08 · 6 · 20

La Mostra de Venecia, el festival de cine más antiguo del mundo

By: Sébastien Blayac

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Referencia incontestable del mundo del séptimo arte, el Festival Internacional de Cine de Venecia —en italiano, Mostra Internazionale d’Arte Cinematografica della Biennale di Venezia— fue la primera gran manifestación internacional de cine sobre el modelo del festival. A punto de inaugurar su 77ª edición, volvamos a visitar algunos aspectos de su notoria trayectoria caracterizada por su controversial debut.

El 6 de agosto 1932 constituye el acto de nacimiento de La Mostra, festival de cine más antiguo del mundo. Tiene lugar en el marco de la Bienal de Venecia (festival cultural de arte contemporáneo fundado en 1895) como su sección cinematográfica, impulsado por el Conde Volpi y apoyado por el gobierno fascista de Mussolini en funcionamiento desde 1922, sirviéndole de vitrina prestigiosa. Si aún no hay competencia oficial tampoco jurados ni premios oficiales, el éxito es inmediato, la muchedumbre se apremia para ver iconos del star system tal como Greta Garbo (posteriormente prohibida por criticar al régimen) o Clark Gable, así como el primero e inigualable Frankenstein (1931, dir. James Whale), la película inaugural Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1931, dir. Rouben Mamoulian) y obras de Raoul Walsh, Howard Hawks o Ernst Lubitsch, entre muchos otros.

Frankenstein (1931, dir. James Whale),

Frankenstein (1931, dir. James Whale),

El certamen cinematográfico inaugura desde su segunda edición, en 1934, la Copa Mussolini y la Copa Volpi, las cuales recompensan respectivamente la mejor película y mejor actuación, mientras el jurado internacional aparecerá hasta 1936. El festival experimenta también su primer escándalo con la película Éxtasis (1933), de Gustav Machatý, dónde la actriz Hedy Lamarr aparece completamente desnuda. El público se apresura para ver los largometrajes en oposición a los preceptos de Mussolini. El enfrentamiento se entabla entre fascistas y organizadores del festival, este último siendo la única área de libertad transalpina. El evento adquiere cierta autonomía con respecto a la Bienal y se convierte en un evento anual.

Éxtasis (1933, dir. Gustav Machatý)

Éxtasis (1933, dir. Gustav Machatý)

Si Goebbels, padre de la propaganda nazi, es recibido con los honores con motivo de la proyección de El triunfo de la voluntad (1935, dir. Leni Riefenstahl), la coronación de La gran ilusión de Jean Renoir en 1937 provoca la furia de las autoridades alemanas e italianas. En 1938, el gobierno fascista impone la Copa Mussolini a Olympia de Leni Riefenstahl y a otro film de propaganda italiano. Estadounidenses y británicos abandonan el jurado durante las deliberaciones mientras Francia crea el Festival de Cannes, la contra-Mostra.

Leni Riefenstahl

Leni Riefenstahl

La Segunda Guerra Mundial a punto de estallar, los países participantes disminuyen considerablemente, las películas americanas muy populares hasta ahora están en la lista negra, los filmes soviéticos ausentes, y las obras presentadas proceden principalmente de Roma y Berlín. Las películas exhibidas son mera propaganda y el Festival de Cine de Venecia pierde toda credibilidad.

Una vez la paz restablecida en 1946, el festival renace de las cenizas en el marco de uno de los movimientos más importante de la historia del cine italiano: el neorrealismo, encabezado por Roberto Rossellini. Se crea el emblemático premio León de Oro en 1949, y grandes directores internacionales y estrellas de cine acuden nuevamente a La Mostra. El festival recupera su prestigio a través de Orson Welles, Fritz Lang, Jean Cocteau, Rita Hayworth o Anna Magnani. Con la presentación de figuras eminentes como Akira Kurosawa (León de Oro 1951 con Rashōmon) o Satyajit Ray (León de Oro 1957 con Aparajito), la década de los 1950 está marcada por la llegada del cine japonés e indio en occidente, pero también por nuevos autores estadounidense (Elia Kazan, Billy Wilder, Robert Aldrich), y la escuela europea (Carl Theodor Dreyer, Ingmar Bergman, Robert Bresson).

