03 · 13 · 20

Los lobos, una carta de amor: Entrevista a Samuel Kishi

By: Gabriela Martínez @GabbMartivel

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La película mexicana Los lobos (2019), de Samuel Kishi, recibió el premio del Jurado Internacional a Mejor Película en la sección Generation Kplus durante la más reciente edición de la Berlinale.

Los lobos cuenta la historia de los hermanos Max y Leo, quienes junto a su madre, Lucía, acaban de cruzar la frontera entre México y Estados Unidos en busca de una vida mejor. Pero para ellos no es fácil establecerse en un nuevo hogar. Mientras esperan que Lucía regrese del trabajo, los niños construyen un universo imaginario con sus dibujos y piensan en la promesa de su madre de ir a Disneylandia. La película está basada en las vivencias del director.

El Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) tuvo la oportunidad de platicar con Samuel Kishi, quien nos habló sobre el proceso de realización de la cinta, su paso por la Berlinale y el crecimiento profesional que ha experimentado a lo largo de su trayectoria.

Samuel Kishi

Samuel Kishi

FICM: Has comentado que Los lobos tiene tintes autobiográficos, ¿puedes profundizar al respecto?

Samuel Kishi: Nos fuimos a California, Estados Unidos, para buscar una mejor vida. Mi mamá nos dejaba encerrados en un pequeño departamento mientras ella se iba a trabajar. Se grababa con una grabadora de casetes contando historias, cuentos, las reglas de la casa y nos decía: “Pónganle Play si es que me extrañan”. Entonces nosotros lo reproducíamos y empezábamos a construir un imaginario con mi mamá y “la mamá grabadora”. De ahí parte la historia. Es una carta de amor a mi mamá.

Parte de la investigación incluyó entrevistar a mi hermano, yo trabajo mucho con él, es músico. Conforme compilábamos nuestros recuerdos, él fue generando la música de la película. En la película los dos expresamos nuestras memorias.

Para completar esos recuerdos, hablé con mi mamá, le hice varias entrevistas para ir recordando, fui de viaje a Santana, California, porque tengo familia que se quedó viviendo allá.

 Los lobos (2019, dir. Samuel Kishi)

Los lobos (2019, dir. Samuel Kishi)

Mi prima es fotoperiodista y tiene varias investigaciones sobre migrantes y de la comunidad de Santana. Fui a allá a hacer una serie de entrevistas junto con Martha Reyes, quien más adelante se convertiría en la actriz. Ella además hizo scouting y para la construcción del personaje decidió ir a limpiar casas y entrevistó a mujeres migrantes de la zona.

Estuvimos con asociaciones civiles de niños migrantes, leí todo lo que encontré de ensayos, literatura. Uno de mis referentes fue “Los niños perdidos”, de Valeria Luiselli. Además de las vivencias personales, me encontré con más historias de niños migrantes que viven en pequeños departamentos y habitaciones esperando a que mamá regrese de trabajar.

FICM: A nivel personal, ¿qué les dejó hacer Los Lobos?

SK: Hacer este ejercicio de memoria y de empatía, hizo que me diera cuenta de que como ser humano y como artista, uno madura al hacer un recuento del paso de los años.

En este proyecto pude trabajar con muchos de los que habían trabajado en Somos Mari Pepa, gente de la comunidad, de la Comisión de Filmaciones del Estado de Jalisco y gente de la Ciudad de México.

Fue de alguna manera abrirme como artista a nivel colaborativo, crecer como artista, madurar a nivel artístico y como ser humano. Además, pudimos reflexionar acerca de lo que nos había pasado junto con mi madre, una vez que vimos todos la película e incluso durante el proceso. De alguna manera todo esto nos unió más como familia.

Me hizo también valorar aún más todo lo que mi mamá había hecho a lo largo de la vida, cómo nos crió. Fue un proceso completo, holístico de maduración.

FICM: ¿Cómo fue que llegaron a la Berlinale 2020?

SK: Fue un proceso interesante. Nosotros estrenamos mundialmente en el Festival de Cine de Busán y empezamos a hacer ruido. Yo ya tenía una relación con la Berlinale porque mi ópera prmia, Somos Mari Pepa (2013), estrenó también en Generation Kplus, entonces nosotros mandamos un corte de la película a estas exhibiciones que hace el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), y ellos pudieron verla, les gustó y nos invitaron. Nosotros estábamos brincando de alegría por tener una segunda película dentro de la Berlinale, fue una cosa de ensueño.

