08 · 7 · 20

El niño y el muro: La aventura alemana de Ismael Rodríguez

Por: Gabriela Martínez @GabbMartivel

Ismael Rodríguez fue uno de los cineastas más representativos de la Época de oro del cine mexicano. Con una filmografía que se desarrolló de 1943 (¡Qué lindo es Michoacán!) a 1999 (Reclusorio III), Rodríguez tuvo su época más prolífica durante los años sesenta, década en la que se aventuró a contar la historia de Dieter, un niño de Berlín Occidental que pierde su pelota al lanzarla accidentalmente del otro lado del muro de Berlín. Este acontecimiento lo lleva a conocer a Martha, una niña que vive en Berlín Oriental.

El niño y el muro (1965, dir. Ismael Rodríguez)

El niño y el muro (1965, dir. Ismael Rodríguez)

El niño y el muro (1965) fue una coproducción entre México y España, cuyo argumento original (The boy and the ball, and the hole in the wall) fue escrito por el estadounidense Jim Henaghan. De acuerdo con el crítico de cine Rafael Aviña en su libro Un cineasta llamado Ismael Rodríguez, la historia llegó a manos del cineasta gracias a Fernando de Fuentes hijo quien se lo ofreció durante un fin de semana en Madrid.

De Fuentes era dueño de la productora mexicana Diana Films y fue él quien adquirió los derechos de la historia de Henaghan. Posteriormente se acercó a la compañía del director español Juan de Orduña para acordar la coproducción de esta cinta.
De acuerdo con un texto escrito por la académica de la Universidad de Guadalajara Yolanda Minerva Campos García, la preproducción de la película comenzó en 1963 y su presupuesto fue de 10,367,572.00 pesetas. Se acordó que Diana Films se encargaría de filmar en Berlín y Juan de Orduña gestionaría la filmación en los estudios Cinearte de Madrid y en la calle Méndez Álvaro de esta misma ciudad.

Resultaría difícil imaginar al director de Los tres García (1946) contar una historia completamente alejada de la realidad a la que estaba acostumbrado retratar, sin embargo, no fue así. El mismo Rodríguez declaró en el libro Memorias del cine mexicano que la filmación no había sido complicada: “Se trataba de filmar en Berlín Occidental, pero del otro lado y encontramos un lugar muy parecido en Madrid… Cada actor decía su diálogo en su idioma y se dobló. La empezamos en Berlín, en el primer día de rodaje, haciéndole indicaciones al niño me resbalé y me rompí el brazo e hice toda la película con el brazo enyesado… Fue poco difícil, pero quedé satisfecho y decían que no parecía una película latina”.

Ismael Rodríguez, Pedro Infante y Jorge Negrete.

Cabe resaltar que la estética de la película se alejaba mucho de lo que se veía en sus colaboraciones con Pedro Infante. El niño y el muro se acercaba más al neorrealismo italiano y el realismo español, ambos caracterizados por la crudeza con la que se abordaban las consecuencias sociales de la posguerra.

Este mensaje de paz le permitió a Rodríguez obtener mayor reconocimiento internacional, pues recibió varios premios importantes como la Carabela de Plata a Mejor Película de Habla Hispana en el Festival Cinematográfico de España, la Copa de Plata a Mejor Película y Mejor Director en el Festival Cinematográfico de Mar de la Plata, y la Diosa de Plata a Mejor Dirección por parte de la Asociación de Periodistas Cinematográficos de México.

Autopsia de un fantasma (1968, Ismael Rodríguez)

Autopsia de un fantasma (1968, Ismael Rodríguez)

Luego de esta aventura alemana, Ismael Rodríguez volvió a filmar en México e hizo Autopsia de un fantasma (1968). Continuó su carrera como realizador hasta los años noventa; sin embargo, luego de la muerte de Pedro Infante, el fin de la industria cinematográfica mexicana como se conocía hasta ese momento y el surgimiento del nuevo cine independiente, la estrella del “cineasta del pueblo” se fue apagando lentamente.