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De CASABLANCA a James Bond: la historia de Air France en el cine

Desde la década de 1930 hasta la era de los aviones a reacción, Air France ha formado parte de la historia del cine francés e internacional al aparecer en pantalla como parte de la narrativa de grandes historias.

Por iniciativa de Antoine de Saint-Exupéry —escritor, piloto, asesor artístico y periodista—, Air France participó en películas promocionales y en más de diez largometrajes de ficción, desde El banco de Nemo/La Banque Nemo (1934, dir. Marguerite Viel) hasta Courrier Sud (1936, dir. Pierre Billon).

A finales de los años treinta, la Segunda Guerra Mundial paralizó su actividad, por lo que la aerolínea desapareció de las pantallas durante la ocupación. 

Fue hasta 1941, con el estreno de la emblemática Casablanca (1942) de Michael Curtiz, que la aerolínea reapareció en pantalla en la escena final de la película donde se ve a Ilsa Lund (Ingrid Bergman) y Victor Laszlo (Paul Henreid), quienes abordan un supuesto vuelo comercial de Air France para escapar hacia Lisboa. En la escena se aprecia que el avión lleva el famoso logotipo del hipocampo alado.

Casablanca (1942, dir Michael Curtiz)

Al terminar la guerra, el cine acompañó la reconstrucción tanto de Air France como de Francia. En 1948, En los ojos del recuerdo/Aux yeux du souvenir de Jean Delannoy, retrató a las y los trabajadores de la aerolínea para mostrar su renovación. Estrellas, infraestructura aeroportuaria y nuevos aviones fueron los protagonistas de las películas de la década de 1950, que reflejaban una aviación moderna.

Las figuras icónicas de la época —Jean Marais, Michèle Morgan, Edith Piaf, Bourvil o Brigitte Bardot— encarnaron en la pantalla el auge de los viajes aéreos. El cine contribuyó a familiarizar al público con los aeropuertos, las cabinas de los aviones y los nuevos horizontes.

En los ojos del recuerdo/Aux yeux du souvenir (1948, dir. Jean Delannoy)

Juntos, Air France y el cine se convirtieron en vehículos de imagen, innovación y apertura al mundo en un momento en que la aviación se volvía más accesible e internacional.

Con el auge de la era de los aviones a reacción, Air France se convirtió en un escenario cinematográfico clave con sus modelos Caravelle, el Boeing 707 y el 747, así como los aeropuertos de Orly y Roissy que inspiraron tanto películas de autor como producciones comerciales locales y grandes producciones internacionales.

Moonraker (1979, dir. Lewis Gilbert)

La saga de James Bond, especialmente Moonraker (1979), de Lewis Gilbert, puso de manifiesto el prestigio tecnológico de la aviación francesa y del Concorde. Los aeropuertos se convirtieron en espacios narrativos por derecho propio y en símbolos de un mundo en constante movimiento, abierto y globalizado.

Conoce más sobre cómo el cine narra, a su manera, la historia de la evolución de Air France y de la sociedad.