FICM: ¿Cómo fue la experiencia en Berlín?

SK: Todas las proyecciones fueron muy potentes, muy empáticas. Las personas abarrotaron las salas, tuvimos Sold Out en las cinco funciones.

Algo que nos llenó mucho el corazón y a la vez fue muy fuerte, fue la reacción de los niños que estaban en las salas.

En la sección de preguntas y respuestas hacían preguntas medulares y poderosas como “¿Por qué esa familia tuvo que dejar su hogar?”. Entonces eso te enfrentaba a explicarle de una manera muy honesta y sencilla algo tan profundo y doloroso como la migración a la que son obligados los personajes de la película.

Los lobos (2019, dir. Samuel Kishi)

Los lobos (2019, dir. Samuel Kishi)

También preguntaban ¿por qué los niños no podían rayar las paredes?. Explicarles lo que es una renta, cómo debes regresar la sparedes en el mejor estado posible porque no es tuyo… Ese tipo de cosas eran muy potentes.

Además había muchos migrantes, latinoamericanos y de otros países que ya llevaban años ahí, que al final agradecieron mucho. Habían muchas lágrimas y empatía porque había quienes decían “Yo me siento así, me he sentido así, me han pasado estas cosas” y al escuchar esto te hacen sentir menos solo, más acompañado, en un estado de solidaridad con los demás espectadores. Creo que esto fue lo que empezó a hacer mucho ruido a la película una vez que tuvo su estreno. Comenzó un boca a boca en la Berlinale. Incluso gente que iba exclusivamente a otras secciones, voltearon a ver la película y comenzaron a ir a las proyecciones. Lo mismo sucedió con muchos medios de comunicación.

FICM: ¿A qué otros lados irá tu película?

SK: Vamos a estar en Guadalajara, será nuestro estreno en México. En Estados Unidos vamos a Miami, Estados Unidos; Noruega, Italia, Praga y otros que aún no podemos anunciar. La película también tendrá distribución internacional.

En México vamos a estrenar comercialmente el 15 de mayo con 90 salas, ya muy pronto.

FICM: ¿Cuáles consideras que han sido tus aprendizajes como director desde tu primer cortometraje, Memoria viva (2006), hasta Los lobos?

SK: Muchísimos. En el proceso me he dado golpes y descalabros. Desde cómo hacer una puesta en escena, una puesta en cámara, cómo hablarle a los actores, qué contar y cómo contarlo. También he aprendido ciertas cosas sobre distribución, de cómo encontrar las pantallas para defender tu película ante los festivales, ante todo eso.

Ha sido una mezcla de darme cuenta de que la labor como director no nada más termina con la dirección dentro de la producción, sino que tiene más ramificaciones y que hay que estar cuidando la producción en todo momento. Es una labor de compromiso, es un matrimonio en el que vas a vivir para toda la vida.

Otra cosa es la importancia y la responsabilidad social de eso que uno está contando, qué es lo que le vas a mostrar al espectador en pantalla, qué es lo que quieres hacerle sentir, qué preguntas quieres hacer y cómo conectarte con el público.

Poco a poco he afinado todas esas cosas y han salido más preguntas, a veces menos respuestas, pero es parte del proceso de maduración que uno va teniendo. Vas depurando el lenguaje también, cada vez me siento más cómodo con cómo hacer las cosas y he afinado mis inseguridades, han salido otras pero estoy muy contento con todo eso.

Falta mucho todavía por avanzar pero sé que estoy en el camino y lo más importante es que he aprendido a hacer equipo y estoy muy agradecido con la gente con la gente con la que he podido colaborar y, como dicen, “mi barrio me respalda”, a mi nada más me toca dar la cara en estas cosas, pero la realidad es que he aprendido muchísimo del equipo que ha respaldado la película, que ha dado su alma y espíritu, su mente, su creatividad para lograr todo esto.

También he aprendido a escuchar al equipo, a ver y a entender que el cine es un arte que se hace en equipo y que está vivo, es un arte que en todo momento se está transformando, desde que escribes el guion hasta que lo realizas, desde que haces el montaje e incluso en el proceso de distribución y hasta que llega al espectador. Ha sido un largo recorrido en el que he aprendido todas estas cosas y sé que me faltan muchas otras más