09 · 3 · 18

Almost Fashionable, un retrato del momento: entrevista a Fran Healy

Por: Francisco Alanís @sopitas
Francisco Alanís ‘Sopitas’ es un tipo muy afortunado. Amante de la música, el deporte y la cultura popular. Con 20 años de experiencia en diversos medios, actualmente pueden escucharlo en Así Las Cosas de W Radio y por supuesto, leerlo en Sopitas.com.

Formada en 1990 en Escocia por Fran Healy, Andy Dunlop, Dougie Payne y Neil Primrose, Travis es una de las bandas de rock británico más importantes y con más impacto en la actualidad. Después de lanzar ocho discos desde 1997, su líder y vocalista Fran Healy decidió tener una segunda incursión en el cine dirigiendo un documental de su banda: Almost Fashionable, a Film about Travis (2018), el cual se estrenará en México en el 16º Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

En entrevista con Francisco Alanis, fundador y director de Sopitas.com, para el FICM, Fran Healy habla sobre la importancia de retratar los momentos para que perduren, los críticos y cómo surgió la idea de buscar a un periodista musical que no era fan de Travis para darle vida al documental.

Almost Fashionable, un retrato del momento: entrevista a Fran Healy

Almost Fashionable, un retrato del momento: entrevista a Fran Healy

Francisco Alanis: ¿Por qué hacer una película sobre Travis en este momento?

Fran Healy: Como dije al principio del documental, hemos estado juntos durante veinte… veintitantos… un largo, largo, largo, largo tiempo. Y en 2016, vivíamos una especie de renacimiento muy divertido. Sacamos todo a la vez: un álbum y una película con él. Todos nos llevamos muy bien, pero en ese entonces nos estábamos llevando especialmente bien y pensé que sería bueno tomarnos una foto. Porque tienes que hacer un registro de las cosas que son especiales. En ese momento, me interesaba más el cine y tenía un gran director de fotografía. Tuve un editor increíble. Tengo un buen equipo. Tengo mi banda, que es Travis, pero también tengo esta otra banda que armé que es asombrosa. Especialmente la editora, Sarah Iben, que es tremendamente talentosa. Hubo un montón de razones, pero lo hice, sobre todo, para tomar una foto de la banda. Creo que es importante, cuando algo es especial, grabarlo, tener un registro.

FA: ¿Cuándo decidiste que la mejor manera de hablar sobre la banda era con Wyndham Wallace?

FH: Conocí a Wyndham en Berlín hace muchos años y lo primero que me dijo cuando me conoció fue: “Hola, ¿no eres ese tipo de la banda Travis?”. Dije, sí. Y me dijo, “Bueno, no soy un fan de tu banda. Sólo quería decírtelo directamente desde el principio”. Pensé que era una forma bastante divertida de iniciar una conversación. Él era un conocido; yo sabía que no era un fanático. Pensé que sería un buen ángulo, que sería más interesante que la historia se contara desde esa perspectiva, en lugar de la de un fan. Con alguien que no es fan obtienes una película mucho más graciosa porque es un descubrimiento. La verdad creo que debe haber algo mal con la gente si no le gusta Travis.

Me emocionaba su viaje, su arco. Porque tan pronto como conoces a la banda y la miras por más de cinco minutos, te das cuenta: “¡Dios mío! Esto no es lo que pensé que era”. Sabía que tenía este tipo de conocimiento previo de la banda, por así decirlo, y sí, era un riesgo calculado, pero resultó en un documental mucho más interesante en los ojos de alguien más… cínico, ¿podría decirse?

FA: Sí. En realidad, es como un documental de apreciación musical. En una parte, Wyndham dice algo como: “He intentado ser crítico durante tanto tiempo, que olvidé cómo ser un fanático”. Y hoy en día, cuando todos tienen una forma de expresar su opinión a través de las redes sociales, creo que, sobre todo, nos olvidamos de disfrutar las cosas.

