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Alejandra Márquez Abella presentó Las niñas bien en el 16º FICM

Por: Azul Ramírez @azulartx

La realizadora mexicana Alejandra Márquez Abella presentó su largometraje Las niñas bien en compañía de los productores Rodrigo González y Gabriela Maire, la diseñadora de vestuario Annai Ramos y las actrices Ilse Salas y Johanna Murillo. El filme forma parte de la Sección de Largometraje Mexicano, en el marco de la 16ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

Las niñas bien

Ilse Salas, Alejandra Márquez y Johanna Murillo.

Las niñas bien se desarrolla durante la crisis económica de los años ochenta en México. La elegante, encantadora y perfecta Sofía, líder del grupo de amigas del club de tenis, se enfrenta a lo inimaginable: su caída social. Sofía intentará mantener las apariencias, pero su derrumbe, además de ser inevitable, dará cuenta de qué es lo que se pierde cuando se pierde el dinero.

Rodrigo González, productor, mencionó que Guadalupe Loaeza, autora del libro en el cual está basado el filme, no había querido compartir los derechos del libro hasta que se enteró que Alejandra Márquez e Ilse Salas formarían parte del proyecto: “sólo así sintió que podía ser algo serio, reconoció su talento. Hubo muchos retos, desde escoger qué partes de las anécdotas del libro elegir hasta el cómo darle un marco cinematográfico”.

Las niñas bien es de esas películas que te da orgullo que existan y contribuyen al cine mexicano que queremos tener. El cine de época te profesionaliza y debes ser muy honesto en mostrarlo, representa un reto muy interesante para todas las áreas y te obliga a ser muy preciso”, agregó González.

La directora Alejandra Márquez Abella dijo que la película le permitió reflexionar qué tanto ha cambiado la sociedad: “era muy importante dar un amplio panorama de un problema que nos acoge y atañe como sociedad”.

Las niñas bien

Rodrigo González y Alejandra Márquez.

“Aún existe una forma de relacionarse que implica que las mujeres renuncien a muchas libertades y muchas cosas, volviéndose una especie de estatus el no tener libertad. Con los tiempos que corren, era algo digno de acentuar”, resaltó.

Gabriela Maire, productora, mencionó que deseaban hablar de lo que pasa en la clase social alta sin recurrir a la comedia: “nunca se había retratado la clase alta de una manera tan honesta, desde el guión hasta la ejecución. Es una historia sin pretensiones, es un retrato tal cual”.

Ilse Salas confesó sentirse sorprendida de que le hayan ofrecido un personaje de “niña bien”, pero el tono en el cual se abordó la película le pareció muy interesante desde el principio. “Fue un trabajo muy arduo en conjunto con Alejandra”, agregó.

Por su parte, Johanna Murillo mencionó que el rodaje fue una experiencia inolvidable: “el proceso que vivimos fue increíble, nunca me había tocado trabajar con tanta emoción un vestuario y un contexto. Hay muchísimas reglas en estos universos, es algo que da mucha angustia a este tipo de personajes, teníamos que saber llegar a una época anterior, donde el tono y las reglas eran distintas”.

Por la tarde en una función llevada a cabo en Cinépolis Morelia Centro, Cuauhtémoc Cárdenas Batel, vicepresidente del FICM invitó a Alejandra Márquez Abella al estrado, quien dijo ser “un honor presentar la película durante el festival”.

Al finalizar la función el público pudo hacer algunas preguntas sobre la cinta, la realizadora mencionó la confianza que tuvo en la producción Guadalupe Loaeza, escritora de los relatos en los que está basada la película: “Estuvo siempre presente como una asesora muy constante y de sus textos pudimos sacar muchísimos detalles de la película”.

Por su parte Ilse Salas habló de el proceso que vivió durante la película: “Me dio tiempo de trabajar mucho con Alejandra en la mesa, analizar línea por línea y yo encontrarme con mis propio privilegios, mis propias búsquedas existenciales, mi clasismo y un montón de cosas que quisimos mostrarle a Sofía”.