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Entrevista a Charles Tesson en el 14º FICM

Por: Ma. Cristina Alemán (@mcristina)

Durante su visita a la 14ª edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), Charles Tesson, Director Artístico de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, nos concedió una entrevista en la que habló sobre la sólida relación entre la Semana de la Crítica y el FICM, la recepción del cine mexicano en Francia y sobre la importancia de los festivales cinematográficos como un punto clave en la evolución del cine.

Usted ha asistido al FICM en varias ocasiones, ¿qué es lo que lo hace regresar?

La primera vez que estuve aquí fue hace siete años, cuando asistí como parte del jurado de la Sección de Cortometraje Mexicano. Posteriormente regresé como Director Artístico de la Semana de la Crítica, a presentar algunas películas de la misma. Siempre es un placer venir a Morelia a mostrar estas películas, pero también a disfrutar del festival desde distintas perspectivas. Primero, para ver las películas en competencia y también para ver los proyectos en construcción, ahora como parte de Impulso Morelia. Es muy útil para nosotros ver qué películas estarán listas para Cannes. También sé que Daniela [Michel] ama el cine mexicano antiguo y especialmente el cine de la Época de Oro, así que aquí he visto películas de Fernando de Fuentes y este año de Julio Bracho, y es un gran placer descubrir estas películas en Morelia. Además, es un gran placer venir a conocer gente, directores mexicanos pero también periodistas, amigos de Estados Unidos, y Morelia es una gran oportunidad de verlos. Hay muchas buenas razones para venir.

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Charles Tesson

El FICM y la Semana de la Crítica de Cannes han tenido una relación cercana desde el inicio del festival de Morelia, ¿cómo comenzó esta relación?

Yo aún no estaba en la Semana de la Crítica en ese entonces, pero sé que la idea se originó desde Morelia, cuando el festival sólo mostraba cortometrajes y luego sólo óperas primas. Fue un enlace natural puesto que el FICM estaba dedicado a promover a los nuevos cineastas y esto es lo que la Semana de la Crítica ha estado haciendo desde hace 55 años. Creo que tiene sentido. Nosotros mostramos las películas de la Semana de la Crítica aquí y luego en Cannes mostramos una función especial de los cortometrajes ganadores de Morelia. Invitamos a los cineastas a Cannes, así que también es una gran posibilidad para ellos de ir ahí. Hay una buena y muy sólida relación entre el FICM y la Semana de la Crítica.

¿Por qué es tan exitosa la colaboración entre el FICM y la Semana de la Crítica?

Porque no sólo hacemos el mismo trabajo, sino que compartimos el mismo espíritu: descubrir nuevos nombres y también el espíritu del tipo de cine que amamos y que queremos promover. Más que cualquier acuerdo entre la Semana de la Crítica y el FICM, compartimos la misma pasión por el cine. Me da mucho gusto porque cuando vengo a Morelia y hablo con Daniela [Michel] sé que tenemos la misma misión. Hay algunos festivales que sólo usan el cine para hacer un gran evento pero el cine no está en sus corazones, pero aquí en Morelia la persona responsable del festival tiene el cine en su corazón. Y en la Semana de la Crítica tenemos la misma misión, de mostrar las películas pero también de ser muy amigables con los directores; la hospitalidad es muy importante para nosotros y también es muy importante para el FICM, así que somos buenos amigos.

¿Podría hablar sobre la recepción del cine mexicano en Cannes?

Hay una larga historia del cine mexicano en la Semana de la Crítica de Cannes. Mostramos Amores perros, (2000) de Alejandro González Iñárritu y también Temporada de patos, (2004) de Fernando Eimbcke, y también en Cannes hemos mostrado muchas películas de Carlos Reygadas y de Amat Escalante. Así que hay un verdadero interés en el cine mexicano en Cannes y también en la Semana de la Crítica. La jaula de oro (2013), por ejemplo, es una muy buena película que hace poco se mostró en la sección Un Certain Regard. El cine mexicano tiene un vínculo fuerte con Cannes pero también con Francia en general, de verdad amamos el cine mexicano, siempre lo apreciamos.

En su opinión, ¿cuál es el papel de un festival de cine? ¿Qué debería hacer un festival para el cine y para el público?

Los festivales son importantes para el cine porque son una “fiesta del cine” en dos sentidos distintos. Primero, sirven al cine y a las películas, pero también son una manera de compartir esto con el público. Ayudan a la película porque mucha gente no tiene la posibilidad de ver las películas que están en Cannes o en Venecia, así que otros festivales son una buena oportunidad para ellos. Los festivales son también una oportunidad para profesionales como yo de conocer directores y productores de todo el mundo, por ejemplo directores de Arabia Saudita o de México. Así que los festivales son muy buenos para la gente que hace cine, que están involucrados de alguna manera en la industria, pero sobre todo para el público. Aunque haya películas nuevas en la salas cada semana, este es un evento especial. Es importante continuar haciendo festivales y ver a tanta gente en este cine [Cinépolis Morelia Centro] me llena de optimismo.

Además, los festivales de cine descubren nuevos talentos. Podrían mostrar películas de directores que no son tan conocidos pero luego los críticos ven su trabajo y escriben sobre ellos y demás. La industria no tiene la vocación de encontrar nuevos talentos pero los festivales sí tienen esa vocación y esa misión. Y cuando funciona, cuando el público asiste, los críticos son buenos y la película ha sido estrenada, hay nuevos nombres en la industria. Así que los festivales son un punto clave para la evolución del cine.

¿Cree que a veces los nuevos cineastas toman decisiones creativas en base a las decisiones de los festivales de clase “A”?

Los malos directores sí, tal vez. Pero no es una buena idea porque cuando hacen esto no están haciendo algo personal, sólo creen que deben hacer algo para ser seleccionados en un festival. Pero la cualidad más importante de un director de cine es ser bueno, por supuesto, pero también es ser personal y sincero. Cuando los directores encuentran una manera de manejar su sensibilidad personal, todo sale bien.