FH: Sí, sí. Todos tienen una opinión. Ahora, creo que la crítica o cualquier trabajo que hagas en las artes, si estás solo fuera de él, para empezar, y luego estás en el otro lado de la valla, ya sea como una banda, o como actor, o director, o periodista, crítico, cuando vas al otro lado, cuando se convierte en tu trabajo, entonces se convierte en esta otra cosa. Ves detrás de la cortina y conoces todos los trucos y lo sabes todo, así que es difícil no perder un poco de tu maravilla y asombro. Pero creo fue realmente un gran momento para Wyndham, porque los críticos realmente, quizás más que bandas, son fanáticos. Muchos críticos tal vez querían estar en una banda y no tuvieron la oportunidad de hacerlo. Sus bandas no obtuvieron un contrato discográfico y están tan determinados en ser parte del tejido de la industria de la música que piensan: “¡Ah, entonces escribiré sobre ello!”, y luego comienzan a escribir sobre ello y dejan de ser fanáticos.

El documental trata sobre nosotros, seguro, pero también es una mirada muy encantadora a los críticos. Creo que tienen un trato muy malo, ¿sabes? Los críticos. Porque es cualquier cosa. Especialmente ahora gracias a Twitter. Todos somos críticos y a los periodistas se les trata fatal, así que creo que, de hecho, deja a los críticos bastante bien parados.

FA: Cuando muestran cómo se formó la banda en esos primeros años, me pregunto, ¿qué tan difícil fue obtener todo el material y, por supuesto, seleccionar lo que podría funcionar y lo que debería quedar fuera del documental?

FH: La persona más importante en todo este documental fue la editora. Es la persona que tiene el corte final, la última fumada es suya. El director tiene la última palabra, pero el ingeniero, la persona que lo hace sonar de la manera en que suena o moverse como se mueve, tiene el objetivo de contarnos la historia y luego, como director, te sientas y dices: “No, eso no está muy bien” o, “Esto es demasiado” o, ” Tenemos que intentar algo más”, pero el editor es la persona que se sienta allí todos los días durante año y medio y comienza con nada y obtiene algo de 80 horas de grabación. Hay mucho para elegir, así que reducir 80 horas a una hora es impresionante. Por eso toma tanto tiempo.

Todos tuvimos la suerte de haber grabado un montón de cosas, como videos caseros justo cuando comenzábamos. Y sí, fue difícil elegir lo que queríamos usar, pero creo que al final se hizo obvio porque, finalmente, debes comenzar a dejar que la historia surja de las imágenes. Al principio es muy difícil, pero tan pronto como empiezas a contar la historia, comienza a ser más fácil decidir qué se necesita y qué no.

FA: ¿Hay algún video en particular que te haya sorprendido o que te haya recordado un momento especial o un lugar especial?

FH: Sí: cuando estamos en Abbey Road. No está en el documental, pero es el momento cuando nuestro enlace de la disquera, Andy Macdonald, orquestó todo. Estábamos en Abbey Road, pero en el estudio B, no en la sala de los Beatles, entonces Andy organizó que pudiéramos ir al estudio de los Beatles, y hay una muy buena grabación de nosotros: Dougie y yo caminando en Abbey Road, fumando cigarrillos. Es chistoso, fumábamos en Abbey Road antes de todas las prohibiciones. Fumamos como chimeneas, caminando como estrellas de rock, tratando de vernos cool, y luego entramos a la habitación en la que pensamos que íbamos a grabar, y un tipo que nos está filmando desde el pasillo nos dice, “No, no, es el otro estudio”. Y cruzamos y entramos a esta otra habitación. Y hay una ventana en la esquina y nos acercamos, la inspeccionamos, y nos están filmando. Y de pronto nos damos cuenta de que estamos en el estudio donde grabaron The Beatles y la reacción es genial. Pasamos de tratar de ser todas unas estrellas de rock a unos incrédulos niños de doce años. Es muy chistoso.

FA: Me imagino que cuando vieron el documental por primera vez debieron sentir algo especial por ver todo lo que han logrado como banda, todo el trabajo; ver que su música sigue siendo relevante para mucha gente en todo el mundo.

