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María Antonieta Pons: El ciclón del Caribe

Por: Aranza Flores @Alvayeah

La Época de oro del cine mexicano fue el marco del nacimiento del cine de rumberas. Este género cinematográfico que nació entre los años cuarenta y cincuenta fue protagonizado por una serie de mujeres que, interpretando la figura de la femme fatale, bailaban alegremente ritmos musicales afroantillanos. María Antonieta Pons, una cubana nacida el 11 de junio de 1922 en La Habana, fue la primera estrella rumbera en nuestro país.

María Antonieta Pons

Actriz y bailarina, Maritoña, como también se le conocía, comenzó su carrera con su debut en la cinta Siboney (1938) dirigida por el español Juan Orol, donde interpretó a una mujer que aspiraba a ser bailarina, pero se enteró que era hija de un aristócrata durante la Guerra de Independencia de Cuba.

El cine de rumberas, cuyas principal raíz es el llamado cinema noires una mirada al universo de las trabajadoras nocturnas del México de mitad de siglo, quienes se confrontaban con los prejuicios y la moral que predominaban en su contexto. Generalmente se trataba de historias melodrámaticas sobre sus vidas, sin dejar de lado las clásicas escenas donde representaban sus excéntricos bailes. 

Pons destacó en el cine por su peculiar manera de bailar, sus extravagantes trajes, su innegable talento artístico y su extraña costumbre de aplicarse talco por el cuerpo para mantener su piel sin sudor. Durante más de un tercio de siglo, su trabajo fue tan variado que participó también en géneros como drama, comedia, musical y thriller. Junto a Ninón Sevilla, Meche Barba, Rosa Carmina y Amalia Aguilar, es apodada una de “las reinas del trópico”.

María Antonieta Pons, Meche Barba y Ninón Sevilla. Fuente: Videocine

Entre sus películas más reconocidas destacan La reina del trópico (1946, dir. Raúl de Anda), La bien pagada (1948, dir. Alberto Gout), La hija del penal (1948, dir. Fernando Soler), La mujer del puerto (1949, dir. Emilio Gómez Muriel), El ciclón del Caribe (1950, dir. Ramón Pereda) y María Cristina (1951, dir. Ramón Pereda), entre otras. 

El ciclón del Caribe falleció de un paro cardíaco el 20 de agosto del 2004 en la Ciudad de México, dejando un gran legado que la hizo pasar a la historia del cine como la más grande rumbera.