07 · 4 · 16

El FICM lamenta el fallecimiento de Abbas Kiarostami

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El Festival Internacional de Cine de Morelia lamenta la irreparable pérdida del extraordinario director y guionista iraní Abbas Kiarostami (Teherán, 1940 – París, 2016) Invitado de Honor del FICM 2012.

Ganador de la Palma de Oro en 1997 por El sabor de las cerezas y también de otros importantes premios como el Gran Premio del Jurado del Festival Internacional de Cine de Venecia en 1999 por El viento nos llevará, desarrolló una larga carrera cinematográfica con más de 40 producciones que marcaron la historia del cine mundial.

Kiarostami perteneció a la Nueva Ola Iraní y fue marcado por el contexto político de su país. Para muchos críticos, su trabajo es uno de los ejes rectores para entender cuestiones esenciales del ser humano como el sentido de la existencia. Entre sus últimos trabajos destacan Like Someone in Love (2012), su último largometraje que se presentó en el Festival de Cannes 2012, el cortometraje Venezia 70-Future Reloaded (2013), un proyecto que celebraba los 70 años del festival italiano; y The Girl in the Lemon Factory, un cortometraje coescrito junto a la directora Chiara Maranon; además, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, responsable de otorgar los premios Oscar, le incluyó en su lista de nuevos miembros invitados.

Creador de un estilo único, Abbas Kiarostami hizo de su cine un espacio lleno de particularidades que Geoff Andrew, crítico y programador británico, detectó y compartió para nuestro catálogo en 2010. A continuación compartimos el texto de Andrew que, además de ser un homenaje, ayuda a comprender su obra.

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Durante una discusión abierta al público durante el Primer Festival Internacional de Cine de Morelia en 2003, Werner Herzog y Barbet Schroeder concordaron que el cineasta activo más valioso de esa época era Abbas Kiarostami. Sería muy difícil cuestionar su proposición, ya que el cineasta, fotógrafo, poeta y artista iraní ha ganado desde entonces varios premios y directores de tendencias divergentes como Martin Scorsese y Michael Haneke, Nanni Moretti y Nicholas Philibert, Catherine Breillat y Joanna Hogg, Víctor Erice y Walter Salles, han expresado gran admiración por su trabajo. Y si sus películas pecan de idiosincrasia (¡lo que es parte de su encanto!) definitivamente vale la pena hacer el pequeño esfuerzo necesario para poder familiarizarse con su notable obra cinematográfica. El trabajo de Kiarostami ni forma parte de la corriente cinematográfica en boga ni tampoco es opaco. Como el artista intuitivo que es, él sólo nos pide que en lugar de consumir pasivamente su obra, nos acerquemos a ella con la mente abierta, comprometiendo nuestra imaginación. Puede que a primera vista alguna de sus pelí- culas nos pida que cambiemos nuestros hábitos como espectadores. Esto se debe a que Kiarostami no le da al público historias de género, de fórmula y masticadas, sino que lo invita a un banquete para reflexionar cómo y porqué los ingredientes de la película se mezclaron de la manera dada. Kiarostami está consciente del hecho de que cada uno de los miembros de su pú- blico tiene una experiencia distinta al ver sus películas, y eso lo hace feliz. Más adelante propongo algunas sugerencias para poder sacar el máximo provecho de la experiencia de ver su trabajo en cine, fotografía, poesía u otro medio.

1) Siente el ritmo. Aunque Kiarostami no se adhiere al paso urgente favorecido hoy en día por la mayoría de los directores hollywoodenses y ha experimentado fructíferamente con tomas largas, estaríamos equivocados si calificamos a su trabajo de “lento”. Al contrario, las tomas largas llenan al espectador de suspenso. Además, el director es muy flexible en cuanto a la relación que plantea en su trabajo entre la narrativa y el montaje. Por ejemplo, en Close-Up, proporciona demasiada información en cada una de las secuencias y por eso se hace difícil seguirle el paso, mientras que en otras películas ralentiza para dejarnos absorber las imágenes y la narrativa y poder meditar acerca de lo que estamos viendo y escuchando. En este sentido, sus películas están más cerca de cómo percibimos y concebimos la vida que la mayoría de las fabricaciones cinematográficas.

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2) Piensa en la “realidad”. Recuerda que TODAS las películas son producto del artificio y no de la realidad. Mientras que el cine puede dividirse en las categorías de “documental” y “ficción”, la verdad es que la realidad es mucho más compleja. En el cine de Kiarostami, cada película pertenece a ambas categorías, ya que toma elementos de la realidad nofílmica para insertarlos en la narrativa, y reconfigura explícitamente lo que está delante de la cámara para sus “documentales”. Además, el cineasta es inusualmente abierto con lo que respecta a la intervención autoral, ya que inserta tomas de sí mismo filmando sus “documentales”, como en Deberes y ABC Africa y ha incluido sustitutos de “Kiarostami” en las “ficciones” como en Y la vida continúa, A través de los olivos, y El viento nos llevará.