Rashōmon (1951, dir. Akira Kurosawa)

Rashōmon (1951, dir. Akira Kurosawa)

Durante los años 1960 La Mostra es promotora de una profunda renovación del cine al crear numerosas nuevas secciones. Se exhibe el Free Cinema inglés (Reisz, Richardson, Schlesinger) mientras la Nouvelle vague francesa (Godard, Resnais) se encuentra en su plena consagración. Se presentan numerosos nuevos cineastas italianos (Pasolini, Bertolucci, Bellocchio, etc.), la ópera prima de Andreï Tarkovski (La infancia de Iván, León de Oro 1962) o el reconocido Luis Buñuel (Bella de día, León de Oro 1967). Las películas seleccionadas siguen rigurosos criterios de selección oponiéndose a la presión política y comercialización creciente de la industria del cine, a semejanza de los italianos Michelangelo Antonioni, Luchino Visconti o Gillo Pontecorvo (La Batalla de Argel, 1966) históricos ganadores del prestigioso premio.

Bella de día (1967, dir. Luis Buñuel)

Bella de día (1967, dir. Luis Buñuel)

La agitación social y política de 1968 tiene grandes repercusiones sobre la Bienal de Venecia. Criticada por la derecha, la izquierda y varios cineastas renombrados, La Mostra se convierte en un encuentro desprovisto de subvenciones que sobrevive sin competencia hasta 1979, y hasta desaparece en 1973, 1977 y 1978. A pesar de la fuerte crisis de la década de los años 1970, el festival llamará la atención por sus homenajes (John Ford, Chaplin), las obras de Fassbinder, Wenders, Malick, Altman y sobre todo con Naranja mecánica (1972) de Stanley Kubrick. El León de Oro es otorgado nuevamente en 1980, con la victoria ex aequo de Louis Malle y John Cassavetes.

Naranja mecánica (1972, dir. Stanley Kubrick)

Naranja mecánica (1972, dir. Stanley Kubrick)

El renuevo de los años 1980 pasa por una selección de películas cada vez más variadas, el festival crea nuevas secciones y programa las películas épicas de Steven Spielberg (E.T., 1982), George Lucas o Michael Cimino (La puerta del cielo, 1980), una fórmula eficaz retomada en distintos festivales para atraer a estrellas hollywoodenses: La Mostra gana fama y atrae cada vez a más espectadores. Por otro lado, los laureados Jean-Luc Godard, Agnès Varda, Éric Rohmer o Hou Hsiao-Hsien (revelación taiwanesa), atestiguan de la vitalidad del lenguaje cinematográfico y del festival cuyo jurado internacional es durante este periodo exclusivamente compuesto por cineastas (“un festival de autores para autores”). También se presentan fuera de concurso Blade Runner (1983) de Ridley Scott, o Érase una vez en América (Sergio Leone, 1984).

E.T. (1982, dir. Steven Spielberg)

E.T. (1982, dir. Steven Spielberg)

La mutación generacional de los años 1990 (por ejemplo Gus Van Sant, Takeshi Kitano o Spike Lee) convive con los confirmados y maestros del pasado (Scorsese, Antonioni) y celebridades hollywoodenses (Jack Nicholson, Al Pacino, Robert De Niro) así como los galardonados Krzysztof Kieślowski y Tsai Ming-Liang. Durante los años 2000 el festival sigue siendo una vitrina de nuevas generaciones talentosas de cineastas, a través de las películas de Jafar Panahi, Jia Zhang-Ke (León de Oro sorpresa con Zhantai, 2000) o Lee Chang-dong (Oasis, 2002) primer representante del cine coreano. Al mismo tiempo La Mostra sigue apostando sobre la presencia masiva de estrellas de Hollywood, y dando lugar a los veteranos tal Bertolucci con Los soñadores (2003).

Oasis (2002, dir. Lee Chang-dong)

Oasis (2002, dir. Lee Chang-dong)

La última década de los años 2010 está marcada por una competencia cada vez más fuerte entre grandes festivales (Cannes, Berlín, San Sebastián, Toronto, etc.) respecto a la búsqueda de exclusividad y estrenos mundiales. Enfrentando a menudo críticas en cuanto a su selección y premiación, el Festival de Venecia demostró con el León de Oro 2016 —atribuido al atípico y prolífico cineasta filipino Lav Diaz y su obra de casi 4 horas The Woman Who Left— un acto de resistencia y una exploración cinematográfica. Finalmente, La Mostra fue particularmente relevante en México los últimos años con la coproducción mexicana Desde Allá (León de Oro 2015) del realizador venezolano Lorenzo Vigas, y por supuesto con Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, ambos galardonados en Venecia con La forma del agua (2017) y Roma (2018).

Guillermo del Toro

Guillermo del Toro | FOTO: Vanity Fair

Históricamente sacudido por numerosas crisis, impactado por eventos políticos y sociales, el Festival de Cine de Venecia siempre supo resurgir y reafirmarse, a semejanza de la historia de las formas cinematográficas: el cine es una sucesión de muertes y renacimientos, y está en la necesidad de reinventarse permanentemente para demostrar su vitalidad, hoy más que nunca.