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Cinco comediantes emblemáticos de la Época de oro del cine mexicano

El humor en México tiene una larga trayectoria dentro del cine mexicano. El público no sólo recuerda a los protagonistas ni a los galanes de las películas, también recuerda a aquellos personajes que lograron sacarle risas y carcajadas. El humor es parte fundamental de la sociedad mexicano; tal como le gustaba decir a Pedro Infante: “El que no ríe es un tonto”.

Dentro del cine mexicano han existido personajes que han dejado una huella en su público por su carisma, su picardía y su sentido del humor,  por ello nos dimos a la tarea de rescatar cinco comediantes célebres durante la época de oro del cine nacional.

Germán Valdés “Tin-Tan”

Calabacitas tiernas (1949, dir. Gilberto Martínez Solares)

Germán Valdés, conocido con el nombre de “Tin-Tan”,  es considerado uno de los cómicos más importantes del cine mexicano. Filmó más de 100 películas y grabó más de 30 discos. Tin-Tan logró atrapar al público con su carisma inigualable e inmortalizó la imagen del pachuco. Inició su carrera artística en una estación de radio, donde el dueño quedó maravillado por su capacidad para imitar a otros famosos.

Su primer protagónico lo tuvo en la película El hijo desobediente (1945, dir. Humberto Gómez Landeros), sin embargo fue con el director Gilberto Martínez con quien lograría una gran dupla de trabajo, pues con él participó en varias películas como Calabacitas tiernas ¡ay que bonitas piernas! (1949), El rey del barrio (1950) -considerada la mejor película de Germán Valdés-, La mascara del Zorrillo (1950), El revoltoso (1951), entre muchas más.

Mario Moreno “Cantinflas”

Es uno de los cómicos más queridos y recordados en la historia del cine nacional. Hizo reír a varias generaciones con su carisma y su gran sentido del humor, además se ganó el corazón de su público con su peculiar modo de hablar. Fue en la película Ahí está el detalle (1940) que logró llegar al estrellato.

Con filmes como El analfabeto (1981), El padrecito (1964), Su excelencia (1966) y Un Quijote sin mancha (1969) y El Profe (1971), por mencionar algunos, su fama se acrecentó dentro y fuera de México. Con él nació el verbo “cantinflear”, actualmente reconocido por la Real Academia de la Lengua Española.

Fernando Soto “Mantequilla”

Fernando Soto Mantequilla

Fernando Soto Mantequilla

Hijo del también comediante político Roberto “El Panzón” Soto, Fernando Soto creció en un ambiente artístico y pasó gran parte de su vida en el escenario. Rápidamente se ganó la simpatía de los espectadores, pues en sus papeles solía acompañar al protagonista haciéndole segunda. Actuó al lado de Pedro Infante, Pedro Armendáriz, Lucha Villa, “Tin-Tan” y hasta con Cantinflas. Entre sus películas destacan ¡Esquina bajan! (1948, dir. Alejandro Galindo), Los tres huastecos (1948, dir. Ismael Rodríguez) y Los tres García (1946, I. Rodríguez).

Joaquín Pardavé Arce

Joaquín Pardavé

Joaquín Pardavé

Dejó un gran legado artístico en la música y el cine; fue cantante, compositor y actor. Su incursión en el cine fue con la película Jalisco nunca pierde (1937, dir. Chano Urueta). Además de actuar, dirigió algunas cintas, pero fue su gran sentido del humor el que le otorgó su fama, posicionándose como uno de los grandes comediantes mexicanos de la época. La Cineteca Nacional lo incluyó en su muestra “¿Actuamos como caballeros o como lo que somos? El humor en el cine mexicano”, entre sus trabajos destacan su actuación en México de mis recuerdos (1944, dir. Juan Bustillo Oro) y también los papeles que interpretó en cintas como El baisano Jalil (1942), dirigida por él mismo, donde dio vida a un comerciante libanés. En Los hijos de don Venancio (1946) interpretó a un padre de familia asturiano.

Carlos López “Chaflán”

Carlos López “Chaflán”

Carlos López “Chaflán”

Pese a ser uno de los grandes comediantes de la época de oro, muchas veces no se hace mención de Carlos López “Chaflán”.  En 1929 inició su carrera artística con la película El águila y el nopal (1930, dir. Miguel Contreras Torres) donde comparte escena con Roberto Soto, Joaquín Pardavé y Ramón Armengol. A partir de ese momento le seguirán un sinfín de actuaciones en cintas como El compadre Mendoza (1933, dirs. Fernando de Fuentes, Juan Bustillo Oro), Vámonos con Pancho Villa (1936, dir. Fernando de Fuentes), Allá en el Rancho Grande (1936, dir. F. De Fuentes) y en ¡Ay Jalisco, no te rajes! (1941, dir. Joselito Rodríguez) donde actua al lado de Jorge Negrete y Gloria Marín.