3) Dale cabida a secretos y mentiras. En lo que respecta a sus intervenciones creativas, Kiarostami busca la espontaneidad y la candidez, pero también sostiene que el camino a la verdad es la mentira. Esto refleja su travieso sentido del humor y su filosofía: lo que se esconde es tan importante como lo que se muestra. Muchos de los personajes de sus películas se oyen pero no se ven, y por ejemplo, en Ten, hay un juego de resonancia entre la visibilidad e invisibilidad, motivándonos a usar nuestra imaginación para completar las vidas de los personajes; lo mismo aplica en su película Like Someone in Love. En ocasiones, Kiarostami recurre al engaño para subrayar algún punto: para el “documental” ABC Africa puso en escena una tormenta y apagón y la prostituta que aparece fuera de campo en Ten (en el que la mayoría del elenco hace el papel de sí mismos), fue la voz de una joven con poca experiencia.

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4) Considera la perspectiva. En su libro Caminando con el viento, Kiarostami escribe en uno de los poemas de tipo haiku: Qué misericordioso / que la tortuga no vea / el vuelo sin esfuerzo del pajarito. ¿Quién es el sujeto aquí? ¿La tortuga? ¿El pájaro? ¿El observador u escritor que no vemos? ¿El invisible misericordioso? La compresión de varios puntos de vista en las pocas líneas de este verso es típica de su trabajo en general. Muchas veces, la primera impresión que da una película de Kiarostami es de ser de una simplicidad casi infantil; y sin embargo, una vez que lo hemos cavilado más a fondo, nos damos cuenta de que la película es menos simple de lo que pensábamos. Su película, Copia fiel, nos puede dar la impresión de que sabemos mucho menos de lo que ocurre con la pareja principal al final de la película, que de lo que sabíamos al inicio. Las paradojas imperan; sus películas carecen de protagonistas bien delineados: los primeros 15 minutos de Ten se enfocan exclusivamente a un niño que finalmente, resulta no ser el “sujeto” de la película. (¿Pero entonces quién lo es?)

5) Considera la naturaleza de lo político. Kiarostami se hizo famoso a nivel internacional a finales de los 1980s y principios de los 1990s con varias películas filmadas en las regiones montañosas de Irán. Ya que no había una crítica explícita de la República Islámica, algunos concluyeron que su trabajo era apolítico. Tendrían razón si entendemos por “cine político” hacer propaganda ideológica; sin embargo, la obra de Kiarostami es seguido censurada en Irán. Su cine es político al explorar la relación del artista con sus sujetos. Su película El viento nos llevará, es en parte autocrítica, ya que trata de un director de documentales que visita un pueblo con la esperanza de filmar un ritual perdido. De la misma forma, en Y la vida continúa aparece un personaje de su película anterior, ¿Dónde está la casa de mi amigo? quejándose de que en esta película aparece más viejo y más feo de lo que en realidad es. Kiarostami está consciente de que el arte tiene sus responsabilidades.

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6) Busca al árbol de la vida. En el trabajo de Kiarostami, aparecen tres figuras recurrentes que simbolizan la fuerza y la belleza, y sus personajes seguido las utilizan como puntos de referencia en las serpenteantes búsquedas que le dan forma a las narrativas del cineasta. Hasta hoy, su obra tiene forma de árbol ramificándose en diversas direcciones que salen de un mismo tronco. Todas sus películas están relacionadas entre sí, y él considera a cada una de ellas como una consecuencia de su predecesora. Aunque cada una puede ser valorada por derecho propio, la experiencia de su cine se enriquecerá si toma en cuenta el contexto dibujado por el resto de sus películas; una visión general de su trabajo le ayudará a disfrutarlas más.

7) Recuerde que menos puede ser más. Mientras que lo mejor para el espectador es tener un panorama amplio, Kiarostami sabe que lo pequeño puede ser hermoso y significativo –como durante el profundo e inquietante momento en el que una mujer se quita el velo en Ten– y que hay y debería haber, una alternativa a las exageraciones de escala de la corriente hollywoodense. Sus experimentos con la tecnología digital y el minimalismo en Ten, Cinco, y Shirin, comprueban el hecho de que tan sólo con una cámara, unos cuantos rostros humanos (¡O perros, patos o ranas invisibles!), paciencia e imaginación, se pueden hacer películas que sean tirantes, poéticas, políticamente relevantes, artísticamente innovadoras y profundamente conmovedoras.

8) Vuelve a lo básico. Al final, sea cual fuere el medio con el que esté trabajando, Kiarostami parece estarnos diciendo: Lo que importa no es lo que ves, sino cómo lo miras. El mundo es triste, divertido, hermoso e infinitamente insólito. Al ponerle un poco de atención, usa tu imaginación, piensa. Mantente alerta a lo que puede estar escondido o a lo no dicho; mantente abierto al confuso misterio de la vida

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