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Un ceviche de contadores de historias: Entrevista a Carlos Hagerman

Por: Ma. Cristina Alemán, editora en jefe (@mcristina)

Esta tarde en la quinta edición del Festival Internacional de Gastronomía y Vino Morelia en Boca se presentó función especial del documental Vuelve a la vida (2010) de Carlos Hagerman, acompañada por la preparación de un coctel por los chefs Alfredo Chávez e Israel Montero. Antes del inicio de la película, hubo una conversación con el crítico de cine Fernando Moreno “El More”, Carlos Hagerman y la productora Martha Sosa.

Desde los portales de Morelia, el director concedió una entrevista al FICM en la que compartió por qué su película es un homenaje a los contadores de historias y cómo, después de verla, el público sale con antojo de un buen ceviche acompañado de una cerveza.

El evento de {{Vuelve a la vida}} en Morelia en Boca inicia las 17:00 hrs.

A continuación, la entrevista con Carlos Hagerman:

¿Cómo encontraste la historia de “Perro Largo” y por qué decidiste contarla?
John [el hijastro del “Perro Largo”] es mi compadre. Es este tipo de personaje que es el esposo de la mejor amiga de tu mujer, entonces nos volvemos compadres, pero no nos conocemos mucho. Un día estábamos desayunando y Jessica le dice a John ‘¿por qué no le platicas Carlos lo del tiburón?’ y yo ‘¿cómo que lo del tiburón?’, y entonces me empieza a platicar de la aventura que tuvo cuando era niño y vivía en Acapulco y de repente dije ‘espérate’. Un amigo tenía una cámara, destapamos una mermelada, usamos la tapa como tripié y grabamos la primera vez que John me platicó la historia del tiburón. De hecho, hay un pedacito en la película de ese día, cuando el está describiendo la cacería – esa fue la primera vez que yo oí la historia. Es como un cliché, alguien te cuenta una buena historia y tu dices ‘habría que hacer una película de esto’, y la hicimos.

Vuelve a la vida ya se estrenó comercialmente en México y ha viajado por todo el mundo, ¿cómo ha sido la recepción del público a tu trabajo?
Vuelve a la vida es una película que te hace sonreír, le hace sonreír a la gente en México y le ha hecho sonreír a gente en todo el mundo. La película sigue viajando, tuvimos una función en Suecia hace algunos meses y nos escribió la Embajada de México en Suecia a decirnos que estuvo increíble, que la gente salía feliz. Estuvimos en competencia en el Festival de Roma [Festa del Cinema de Roma] y ese fue un festival muy importante para la película, porque solamente escogen a diez documentales de todo el mundo. Yo tenía mucho miedo porque es una cosa tan local – un buzo acapulqueño – ¿cómo se va a trasladar ese humor a otro país más europeo? Pero la gente sale con una sonrisa en la boca, salen riendo, eso es lo mejor que nos puede pasar. Y en Francia estuvo en el festival de Marsella, que es un puerto, y entonces la gente dijo ‘yo conozco a alguien igual, pero es francés’. También es cierto que estos héroes anónimos están por todos lados.

¿Cómo fue el proceso de realización?
La película se fue haciendo poco a poco. En un principio pensamos que íbamos a hacer una investigación para hacer un guión para una película de ficción. Empezamos entrevistando a los testigos; John vivía en aquel entonces en Estados Unidos, entonces nos juntábamos algunos días – hicimos las entrevistas – yo me quedé con ese material, lo empecé a organizar, empecé a generar un demo y poco a poco me di cuenta que no era una ficción lo que había que hacer con la película, sino que deberíamos dejar que los propios personajes la contaran. Porque una amiga nos decía que Vuelve a la vida es un homenaje a los contadores de historias. Es la historia de un gran contador de historias, contada por grandes contadores de historias. Y de alguna manera sí es un homenaje a la gente que cuenta historias. Hay esas historias que por alguna razón merecen haber vivido una vida. Es decir, todos los personajes se acuerdan de ese día como una de las cosas por las cuales valió la pena vivir la vida y eso te lo contagian cuando los estás escuchando. La anécdota es menos poderosa que lo que siente la gente al contarla.

