Marisa Paredes

Año de participación como jurado: 2020 Sección de Largometraje Mexicano

Es imposible no haber visto a Marisa Paredes en el cine. Como los remotos soles y planetas que vemos en el cielo, Paredes es una estrella omnipresente por su asombrosa versatilidad y su distinguida presencia en las películas donde actúa. Es inevitable recordarla en alguna de sus seis colaboraciones con su gran compatriota, Pedro Almodóvar, entre ellas La flor de mi secreto (1995) y Todo sobre mi madre (1999), o en su trabajo con otros visionarios como Raúl Ruiz, Manuel de Oliveira, F. J. Ossang y Amos Gitai. Su filmografía no conoce fronteras geográficas ni de riesgo y afortunadamente incluye un estrecho lazo con el cine de importantes directores mexicanos. Con Arturo Ripstein, Paredes realizó Profundo carmesí (1996), donde interpretó por primera vez a una beata, y El coronel no tiene quien le escriba (1999), una conmovedora adaptación de la novela corta de Gabriel García Márquez. En El espinazo del diablo (2001), de Guillermo del Toro, Paredes da vida a la directora de un misterioso orfanato durante el último año de la Guerra Civil Española. Con sus muchos papeles en la televisión y el teatro, sus decenas de premios españoles e internacionales y la presidencia de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España, que ocupó entre 2000 y 2003, este es apenas un vislumbre de una carrera inmensa y resplandeciente, como la de pocas estrellas en el cine mundial.