05 · 20 · 13

El regreso de Alejandro Jodorowsky al cine

by: Frida Bárbara Monjarás, community manager (@frida_barbara)

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Fue en 1990 cuando Alejandro Jodorowsky dirigió El ladrón de arcoíris, la que había sido su última película por más de dos décadas. La hizo por encargo del productor Alexander Salkind, quien le pidió explícitamente que no fuera violenta y se apegara estrictamente al guión, lo cual no impidió que el filme tuviera el sello distintivo de Jodorowsky.

Alejandro Jodorowsky se caracteriza por ser arriesgado, inquieto e insubordinado, en pocas palabras: hace lo que quiere. Es conocido por combinar la literatura, la piscología, el psicoanálisis, la filosofía oriental y la magia en lo que denominó psicomagia: “técnica terapéutica que cura a partir de actos metafóricos que apelan al inconsciente”. Pero hacer lo que quiere le ha costado ser exiliado, amenazado y vetado.

{{Fando y Lis}}, de Alejandro Jodorowsky

Fando y Lis, de Alejandro Jodorowsky

A los 23 años decidió dejar Chile para ampliar sus horizontes y viajar a París, donde conoció al mimo Marcel Marceau con el que trabajó durante cinco años. En una gira que hacía con la compañía de Marceau, Jodorowsky conoció México y decidió quedarse a vivir por tiempo indefinido. La estadía de Jodorowsky en México fue provechosa, principalmente para la escena teatral. En un viaje a París creó, junto con dramaturgo y cineasta Fernando Arrabal y el pintor y actor Roland Topor, el Movimiento Pánico, nacido del interés por el dadaísmo y el surrealismo, pero encaminado por los intereses propios de los tres artistas.

La primera puesta en escena en México del Movimiento Pánico fue La ópera del orden, clausurada la misma noche de su estreno por ofender a las buenas costumbres de la Iglesia Católica. Ahora podríamos decir que se trataba, más que una obra de teatro, de un performance, pues rompía con lo establecido por las reglas teatrales. No tenía inicio, nudo y desenlace, esto es, no había trama, sino que el escenario estaba dividido en cuatro partes que Jodorowsky asignó a cuatro artistas plásticos, Lilia Carrillo, Vicente Rojo, Felguerez y Gironella, para que hicieran lo que se les antojara. Las obras de teatro de Jodorowsky escandalizaron siempre, ya fuera porque aparecían mujeres con poca ropa, por el aparente sinsentido narrativo o porque representaban sin pudor actos tan naturales como el defecar. Otra de las grandes innovaciones de Jodorowsky fue sacar del teatro al teatro y llevarlo a la calle.

Pero para las inquietudes del ese entonces joven, el teatro le pareció ajustado, sentía la necesidad de llegar a un público más amplio, por eso decidió aventurarse en el cine. Para Jodorowsky : “el teatro es un grito en la ciudad, el cine es un grito en el mundo “. Así, el primer largometraje que rodó fue la adaptación libre de la obra de teatro de su amigo Fernando Arrabal Fando y Lis (1967).

{{El topo}}, de Alejandro Jodorowsky

El topo, de Alejandro Jodorowsky

La consagración de Jodorowsky como director de culto fue con El topo (1970) que se basa en un cuento Zen en el que el personaje principal se enfrenta a momentos paradójicos, absurdos e ilógicos. El topo sorprendió al mundo entero. Asombró a John Lennon, quien compró los derechos para exhibirla en Estados Unidos. La película también impresionó a Peter Gabriel que, en sus propias palabras, se inspiró en ella para crear el disco de Genesis The Lamb Lies Down on Broadway (1974).

Otra de sus cintas de culto es La Montaña Sagrada (1973) en la que Jodorowsky desafía de nuevo las leyes formales cinematográficas. Como en sus obras de teatro, la línea narrativa es abandonada y sustituida por episodios en los que se muestra a personajes en búsqueda de la inmortalidad. Lo magistral de este filme es el final, cuando el propio Jodorowsky renuncia a su papel de actor para dejar claro frente a las cámaras que él es el director.

La ausencia de Jodorowsky por décadas en el set de filmación no se reflejó en las salas cinematográficas. Innumerables homenajes en diversos festivales alrededor del mundo han sido dedicados a la corta pero fructífera filmografía del chileno. Por ejemplo, en 2006 en la sección de Cannes Classics se exhibieron dos de sus películas restauradas.

{{La danza de la realidad}}, de Alejandro Jodorowsky

La danza de la realidad, de Alejandro Jodorowsky

En esta edición del Festival de Cannes, en silencio, sin entrevistas y sin anuncios publicitarios, Jodorowsky presentó La danza de la realidad, basada en un libro autobiográfico homónimo. El regreso de Jodorowsky al cine fue un gran éxito, La danza de la realidad fue ovacionada por el público. La película se exhibió en la sección paralela, no competitiva, la Quincena de Realizadores, con la presencia del director.

Según las primeras impresiones periodísticas, la película es un viaje introspectivo hacia la niñez, llena de hermosas imágenes simbólicas. La danza de la realidad es protagonizada por su hijo Brontis, que encarnó a su abuelo; de tal modo que realizar la película resultó ser toda una experiencia familiar: “Para mí y mi familia es una bomba psicológica muy fuerte, hace un momento casi lloré, ustedes comprenden, en el fondo me he reconciliado con mi padre, mi madre quería ser cantante de ópera y nunca lo fue, entonces busque a una actriz y cumplí su sueño, como lo hice con mi padre realizándolo como un ser humano, y espero que esta cosa psicológica les servirá no sólo como cine de entretenimiento, cine como experiencia sería bueno, ¿no?” comentó Jodorowsky en Cannes. Y es que el cine, para Jodorowsky, debe ser una experiencia, el director no filma solamente por filmar.