velasco con valor de 30 mil dólares, de cuya factura se apodera Ernesto obsesionado con Lena, quien sólo consigue venderla por 20 mil dólares a falta del documento, y más tarde la cita en su departamento para chantajearla sexualmente. En un viaje a Pátzcuaro, Lena, Velasco y Ernesto pasean en una lancha en el lago. Descubierta la traición, los hombres forcejean, caen al agua y mueren ahogados. Lena hereda una gran fortuna de su marido, pero la cede a su hijastra Alicia, después, acude al siquiatra Colina, quien por azar, ha filmado la pelea a mitad del lago. Después de proyectarla, quema la película para que ella se libere. Una carta de Olga dice que la hija de Lena murió mucho tiempo atrás. A punto de suicidarse, es salvada por las campanas de una iglesia y ella eleva la mirada para decir: “Que dios me perdone". Que Dios me perdone (1948, dir. Tito Davison) | FOTO: fototografica.mx María lleva aquí la desgracia a los hombres que se cruzan en su camino, ya sea Fernando Soler o Tito Junco. La complicada trama en la que Lena Kovach o Sofia, aventurera internacional, es chantajeada por otros espías, fue escrita por el poeta Xavier Villaurrutia y adaptada por Davison y Revueltas, con un tema musical de Manuel Esperón y Ricardo López Méndez que da título al filme, interpretado fuera de cuadro nada menos que por Blanca Estela Pavón, bajo los acordes de la orquesta de Mario Ruiz Armengol. Que Dios me perdone resultó un melancólico y romántico filme noir que incluía varios elementos de ese cine negro de guerra y espionaje como el realizado por Alfred Hitchcock en títulos como: El hombre que sabía demasiado, Los 39 escalones, Sabotaje, Náufragos o aquel relato de Edward Dmytryk: Acorralado (1945) con Dick Powell.