FH: Sí, absolutamente. Creo que cuando estás en una banda siempre estás deseando escribir. Siempre quise escribir canciones que significaran algo para mí, y luego, si tienes suerte, puede convertirse en tu trabajo. Después, si eres un poco más afortunado, podrán escucharte en el radio. Y si tienes mucha suerte, si eres realmente muy afortunado, muchas personas te escucharán en el radio, no sólo en tu país, sino en todo el mundo. Y eso nos sucedió como en tres o cuatro discos. Tuvimos una exposición muy, muy grande y estas canciones realmente conmovieron a mucha gente. Esto no sucede. Una de cada 100 bandas obtiene esa experiencia increíble. Entonces me hizo sentir tremendamente humilde.

Realmente me tranquiliza saber que las canciones todavía son buenas, que todavía se mantienen. Aún funcionan. Es un testimonio de lo que digo en el documental sobre decir la verdad. Si tus canciones, o lo que sea que hagas, son verdad, entonces durarán para siempre. Es como una llama que nunca se apaga. Y las cosas que no son verdad, son como una vela. Se apaga cuando pasa el más mínimo viento. Pero si dices la verdad, nunca se apaga. Simplemente es lo mismo y es la misma verdad. La verdad es sólo una cosa. Podría hablar sobre esto para siempre, lo encuentro tan fascinante: cómo la verdad tiene longevidad.

Me sentí abrumado cuando volví a ver el documental, por lo que ha hecho la banda y también por lo que dicen las personas, especialmente en México, sobre la banda. Las cosas que dicen los fans me permiten conectarme con ellos. Obviamente no pudimos incluirlo todo, pero es verdaderamente agradable escuchar a la gente hablando y saber que entienden la música, incluso mejor que nosotros que estamos en la banda. Debo decir que algunos de los videos son fantásticos. La chica a la que le preguntaron a qué miembro de Travis llevaría a cenar y su novio dice: “¡Oye! Aquí está tu novio!”.

FA: ¿Y cómo se siente regresar a México para estrenar el documental en el Festival Internacional de Cine de Morelia?

FH: Estoy muy emocionado. Siempre es emocionante regresar a México, pero creo que esto es más emocionante para mí porque no tengo que cantar. Una de las cosas cuando viajas a México, o a cualquier país si estás en una banda, es que se interpone en el camino. Es como, “Mierda, tengo que cantar. Tengo que cuidar mi voz”. Ahora voy y todo lo que tengo que hacer es hablar.

FA: ¿Cómo te enteraste del festival? Es decir, es uno de los festivales más importantes de América Latina.

FH: La película sucede en México. No pasó mucho tiempo antes de que encontráramos el festival y nos acercamos a ellos. Morelia es genial, es realmente un gran honor ser parte de él.

FA: Si tuvieras que elegir uno o dos o tres de tus documentales favoritos sobre música, ¿cuáles serían?

FH: La película de Martin Scorsese sobre The Band, El último vals (1978). Es una película realmente brillante con excelentes entrevistas. Si esa película no existiera, yo podría no estar en una banda. Esa película me ayudó, galvanizó esta sensación de “¡Quiero ser esa banda!”.

Creo que cuando tenía doce o trece años, tal vez un poco más, veía la película U2: Rattle and Hum (1988, dir. Phil Joanou), todo el tiempo. Mis amigos y yo íbamos a la casa de otro amigo y la poníamos. Simplemente la veíamos una y otra vez. Debo haber visto esa película unas 20 o 30 veces en un período de tiempo muy corto, así que se me quedó pegada en la cabeza. Todos, U2 y el mundo en general, tenían la sensación de que la película era un fracaso, pero creo que es una gran película. Y, de nuevo, es un registro. Es capturar una banda en un momento determinado y eso nunca cambia.

Y recientemente vi un gran documental sobre Rush. Su material es muy extenso. Incluso muestran el momento en que crean la banda: están en la cocina, su padre está filmando y uno de ellos le dice al otro: “Deberíamos comenzar una banda”. Tienen unos catorce años. No soy un gran fanático de Rush, pero me hizo pensar, “Me gusta esta banda. Este es un gran grupo”.