En Vuelve a la vida usas material de archivo (videos caseros), ¿cómo encontraste esas imágenes? Y ¿cuál fue el proceso para elegir el material que ibas a usar en el documental?
Para hacer una película donde la memoria es un tema importante, era necesario tener esta nostalgia y para tener esta nostalgia… toda la música, por ejemplo, es música que te mete a una época. Entonces también el material de archivo era muy importante. Y no sólo las fotos, logramos encontrar películas súper ocho del día de la boda de Robin y su marido Bob; ese material se encontró en un ático en New Jersey en casa de una tía, y cuando Robin y Bob vieron la película, era la primera vez que habían visto ese material en su vida.

A mi me gusta mucho el material de archivo. La nueva película que acabo de terminar, que se llama El patio de mi casa y que se estrena en otoño, es una enorme investigación sobre un archivo de películas de mi propia familia. Había más de ochenta horas de material, tengo desde que mis papas nacieron hasta que se casaron, en cine. Patricio Guzmán decía que el documental es para un país lo que un álbum familiar para una familia, y yo creo que la memoria y el documental están ligados.

¿Qué opinas del ceviche que prepara la familia de “Perro Largo”? ¿Cómo fue la experiencia de compartir esa comida con ellos y de capturar ese momento?
Cuando decidí hacer esta escena -que es como la recreación de ese día y que forma parte de mi participación como contador de historias dentro del ceviche de contadores de historias que es Vuelve a la vida- decidimos que no íbamos a hacer una reconstrucción, sino que íbamos a hacer un homenaje al “Perro Largo”. Intentamos hacer lo mismo: nos metimos al mar y dejamos carnada para ver si venía un tiburón e hicimos el vuelve a la vida para todos los que habían estado aquel día, con la receta del “Perro”. En el día de filmación estuvimos cocinando como tres horas; fuimos al mercado a comprar todos los ingredientes y los cortamos, no teníamos un chef, lo hizo John y su hermano Alejandro con la receta que les dejó su papá. Ellos siguen haciendo este ceviche y este vuelve a la vida, no sólo como remembranza de su papá, sino como su papá les enseñó, no hay mejor regalo que ofrecerle a alguien que una comida, un guiso, que es lo que él les daba de cumpleaños. Hicimos esa celebración a la hora de estar filmando, entonces está muy ligado, el vuelve a la vida, el coctel, el ceviche, a la película y al “Perro Largo”.

¿Hay algún platillo que se prepare en tu familia en ocasiones especiales?
A raíz de hacer la película, hago ceviche todos los domingos, ahora mi familia – mi esposa y mis hijos y yo – estamos acostumbrados a comer ceviche todos los domingos. No hago la receta del “Perro Largo”, porque vivo en Valle de Bravo y no hay pescado fresco de mar, la hago de trucha, entonces tengo otra receta. La película Vuelve a la vida le deja también a mi familia esta tradición de comer ceviche todos los domingos.

¿Cuál crees que sea la relación entre la comida y el cine?
Yo creo que cuando acabas de ver Vuelve a la vida te dan ganas de comerte un ceviche y tomarte una cerveza, yo creo que nos pasa mucho cuando vamos al cine. Nosotros ligamos mentalmente ir al cine y luego ir a cenar, para tener tiempo de platicar, entonces a veces escogemos lo que vamos a cenar dependiendo del humor con el que nos deja la película. Luego, hay grandes películas sobre comida, sobre comilonas, una de mis favoritas es El festín de Babette (1987), que además habla de darse chance de disfrutar la vida a través de la comida, a través de la historia de una chef que llega a un pueblito con la austeridad nórdica y el día que se gana la lotería, el regalo es hacerle un gran banquete a toda la gente. Yo creo que el comer bien está ligado a ganas de disfrutar la vida, y el ir al cine también.