03 · 14 · 16

Vasos comunicantes: Octavio Paz y Luis Buñuel

Por: Frida Bárbara Monjarás (@frida_barbara)

Al hablar de cine y literatura generalmente se piensa en las obras literarias que han sido adaptadas al cine. Ejemplos hay muchos, desde los clásicos como Macbeth de William Shakespeare, de la cual se han hecho innumerables películas, entre las que destacan las realizadas por grandes cineastas como Orson Welles, Akira Kurosawa y Roman Polanski, entre otros; hasta algunas novelas menos conocidas como La chica danesa de David Ebershoff, en la que la versión cinematográfica de Tom Hooper fue más popular.

En cambio, rara vez se piensa en lo que los grandes escritores han dicho sobre el cine. Probablemente porque los ejemplos no son tan abundantes. Tal es el caso de Octavio Paz que escribió sobre Luis Buñuel. Uno ganó el Premio Nobel de Literatura, el máximo reconocimiento para un escritor, y el otro fue galardonado con la Palma de Oro, uno de los premios más importantes en el ámbito cinematográfico. Fueron amigos, ambos se respetaban y tenían varias afinidades intelectuales. El surrealismo fue una inquietud mutua. Buñuel realizó junto a Salvador Dalí Un perro andaluz (1929); Paz dedicó algunos ensayos a esta vanguardia artística: Estrella de tres puntas y André Breton o la búsqueda del comienzo.

Un perro andaluz (1929)

Un perro andaluz (1929)

Los ensayos que el Premio Nobel destinó al cineasta fueron recopilados por el Fondo de Cultura Económica en un libro titulado: Luis Buñuel: El doble arco de la belleza y de la rebeldía. Sobra decir que los textos son imprescindibles para cualquier cinéfilo y para cualquier amante de la literatura. Paz no abandona su estilo poético y hace gala del cine de Buñuel.

A continuación reproduciré un pequeño fragmento del libro, para aquellos que no lo han leído, corran a conseguirlo; y para los que ya lo leyeron, recuerden lo magnífico que es:

“La aparición de La edad de oro y Un perro andaluz señalan la primera irrupción deliberada de la poesía en el arte cinematográfico. Las nupcias entre la imagen fílmica y la imagen poética, creadoras de una nueva realidad, tenían que parecer escandalosas y subversivas. Lo eran. El carácter subversivo de los primeros filmes de Buñuel reside en que, apenas tocadas por la mano de la poesía, se desmoronan las fantasmales convenciones (sociales, morales o artísticas) de que está hecha nuestra realidad. Y de estas ruinas surge una nueva verdad, la del hombre y su deseo. Buñuel nos muestra que este hombre maniatado puede, con sólo cerrar los ojos, hacer saltar el mundo.”​