18 · 10 · 26 “El proceso es lo que tenemos que atesorar”: Guillermo del Toro en su clase magistral en el 24° FICM Compartir en twitter Compartir en facebook Compartir con correo Copiar al portapapeles Berenice Andrade Medina Ni bien había comenzado la clase magistral, cuando el legendario Guillermo del Toro lanzó una máxima ante los más de mil asistentes, en su mayoría jóvenes: “El proceso es lo que tenemos que atesorar. Se están robando el pasado; ya se lo robaron. Se quieren robar el futuro y el futuro es de la gente joven”. Con el carisma y la generosidad que lo caracterizan, el director bromeó acerca del entusiasmo que la joven audiencia demostraba con gritos y aplausos: “A huevo, a huevazo. Les pagué a todos para que vinieran”. Del Toro regresó al 24° Festival Internacional de Cine de Morelia para celebrar con el público del FICM los 20 años del estreno de El laberinto del fauno, con una función especial de la versión restaurada de esta película. Ante la expectativa y emoción que su visita generó, el director sumó una función extra del filme a la programación y una clase magistral a la que sus seguidores podrían entrar de manera gratuita y aprender de su arte. En conversación con el crítico de cine Alonso Díaz de la Vega, y en presencia de Daniela Michel, fundadora y directora general del FICM, del Toro expresó su preocupación por el uso de la inteligencia artificial como sustituta de procesos: “Lo que quieren robarse es el proceso, no nos equivoquemos. Se arropan en adjetivos humanizantes, pero quieren tu lana, quieren tu gozo, tu aprendizaje. Entre menos articules quién eres humanamente, más te pueden controlar”. Sobre lo necesario para hacer y escribir cine, explicó que en su caso, necesita alimentarse de otras formas de arte, como la pintura: “La pintura es una de las cosas más conmovedoras, porque la pintura desarticula la realidad [...] cuando entra la fotografía [a la historia], la pintura ya tienen un deber más allá de la consignación de la realidad: viene la descomposición de la luz con los impresionistas, viene la descomposición de las ideas en lo simbólico, en trascendente”. Acerca de los elementos recurrentes en su obra, contó que muchos de ellos provienen de su propia historia y de sus recuerdos. “El cine es biografía”, explicó, “y tienes que exponerte porque al final de cuentas lo único que comunica en el cine no es tus ideas; es tu corazón. Es comunicación directa de un corazón a otro. La imagen permite que afecte a un nivel no verbal [...] toda esa expresión interior no puede ser reemplazada por una máquina”. Del Toro también habló del fracaso como un catalizador artístico. Explicó que de los más de 42 guiones que ha escrito, sólo 13 de ellos se han materializado en películas. “Para mí, lo he dicho y repetido, las dos grandes torturas en este mundo son el éxito y el amor romántico. Están de la chingada porque son imposibles, inasequibles, torturantes, espantosos y nadie los ha vivido nunca. Nos ponen estándares que nos mantienen profundamente insatisfechos. Lo que es muy accesible es el fracaso, y tienes que aprender que es un instrumento fundamental. Es bien importante hablar de cuando está de la chingada porque es lo que podemos tener en común como seres humanos”.En la extensa sesión de preguntas y respuestas, en la que algunos de los asistentes aprovecharon para darle al direcrtor regalos, del Toro aprovechó la confianza y la camaradería para hablar más allá del cine e incluso, dar consejos de vida: "La oportunidad es igual de importante que el obstáculo, suena a galletita china, pero es cierto".