20 · 10 · 26 Beth de Araújo presenta el estreno en México de JOSEPHINE en el 24° FICM Compartir en twitter Compartir en facebook Compartir con correo Copiar al portapapeles Omar Sosa Cerrando la quinta noche de proyecciones del 24° Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), Daniela Michel, fundadora y directora del festival, presentó Josephine (2026), ganadora del Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cine de Sundance.Michel pidió un fuerte aplauso para recibir a Beth de Araújo, directora de la película, quien se encontraba en la sala para presenciar el estreno mexicano de su más reciente trabajo. Destacó que esta película, en su trayectoria por diversas pantallas alrededor del mundo, ha encantado tanto al público general como a la crítica. Beth de Araújo. “Es un honor estar aquí con ustedes”, dijo de Araújo a la sala completamente llena y expectante por ver Josephine. También agradeció al festival, por el espacio en su programación, y a Cine Canibal, por distribuir la película en México y permitir que un público más amplio pueda verla.En palabras de de Araújo, esta no es una película que uno vea para escapar y distraerse de su cotidianidad, sino una película que pide al público un compromiso de adentrarse a la historia. “Debe haber espacio para ambos tipos de películas”, agregó.“Espero que, al final, sientan que esto valió su tiempo, y que les brinde el tiempo y el espacio para abrir su corazón, para reconsiderar o descondicionarse de una manera que beneficie su vida y su paz, así que muchas gracias por acompañarnos”, comentó con el público para dar inicio a la función en la Sala 4 del Cinépolis Morelia Centro.Al finalizar la proyección, entre vítores y aplausos del público, con los créditos aún en pantalla, la directora brasileña-estadounidense caminó al frente para dialogar con la audiencia, expectante por reflexionar sobre lo que acababan de presenciar.La violencia es un tema al que de Araújo recurre para contar sus historias; sin embargo, a diferencia de Josephine, suele hacerlo desde el punto de vista del perpetrador. En el público le preguntaron por qué quiso cambiar esa perspectiva para contar la historia. “Creo que con mi primera película tenía muchas ganas de explorar la perspectiva de la persona malvada. Me resulta fascinante que alguien pueda creer que todo un grupo de personas es inferior, y sentía mucha curiosidad por esa mente y por cómo funciona. En cambio, Josephine está basada en una experiencia que yo misma viví”, contestó.Ilustró con una anécdota que toma lugar hace doce años, cuando habló con su papá sobre la situación que presenció. La misma semana que platicaron comenzó a escribir el guion de Josephine, lo que le ayudó a procesar lo que vivió.Referente al trabajo que realizó con Mason Reeves, la joven actriz que interpreta a Josephine, comentó que fue muy cuidadoso por los temas que se abordan en la película. Realizó entrevistas con los padres de todas las niñas que avanzaron en el proceso de audición en donde les preguntaba “¿Qué es lo que entiende [sobre abuso sexual]?”. Los padres de Reeves, en una interacción que tuvieron con su hija, le dejaron ver que ella era la indicada por la curiosidad con la que se acercaba a lo que no conocía y la madurez con la que le respondían.La directora explicó que tras reunirse con los padres de Mason Reeves decidió no hablar del tema de la trama directamente con la actriz, ni darle a leer el guion, sino dejar que cualquier duda la conversara con sus papás y trabajar únicamente con ejercicios de memoria sensorial sobre momentos en que sintió orgullo, vergüenza o tristeza. Después le pidió que colocara esas emociones en escenas específicas de la película.El segundo largometraje de Beth de Araújo sigue a Josephine, una niña de ocho años que presencia una agresión sexual en el Golden Gate Park de San Francisco. Sus padres no saben cómo ayudarle a superar la experiencia, al tiempo que lidian con su propia impotencia, desamparo y horror. A medida que se acerca el juicio contra el agresor, Josephine no solo está atormentada por el recuerdo de lo que vio: también por la presencia del perpetrador, que permanece en su mente y, según imagina, en su habitación.