12 · 21 · 21

El monstruo de la montaña hueca: Tepoztlán en peligro

Por: Rafael Aviña

En febrero de 1955 en el Número 862 de Cinema Reporter, la Sección “Por los Estudios. Notas del periodista Tort” comentaba: “El lunes se inició… allá por los alrededores de Cuernavaca, El monstruo de la montaña, primera película por el sistema de Cinemascope que se hace en México, bajo la dirección del inquieto Ismael Rodríguez… Cuenta éste, que los monstruos prehistóricos que aparecen aquí… y cuyo rodaje se efectuara en el Tepozteco hace cinco semanas, son tan reales que parecen tener vida. Asegura que este es uno de los mejores trucos de la cinematografía, agregando que la firma productora de dicha película continuará coproduciendo con las empresas norteamericanas”.

Era un hecho que Ismael Rodríguez había apostado por un cine popular que respondía a la época de manera eficaz; empero, a su vez, inquieto como era él, también deseaba enfrentar retos mayores y en paralelo, indagar en las producciones de fórmula Serie B que el cine estadunidense realizaba dentro y fuera de Hollywood. Es así como Ismael se embarca a fines de 1954 en el proyecto de rodar una película de bajo presupuesto en inglés y en español que se titularía Beast of Hollow Mountain o El monstruo de la montaña hueca, codirigida por el estadunidense Edward Nassour y escrita nada menos que por Willis O’Brien, guionista de la original King Kong (1933, dir. Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack). En ella, una especie de bestia prehistórica arrasaba con el ganado de una región, en un relato a medio camino entre el horror, el fantástico y el western.

La acción se traslada al poblado de Tepoztlán, en Morelos. Jimmy Ryan (Guy Madison), un vaquero tejano afincado en México, y su socio Felipe Sánchez (Carlos Rivas), descubren que parte de sus animales ha desaparecido. Los lugareños señalan como culpable al mismo sitio donde llevan a pastar al ganado: “la montaña hueca” un territorio que consideran embrujado. Ryan y Sánchez ven aquello como un acto de ignorancia y supercherías, sobre todo por el peligroso pantano con arenas movedizas que rodea la zona. Para colmo, Ryan y su socio enfrentan al cacique del lugar: Enrique Ríos (Eduardo Noriega), celoso de la relación que se da entre el vaquero y la bella Sarita (Patricia Medina), a quien pretende. Cuando el cacique está a punto de vencer a Ryan expulsándolo del lugar, este acude a la ayuda de Sarita y del pequeño Panchito (Mario Navarro), hijo de Pancho (Pascual García Peña), trabajador de su rancho, desaparecido en la búsqueda de los supuesto ladrones del rebaño. El valiente niño decide ir a la Montaña Hueca en busca de su padre, a quien consideran muerto. Ryan descubre que un Alosauro, un monstruo prehistórico surgido de las profundidades del pasado, que devora el ganado, amenaza la vida de Sarita, Panchito y todo el pueblo, y con arrojo enfrenta a la criatura monstruosa.

La bestia de la montaña (1956, dir. Edward Nassour)

La bestia de la montaña (1956, dir. Edward Nassour)

Además de un nutrido grupo de eficaces actores secundarios nacionales o afincados aquí como: Julio Villarreal (padre de Sarita), Lupe Carriles, Manuel Arvide, José Chávez Trowe, Margarito Luna, Guillermo Hernández “Lobo Negro”, fotografía de Jorge Stahl Jr., música de Raúl Lavista y coedición de Fernando Martínez, editor de cabecera de Ismael, quien producía y dirigía la película junto con Nassour, El monstruo de la montaña hueca ofrece prácticamente un recorrido por todo el pueblo de Tepoztlán de aquel año de 1955: la plaza principal, la iglesia, el afamado Hotel Tepozteco con pinturas de Cordelia Urueta, hermana del cineasta Chano Urueta, y los alrededores que desembocan en el cerro del Tepozteco.

Sin duda, Ismael fue el encargado de realizar prácticamente el filme y Nassour se concretó a la supervisión y hechura de los efectos visuales realizados en sus Estudios en Los Ángeles. The Beast of Hollow Mountain fue la primera cinta en utilizar la animación stop motion, el lente anamórfico del cinemascope y el color. Y, pese a la pobreza con que está producida la criatura y que los efectos se aprecian tan rudimentarios como en King Kong, el filme tiene algunos momentos muy atractivos como la presencia del monstruo antediluviano en el centro de Tepoztlán. Hay una eficaz dirección de actores, sobra diálogo, sin embargo, existen algunos buenos movimientos de cámara y bien ejecutados travellings que le permitieron a Ismael jugar con un tipo de producción distinta y salir bien librado a pesar de los elementos de fórmula: el héroe estadunidense en un universo paradisiaco, la hermosa señourrita, el villano codicioso, el peón simpático y borrachín, o el niño ingenuo, inocente y valeroso.

El argumento de Willis O’Brien sería retomado más tarde por su alumno más aventajado, el extraordinario creador de efectos visuales Ray Harryhausen quien produciría en 1969 El valle de Gwangi, de Jim O’Connolly. El monstruo de la montaña hueca se estrenaría el 18 de abril de 1957 en el cine Las Américas.